El problema del sobrepeso en las personas es un asunto serio que muchos padecen. Hoy, está comprobado científicamente que bajar de peso no implica aguantar hambre. Definitivamente, se puede perder peso, comiendo
La forma más común de intentar bajar de peso es comer muy poco, por lo general, saltándose el desayuno o el almuerzo, o ambos. Pero esto sólo tiene el efecto de disminuir su metabolismo, por lo que requiere menos calorías, lo que hace más difícil bajar de peso. Esto se agrava cuando el cuerpo entra en lo que se conoce como el hambre o el modo de supervivencia.

Esto se produce cuando el consumo diario de calorías es menor que la tasa metabólica básica (TMB), que es la cantidad mínima de calorías que necesita el individuo cada día. Ante el temor -porque los alimentos se han vuelto escasos- el cuerpo se adapta a esto de varias maneras.

Con el nivel de hidratos de carbono disponibles, previsiblemente baja, las reservas de energía se agotan rápidamente. La glucosa podrá ser fabricada por el cuerpo, aunque sólo si los aminoácidos están disponibles, pero a medida que provienen de las proteínas, que también será escasa. La única otra fuente es el músculo del propio cuerpo. Básicamente esto significa que el cuerpo tendría que comerse el mismo.

En ese estado, para conservar la energía, el metabolismo del cuerpo disminuye, produciendo el efecto de reducir la liberación y utilización de la grasa, por lo que aumenta su almacenamiento. Esto significa que los alimentos que se consumen se almacenan como grasa, más de lo normal, provocando lo contrario de lo que se pretendía.

La pérdida de peso se producirá, pero no por causa de la pérdida de grasa. Parte de ella será muscular, pero la mayor parte acabará convertida en líquido. La razón de esto, es que la glucosa se almacena con mucha agua.

Un cuerpo puede perder 3 libras en el primer día de hambre, y para la primera semana, será la causa de una disminución de peso, pero no será debido a una reducción de la grasa.

Si una dieta como ésta continúa, la pérdida de peso por semana será cada vez menor, y después de varias semanas no habrá mayor pérdida de peso, debido a que el cuerpo se ha adaptado a la situación de bajas calorías. Seguidamente, vendrá la etapa de aumentar de peso nuevamente.

La solución no es aguantar hambre, definitivamente. La solución es comer más, aunque suene un poco extraño, por ser la solución menos obvia. No obstante, está comprobada científicamente su eficacia, por lo que le recomendamos consultar a expertos en la materia, que seguramente le brindarán la orientación debida.

Si desea encontrar la clave para bajar de peso sin aguantar hambre y mantenerse bien, haga clic aquí: Comer para perder peso