El sector de la limpieza es uno de los grandes abandonados dentro de todas las políticas de control y de prevención de riesgos que proponen las autoridades.

Por: Rubena Decfernando

Un sector económico muy machacado por el intrusismo y otras prácticas fraudulentas sobre el que pocos gobernantes parecen interesarse.

El problema no es menor, tanto en lo que se refiere a sus propios trabajadores como a las consecuencias negativas que se pueden sufrir en los lugares donde desarrollan su actividad. Por eso, merece la pena destacar decisiones como la del Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo, dependiente del gobierno autonómico de Madrid que, a principio de año, inició una campaña de visita a las empresas de limpieza para proporcionarles información sobre riesgos laborales y a supervisar las condiciones de cada una de ellas.

Hay que tener en cuenta que el colectivo de los limpiadores y limpiadoras es uno de los que acusa un porcentaje más elevado de siniestralidad laboral. No extraña porque trabajan en contacto directo con sustancias potencialmente peligrosas en muchos casos, además de tener que acceder en ocasiones a zonas peligrosas, como fachadas de edificios, con el consiguiente riesgo añadido.

Pero aún son más contundentes los datos en lo que a accidentes y enfermedades provocados por sobreesfuerzos se refiere. Se trata de trabajadores que suelen acometer posturas forzadas de forma continuada o cargar pesos superiores a los recomendables. De ahí que la tarea del IRSST sea importante y, lo que es más importante, necesaria para mejorar las condiciones de trabajo de estos emplados.

 Rubena Decfernando es la autora del blog limpieza.edublogs.org