120 Años de Martillar

 Mis pupilas admiraban a los grandes conquistadores que sobre ella se posaban, los altos cristales reflejaban el sol cual refulgir de joyas milenarias. Qué impacto resulta para los ojos la majestuosidad de aquellas obras arquitectónicas, iconos de una de las ciudades más emblemáticas de nuestros tiempos. New York, la Gran Manzana, que con sus enormes edificaciones es referencia obligada del progreso en la tecnología de la construcción.

Las hermosas y formidables construcciones de nuestra época nos hacen pensar en la sabiduría humana, que con el desarrollo tecnológico y las habilidades físicas de los hombres llevan a cabo proyectos de magnitudes colosales. Sin embargo, muchas de estas edificaciones duran meses y hasta años en ser terminadas, difícil prueba para la perseverancia de los constructores.

Se necesita hasta el último bloque de perseverancia para que el edificio del éxito sea levantado.

Si retrocedemos en la historia encontramos construcciones majestuosas como las pirámides de México y Egipto. Y nos preguntamos, ¿cómo podían -sin la actual tecnología- esas civilizaciones antiguas construir aquellos portentos?

Un caso muy particular es el registrado por la historia sagrada, cuando relata las actividades de un hombre, cuya determinación, entrega y constancia lo llevó a levantar una de las construcciones más asombrosas de las que el mundo haya escuchado. Con pocas herramientas, con mínima tecnología y con el sólo apoyo de la familia, Noé terminó su arca tras 120 años de martillar tan admirable empresa. Esta es una de las más grandes muestras de lo que hoy la humanidad está dejando morir: la perseverancia.

“Para empezar un proyecto hace falta determinación, para concluirlo perseverancia”


La perseverancia prepara a las personas a realizar grandes hazañas y afrontar grandes riesgos. Ser perseverantes no se logra de la noche a la mañana, se necesita fuerza de voluntad, buena actitud y deseos ardientes que te motiven a llegar hasta el final, independientemente de los problemas que se presenten en el camino.

Como verás, la perseverancia es garantía de éxito. Entonces, ¿por qué no desarrollarla? Para practicarla, por un lado debes incrementar tu paciencia y tu constancia. Y por el otro, debes fortalecer la voluntad y la motivación. A medida que levantes esos cuatro pilares estarás construyendo tu más sólido hábito: la perseverancia.

“Las grandes obras son hechas no con la fuerza, sino con la perseverancia”
Samuel Jonhson

A lo largo de mi vida he visto como los individuos son capaces de cambiar y ante cada amanecer descubrirse como un nuevo ser humano. ¿Quieres impulsarte al éxito y lograr tus metas?, ¿inspirarte con auto motivación?, ¿aprender a gestionar tus emociones?, ¿apalancar valores?, ¿desarrollar hábitos competentes?, ¿descubrir la magia del reconocimiento?.. ¿Quieres amplificar tu ser?
Soy Jaime Mora, amplificador e ilustrador del ser. Escritor por pasión, Coach por vocación, Consultor por acción. Con cinco años en estudios de IV nivel. Con más de 20 años de experiencia en el ámbito empresarial.
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