Dos veces al año, las zonas arqueológicas mayas en México son escenario de un espectáculo único: los equinoccios de primavera y otoño.

Por: Karla López

En dos fechas, que suelen coincidir con el 21 de marzo y el 23 de septiembre, ciertas pirámides mayas proyectan un curioso juego de luz y sombra que asombra a nacionales y extranjeros.

Son varios los destinos turísticos en México en los que se puede apreciar este fenómeno. Uno de ellos es Dzibilchaltún, sitio arqueológico maya ubicado en el estado de Yucatán, en cuyo Templo de las Siete Muñecas se puede ver cómo entra el sol por una ventana y sale por otra en una alineación perfecta.

Asimismo, en la escalinata principal del Templo de Kukulkán se puede apreciar el célebre “descenso” de la serpiente, resultado de un juego de sombras que evidencia el profundo conocimiento matemático, geométrico, arquitectónico y astronómico de los mayas.

Uxmal y Chichen Itzá son otros destinos turísticos en México ideales para experimentar los equinoccios. Además de las proyecciones sobre las pirámides, la gente acude a estos sitios para “cargar” energía —pues para los mayas estos días marcaban el inicio de un nuevo ciclo— y disfrutar de actividades diversas como recorridos turísticos, rituales, muestras artesanales, cantos, bailes y talleres.

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