Cuando Mi Voz Calle Con la Muerte, Mi Corazón Te Seguirá Hablando.

 Licda. Cicely Sánchez
Master en Criminología y Criminalística



La situación en Guatemala es crítica, los acuerdos de paz son incumplidos en sus aspectos esenciales, el tercer país más inequitativo del mundo y con menos transparencia en la gestión pública, los valores son trastocados a partir de la conformación del Estado contrainsurgente en el que la vida humana dejo de ser un valor fundamental y pudo ser arrebatada impunemente. Existe un daño a la red social que no puede ser restituido hasta que la escala de valores no devuelva al ser humano el derecho inalienable y primigenio de vivir.

No hasta hace algunos años la mujer venia jugando un papel pasivo dentro de la sociedad era el ser más vulnerable, con poca capacidad intelectual, era aquella la cual su deber y obligación primordial correspondía a la atención de la casa y a servir al marido en todos los aspectos como quien se dice toda una esclava. La violencia física y psicológica contra las mujeres es un fenómeno histórico consustancial al sistema patriarcal, que las ubica en una posición jerárquica de subordinación, y se aplica como un mecanismo de poder para ejercer control y/o mantener una posición dominante sobre ellas que van desde las exigencias sexuales hasta la denigración; hay de aquella que se reusara porque obtendría la sanción más grande del SUMO EMPERADOR llamado MARIDO, como se dice a burro negro no le busques pelo blanco; Dentro de este conjunto de ideas patriarcales, la mujer es considerada como propiedad de un hombre, sea éste el padre, el esposo, el suegro, el hermano, incluso hasta el hijo, o la comunidad; ya que no se le reconoce su dignidad y por lo tanto su autonomía personal. Esto la limita a expresarse, decidir y a actuar por sí misma, ya sea sobre su cuerpo, los bienes materiales y su vida en general

La evolución de la sociedad se ha puesto de manifiesto y ahora se ven mujeres desde otro panorama, trabajan para ayudar a sus hogares, se han convertido en grandes profesionales, gerentes, políticas, comunicadoras sociales, presentan un abanico de destrezas que antes era un pecado que lo pudieran realizar pero ante estas circunstancias encontramos aparea demente una interrogante…. ¿Qué precio tienen que pagar ahora?

Hablar de mal trato intrafamiliar y feminicidio o femicidio se refiere, sin lugar a dudas, a un delito con todas sus características y componentes: un sujeto activo, el que golpea o mata, un sujeto pasivo, la mujer víctima; y el móvil, que es la causa del crimen, son muchas las circunstancias, bebidas alcohólicas, consumo de drogas, prostitución, economía precaria, educación inexistente; muchas y pocas cosas pero al final la única afectada es la mujer la cual ante estas situaciones sigue siendo un objeto o menos que eso.

Mucha de la culpa que exista el maltrato intrafamiliar y hasta llegar el femicidio la tienen las propias mujeres, ya que en su momento no denuncian de los hechos antijurídicos de los cuales son objeto y otras muchas llegan al Ministerio Publico a denunciar como corresponde pero en el momento de la ratificación de la misma no se vuelven aparecer y si en caso concurren llegan únicamente para desestimar la imputación puesta, aduciendo que el marido es bueno que las malas son ellas y que se merecen que sean tratadas como las tratan porque ellas son las que se comportan mal; según la psicología criminal esto se focaliza como una característica plena del Síndrome de Estocolmo en el cual la victima esta locamente enamorada de su victimario al punto que acepta toda aquella agresión provocada.

La realidad es otra muy diferente ya que el mal trato intrafamiliar y el feminicidio es el conjunto de hechos de lesa humanidad que conforman los crímenes de féminas. Podría verse como el corolario de la cadena de violencia que tienen que enfrentar diariamente las mujeres, y constituye la manifestación más cruel de una sociedad machista que acepta y normaliza este tipo de actos. Los gobiernos los encontramos diciendo que hay un mundo mejor pero es carísimo.

Las mujeres en la actualidad deberían de pensar en que Lo triste no es ir al cementerio, sino quedarse, y poner un poquito más de su parte organizarse en agrupaciones sociales y exigir a los gobiernos que sean escuchadas para la conservación y respeto a sus vidas. En Guatemala, el recurso a la violencia ha sido esencialmente político, especialmente para reprimir a la oposición y generar un ambiente de terror que inmovilice a la sociedad; también ha sido un mecanismo utilizado para forzar un clima de ingobernabilidad e incidir en la correlación de fuerzas coyunturales que vive nuestro país.

Es necesaria una regulación de desarmamiento en Guatemala ya que en Centroamérica es el único país que reconoce en su constitución Política los derechos de tenencia y portación de armas de fuego, la relación entre mujeres y proliferación de armas suele ser trágica.

No esperemos que los cadáveres de las mujeres nos cuenten su historia en la morgue, pongamos un punto final a esta pesadilla y digamos no a la violencia contra la mujer, si a la vida y dignificación de ella, muchos niños quedan en la orfandad con el recuerdo triste de una madre que los abrazo un día y que jamás lo podrá hacer de nuevo. Felices los que nada esperan, porque nunca serán defraudados
 Licda. Cicely Sanchez
Master en Criminologia y Criminalistica