El uso de purificadores de aire, que consiguen humedecer el ambiente y atrapar y depositar posteriormente en el suelo el polvo o los pólenes causantes de la mayoría de las alergias.

Por: Natalia Villa

La alergia es la capacidad que tiene cualquier tipo de sustancia para provocar una reacción adversa en el organismo humano por un trastorno en su inmunidad. En el momento en que una sustancia extraña quiere invadir el cuerpo humano, una serie de mecanismos se ponen en marcha para intentar defenderse contra esa agresión, como la liberación de serotonina o histamina, por ejemplo. Pero sucede que cuando estos mediadores químicos se liberan excesivamente, pueden llegar a provocar un daño en nosotros mismos lo que da lugar a una serie de reacciones alérgicas como picores, ronchones, sensación de asfixia, etc.

Puede tenerse alergia a cualquier sustancia presente en el ambiente ya sean naturales o químicas y que sean capaces de generar anticuerpos en nuestro organismo. Los síntomas de cualquier alergia se manifiestan en los órganos que nos relacionan con el exterior como nuestra piel, los pulmones, el aparato digestivo o la conjuntiva ocular. Este tipo de trastorno por tanto, no es una enfermedad sin importancia y puede causar en muchos casos incluso absentismos escolar o laboral y deteriorar nuestra calidad y estilo de vida, por lo que es primordial tratarla adecuadamente.

Además del tratamiento médico que nuestro doctor considere necesario en cada caso, pueden utilizarse una serie de medidas preventivas como el uso de purificadores de aire, que consiguen humedecer el ambiente y atrapar y depositar posteriormente en el suelo el polvo o los pólenes causantes de la mayoría de las alergias. Mantener las habitaciones limpias, intentado utilizar aspiradoras con filtros Hepa, viajar en el coche con las ventanillas bajadas y evitar los lugares contaminados con las sustancias que provocan las alergias, son algunas de las principales claves para mitigar los efectos de la temida alergia primaveral.

También se puede recurrir a otras medidas para intentar potenciar nuestro sistema inmunológico como la utilización de suplementos nutricionales, preferiblemente con efecto antioxidante, introducir en nuestra dieta el consumo de cebollas y ajos que disminuyen los niveles de la ciclooxigenasa, que es uno de los mediadores de la reacción alérgica y tomar yogures con regularidad, a poder ser con cultivos vivos.
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