“El que ofrece paraísos, reparte miserias”. Los salvadoreños hemos sido testigos de la veracidad de las palabras anteriores.
La ceguera mental, preocupa. No puedo venir a justificar en estos momentos la pobreza que vive El Salvador en los más de 300 años de colonización española; como tampoco en los 12 años de destrucción que protagonizaron los farabundistas en nombre de la justicia social; o en los 20 años de gobierno de Arena. La pobreza es un problema que está presente en toda latitud y tiempo.

Ahora bien, necesitamos ser reflexivos: ¿Ha mejorado la condición social de los salvadoreños con el gobierno de turno? ¿Han cumplido con sus promesas? Bueno, sí han mejorado las condiciones sociales y económicas para unos pocos burócratas, otrora agitadores de masas; pero el pueblo, si acaso recibe algo, son las migajas.

“Seré fiel al juramento que he hecho, guiándome por los intereses nacionales y por el afán de servir, sobre todo, a la población más desfavorecida”; esas fueron las palabras del actual presidente de la república en su demagógico discurso de toma de posesión.

Los comandantes que hoy gobiernan el país, abandonaron el fusil para convertirse en los peores enemigos del pueblo salvadoreño. El desempleo, la migración, la delincuencia, la corrupción; bueno esos males siguen presentes en nuestra sociedad e incluso han empeorado.

Solamente los necios, los que de manera obstinada creen en el gobierno del cambio, para ellos, jamás habrá situación que los convenza. Seguirán de manera absurda culpando a los medios de comunicación; últimamente se acusa a la empresa privada, porque invierte en otros países y no en El Salvador; entre otros, pero en mi caso, por ejemplo estoy claro, las medidas económicas de este gobierno están perjudicando la precaria economía de las familias salvadoreñas.

a) Focalización del subsidio al gas propano. Ha creado un efecto cascada, tortillas y otros productos elaborados para el consumo, han subido de precio. Por otra parte, la gente está usando leña para cocinar, en fin. Las ventas en restaurantes y comedores disminuyen; por ende la recaudación fiscal.

b) Los uniformes y paquetes escolares le han salido carísimos al pueblo salvadoreño; los servicios básicos de agua y luz han aumentado; bueno, eso sólo para poner tan sólo unos ejemplos.

c) La canasta básica se ha incrementado notablemente.

d) Los derivados del petróleo no disminuyen de precio; por el contrario continúan aumentando. El caso es que ofrecieron combustibles baratos, pero la realidad, es todo lo contrario.

e) Aumento de los tributos y aparecimiento de nuevos hechos generadores, incluso para los profesionales que ejercen de manera liberal. ¿A qué economista se le ocurre crear gravámenes tributarios en un momento de recesión económica?

f) Desempleo. La fábrica de empleos sólo fue una promesa de campaña. Miles de trabajadores han sido despedidos.

g) Los índices delincuenciales no disminuyen, a pesar de que incluso están utilizando a la Fuerza Armada en labores de seguridad pública.

Venir a decir que es culpa de ARENA, de la empresa privada o de los medios de comunicación; por favor, eso es ser un mentecato, peor de un farabundista; la verdad fueron ellos quienes destruyeron este país, se les olvida que los costos en infraestructura destruida o dañada ascienden a unos 21, 000, 000,000 (veintiún mil millones de colones, en su momento). Bueno y eso lo de patrimonio; ahora pensemos en el tejido social dañado, desintegración familiar; en fin, tantos males que legaron.

En conclusión, para que sirvió la guerra, sencillo; para que un grupo de comandantes hoy gobiernen el país en su beneficio y no en el de la mayoría. Para que hoy disfruten de la riqueza que produce el pueblo con su trabajo.

Triste, pero el pueblo salvadoreño tendrá que soportar las medidas económicas de un gobierno que no sólo ha demostrado incapacidad; sino que una soberbia similar a la de los Césares; no quieren oír el lamento del pueblo. En un artificio falaz, las palabras que transcribo quedarán escritas en los anaqueles de la historia como la peor desfachatez pronunciada en un discurso de toma de posesión por un Presidente de la República:

“Nuestro mayor desafío es hacer que los próximos cinco años valgan por lo menos, por más de una década”.

Una pesadilla anunciada, pero que no se interpretó de manera oportuna. ¿Por qué? Leamos las siguientes palabras de Einstein:

“Pon tu mano en un horno caliente durante un minuto y te parecerá una hora. Siéntate junto a una chica preciosa durante una hora y te parecerá un minuto.” (Los momentos difíciles parecen eternos; los agradables efímeros o fugaces).

Dos años de gobierno que han sido insoportables, con medidas económicas desatinadas, el costo de la canasta básica en constante aumento; y tantos otros males sociales; cinco años que serán recordados por lo menos, como una década, no cabe la menor duda.

Sí su mártir estuviese vivo, se los estaría reclamando; no creo que Monseñor Romero, estuviera callado al ver las sandeces que este gobierno está cometiendo contra el pueblo salvadoreño.

Entiendo que a los farabundos (FMLN) no se les puede criticar, porque terminan diciendo junto con su mediocre presidente: “el burro hablando de orejas”. Así que tenemos que decir que hoy vivimos en un paraíso; aunque nos estemos quemando en el infierno, todo para endulzar el oído de estos fanáticos que aún siguen creyendo en el proyecto político de los comunistas.
Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Prof. y Abg.