"Las nuevas teorías priman la visión global del negocio desde cualquier área de actuación individual. Ganar dinero, sí, pero a cambio de humanizar la empresa". La última década ha visto como era exaltado social y profesionalmente un estilo de directivo agresivo, materialista y ambicioso en extremo.

Por: Joan Claramunt

Sin embargo, la crisis de 1992 ha obligado a las empresas a reconsiderar esas actitudes y sus consecuencias; que antes no había analizado por el barniz del éxito aparente.

Como reacción, se ha iniciado un proceso de cambio de las conductas, tanto de las empresas como de las personas. El nuevo líder ha de tener no sólo la imprescindible calidad profesional, sino además una serie de valores y principios en su comportamiento, tanto público como privado.

También las empresas están cambiando, desde los estilos autoritarios de dirección hacia un nuevo modelo matricial (empowerment). En definitiva, humanizar la empresa de forma compatible con el objetivo de ganar dinero, a base de gestionarla con un estilo participativo capaz de sacar a la luz lo mejor de las personas que forman parte de la organización, mediante la motivación por el logro.

El nuevo líder habrá de ser un directivo capaz de entusiasmar e inspirar a sus colaboradores, a fin de alcanzar los logros propuestos conjuntamente, siendo su valor más destacado el de la honestidad. Un directivo capaz de conjugar valores como conocimientos, capacidad intelectual, autocontrol, dotes de mando, capacidad de negociación y persuasión, etc. con otros tan diferentes como honestidad, preocupación por su equipo, inspiración, apasionamiento, espiritualidad, ansia de superación, respeto por los demás, lealtad, etc.

En el nuevo modelo de empresa matricial que se está imponiendo resulta mucho más difícil llegar a entender las decisiones en su globalidad. Por ello, y porque la presión ejercida es constante, precisará una mente analítica para poder asumir que las responsabilidades se mantienen pero se pierde una buena parte del poder de control que tenían los directivos. También notables dotes de comunicación con el exterior, carisma, salud, visión global y estratégica, capacidad de entender los objetivos y de sintetizarlos, disciplina, y convencimiento del trabajo que está realizando.

Las empresas, a la hora de contratar nuevos directivos, se están preocupando no sólo de las cualidades técnicas y profesionales, sino que buscan que los candidatos tengan una perfecta estabilidad familiar y emocional. "Si una persona no tiene tiempo para su familia, es que no sabe organizar su propio tiempo y esa es una carencia que tarde o temprano pasa factura". También valoran en que emplea su tiempo libre, porque es un dato que dice mucho de los valores intrínsecos de la persona.

Desean que los cónyuges de sus altos ejecutivos se sientan vinculados a su mundo profesional de alguna manera, ya que a menudo sus actitudes son determinantes en las propias actitudes de los directivos frente a situaciones especiales. La austeridad personal es otro de los valores en alza ya que suele ser un antídoto contra la excesiva ambición económica que puede degenerar en corrupción.

En definitiva el líder es un constructor de realidad social para sus colaboradores, un transmisor de conocimientos y experiencias y un referente cultural para nuevos diseños y estrategias corporativas.
Mientras tanto ¿qué pasa con las empresas? Su entorno operacional ha cambiado, ya no pueden considerar un mercado que no sea global, no pueden orientarse a la geografía sino al producto,...

En las nuevas organizaciones las decisiones deberán tomarlas, en el ámbito de la compañía, quienes realmente tengan capacidad para ello, lo que supone un cambio en la distribución de la responsabilidad y provoca movimientos en las pequeñas parcelas de poder a todos los niveles.

Para afrontar los nuevos tiempos el principal problema que las empresas deben resolver, es que basan sus estrategias en objetivos a corto plazo y con esas

Mientras plantean sus objetivos de gestión (desafío tecnológico, inversiones, gestión Financiera, etc.), olvidándose de que la competitividad no puede alcanzarse sin una visión global a largo plazo, en la cual un elemento imprescindible es la capacidad de involucrar a las personas en su puesto de trabajo.
Parece que en esta dirección avanza el futuro.
"La aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo."
-GILBERT KEITH CHESTERTON

Continúe leyendo artículos relacionados:
La calidad en empesas industriales de tamaño medio
Control de la calidad en empresas de servicios y satisfacción de los clientes
ICICT S.A. Sinónimo de seguridad y calidad europea
Normas Internacionales ISO 9000
Dirección Situacional
¿Qué Es El Benchmarking?
Directivos Para El Próximo Milenio
Consejos Básicos Para Una Buena Gestión
Síntomas para la detección de una crisis de crecimiento en PyMEs