Cuando el cuerpo es incapaz de enfriarse por sí mismo y comienza a recalentarse, es muy probable que se produzca un golpe de calor.

Por: Luis Fdez

El cuerpo humano controla su temperatura corporal mediante el mantenimiento de un equilibrio ajustado entre la obtención y la pérdida de calor.

Mientras estamos descansando, la temperatura central normal oscila entre 36,5 ° C y 37,5 ° C (97,7 ° F y 99,5 ° F). El hipotálamo, conocido en ocasiones como el termostato del cuerpo, es la parte del cerebro que regula nuestra temperatura central.

Existen varios receptores de temperatura situados en diferentes partes del cuerpo, a los que el hipotálamo responde haciendo ajustes fisiológicos para asegurarse de que la temperatura central sea constante. Por ejemplo, los receptores de temperatura en la piel le indican al hipotálamo que hay calor, como respuesta este le indica a las glándulas sudoríparas que deben producir más sudor.
Cuando hacemos ejercicio, la termorregulación o control de temperatura es un reto continuo, ya que nuestra temperatura corporal puede elevarse rápidamente. El cuerpo humano no es tan eficiente, se dice que el 75% de nuestra energía se pierde en calor (insolación.com).

Las siguientes son algunas vías de termorregulación corporal:

Radiación, cuando el calor se irradia fuera de nuestro cuerpo.

Convección, cuando el aire frío o el agua atraviesan la piel el cuerpo se enfría.

Conducción, cuando un objeto con una temperatura menor que la de nuestro cuerpo entra en contacto directo con la piel y extrae parte de nuestro calor.

Evaporación, cuando nuestros cuerpos producen el sudor y este se evapora.

Sudoración, la temperatura normal de la piel es de 32 ° C -34 ° C (89,6 ° F -93,2 ° F). Cualquier temperatura exterior por encima de ese rango dará lugar a la producción de más sudor para refrescar el cuerpo.

Las siguientes situaciones pueden socavar la capacidad del cuerpo para regular la temperatura a través del sudor:

La deshidratación o pérdida excesiva de agua en el cuerpo.

La ropa inapropiada, pues para que el sudor se evapore y se lleve el calor, la piel debe tener contacto con el aire. La ropa apretada socava la capacidad de evaporación del sudor y por tanto el cuerpo no puede enfriarse adecuadamente.

La humedad alta, ya que cuanto mayor sea la humedad atmosférica, el agua demora más para evaporarse. En otras palabras, cuando la sudoración es húmeda, es menos eficaz para enfriar el cuerpo. El problema se agrava si hay mucha humedad y no hay brisa.

Los dos tipos de golpe de calor que generalmente tienden a afectar a la población son:

Golpe de calor clásico. Es más probable que ocurra durante una ola de calor o mucho calor. Los bebés, las personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas son más susceptibles a la insolación clásica, que el resto de la población. Esto se debe a que el hipotálamo no funciona tan bien como debería en la regulación de la temperatura corporal. Los bebés sudan menos que las personas de mayor edad y también son más vulnerables a los efectos de la deshidratación.

Golpe de calor por esfuerzo. Se produce como resultado de un esfuerzo físico vigoroso y sostenido en un ambiente caluroso. Tiende a afectar a las personas más jóvenes más, especialmente los atletas, los bomberos y el personal militar.

Para más información sobre el golpe de calor, visita insolación.