El ozono es un desinfectante natural realmente eficaz frente a todo tipo de microorganismos presentes en la superficie de los alimentos. Prescindir del ozono para la higiene alimentaria puede traernos problemas más o menos graves, y todos ellos pueden evitarse con el uso de ozonizadores

Por: Natalia Villa

 El ozono es un desinfectante natural realmente eficaz frente a todo tipo de microorganismos presentes en la superficie de los alimentos. Prescindir del ozono para la higiene alimentaria puede traernos problemas más o menos graves, y todos ellos pueden evitarse con el uso ozonizadores.

A continuación, veamos diez problemas que evitamos utilizando ozono en los alimentos:

1 Enfermedades: peligro de contraer enfermedades con su consumo o de ser responsable de transmitirlas en caso de pertenecer a la industria alimentaria. Desde patologías comunes y leves, como la típica gastroenteritis, hasta otras mucho más serias, como la Salmonella, la Listeria o el E. Coli.

2 Pérdida de cualidades organolépticas (sabor, color, aroma, textura): la contaminación de la superficie de los alimentos perecederos conlleva la pérdida del sabor propio del alimento, así como del color y textura. Asimismo, se produce una emisión de malos olores, así como la mezcla de éstos entre alimentos cercanos.

3 Aumento de olores ambientales: éstos se adhieren a la piel, a la ropa y enrarecen el ambiente, un problema que la ozonólosis generada en la desinfección de alimentos erradica eliminando las partículas orgánicas que los provocan.

4 Contaminaciones cruzadas: tanto en casa como en lugares de trabajo, la manipulación de alimentos y utensilios contaminados puede representar un peligro para la higiene alimenticia, pudiendo dar lugar a la tan temida contaminación cruzada.

5 Menos calidad y frescura: la ozonización alimentaria acaba con este problema, prolongando el buen estado de los alimentos perecedros y permitiéndonos cocinar platos más sabrosos, frutas más ricas, sopas y guisos más saludables.

6 Ingestión de restos de plaguicidas: una limpieza deficiente o la falta de limpieza no elimina trazas de fertilizante que quedan en la verdura, fruta u hortaliza. Por contra, un simple lavado con ozono ayuda a la higiene alimentaria cuando arrastra estos elementos tan peligrosos para la salud.

7 Descomposición acelerada: la contaminación en la superficie del alimento adelanta su putrefacción, con la consiguiente pérdida de dinero, esfuerzo y salud para la industria y el consumidor final.

8 Uso de desinfectantes químicos: la alternativa de los químicos como desinfectantes acaban pasando factura en la salud de los operaros que lo aplican a nivel industrial o de la familia que lo padece en el entorno doméstico, así como de quienes consumen el alimento. Se trata de sustancias que pueden desencadenar efectos no deseados, como alergias, problemas respiratorios o incluso cáncer.

9 Un gasto innecesario: desinfectar los alimentos con productos sintéticos también resulta costoso, y no sólo por el precio del producto en sí, sino también por las consecuencias negativas para la salud que puede acarrear su uso. Por contra, el ozono es inofensivo para la salud, sus equipos de desinfección se caracterizan por un mínimo consumo energético. Además, son de fácil uso frente a los clorados, y su inocuidad permite usarlos en locales de almacenaje sin desalojar la mercancía.

10 Inseguridad alimentaria: La menor eficacia y la toxicidad de otros desinfectantes hacen del ozono disuelto en aire o agua un germicida de gran poder, confiable al máximo tanto si hablamos de la responsabilidad legal que tienen los profesionales del sector HORECA como de la lógica preocupación por la higiene alimentaria de cualquier familia a nivel doméstico.
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