Los educadores holistas, creemos que al interior de cada persona hay un núcleo innato de bondad, creatividad, compasión y amor. La visión holista del mundo se basa en la profunda fe en una esencia espiritual interna, espontánea y transparente.

Por: Fundacion Holista

Los educadores holistas, creemos que al interior de cada persona hay un núcleo innato de bondad, creatividad, compasión y amor. La visión holista del mundo se basa en la profunda fe en una esencia espiritual interna, espontánea y transparente.
Podremos abrirnos al espíritu de la educación holista si practicamos la compasión hacia todos los seres que existen en la naturaleza, la propuesta sería desde la acción recta donde se dice que debemos abstenerse de matar, y subsiguientemente evitar daño a cualquier ser viviente y, además, favorecer a los otros, ser compasivo y caritativo, desarrollar la benevolencia y el amor. Exige un respecto profundo por toda vida, tolerancia y cariño; y desde la atención recta que es en sí, con la que captamos, percibimos, sentimos y nos relacionamos con el instante. Nos permite observar y observamos, descubrir y descubrirnos. El color se vuelve más color y el sonido más sonido. Está uno, mejor preparado para frenarse y no cometer acciones dañinas por ignorancia o hábito. Se aprende tanto, a hacer como a parar, a ejecutar y a detenerse. Nos da un conocimiento directo y vivencial de los fenómenos tal como son y modifica la conciencia, la percepción y la actitud, todo esto describir en el octuple noble sendero.
A partir de esta propuesta, podemos profundizar el significado de cual debe ser la visión del mundo no nada mas oriental sino de nuestra perspectiva occidental pues como humanidad hemos convivido con la naturaleza desde tiempos inmemoriales manifestando estar maravillados de su grandeza, de su belleza, de su riqueza, de su sabiduría y cuantas otras cualidades podemos referir de su magnificencia, pero ahora nuestros ojos deberán ver las formas de respetarla buscando de manera conciente el desarrollo sustentable por ser el desarrollo que satisface las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de que las futuras generaciones puedan satisfacer sus propias necesidades. Tenemos que considerar también cual es la noción de ciudadanía mundial pues ella se sustenta en la visión unificadora del planeta y de una sociedad del mundo. Es una expresión adoptada para expresar un conjunto de principios, valores, actitudes y comportamientos que demuestra una nueva percepción de la Tierra como una única comunidad, por eso con frecuencia se le asocia con el desarrollo sustentable. Se trata de un punto de referencia ético indisociable de la civilización planetaria y de la ecología. La tierra es, un súper organismo vivo y en evolución, todo lo que sea hecho en ella se verá reflejado en todos. Si soy ciudadano del mundo, no pueden existir para mí las fronteras. Las diferencias culturales, geográficas, raciales y todas las demás diferencias se debilitan, frente de mi sentimiento de pertenencia a la Humanidad.
Es de relevancia que nos involucremos a partir de la conciencia planetaria para alcanzar el despertar de la conciencia ecológica, pues no podemos separar una de otra ya que desde la globalización, impulsada sobretodo por la tecnología, parece determinar cada vez más nuestras vidas. Cualquier pedagogía, pensada fuera de la globalización y del movimiento ecológico, tiene hoy serios problemas de contextualización.
Los desafíos son enormes tanto para nosotros los educadores holistas como para los responsables de los sistemas educativos. Pero ya existen ciertas señales, en la propia sociedad, que apuntan hacia una creciente búsqueda de un conocimiento más profundo del universo.
Educar para la ciudadanía planetaria implica mucho más que una filosofía educativa. Significa una revisión de nuestros currículos, una reorientación de nuestra visión del mundo de la educación como espacio de inserción del individuo no en una comunidad local, sino en una comunidad que es local y global al mismo tiempo. Educar, entonces, no sería, la transmisión de la cultura de una generación a otra, sino el gran viaje de cada individuo en su universo interior y en el universo que lo rodea.
Ya es tiempo que reconozcamos que nuestra cultura y nuestro planeta corren un riesgo debido al materialismo destructivo y competitivo. El verdadero valor del ser humano no se puede medir en términos académicos, reduccionistas, ni de acuerdo al comportamiento en el aula. Nuestro verdadero valor es el espíritu, que es interno e inviolable. Pero la cultura actual parece no comprender esto, y es por esa razón debemos interceder para lograr el desarrollo completo incluyendo el núcleo espiritual de cada uno.
Por eso como nos indica el Dr. Gallegos desde el Proyecto Cuantum; la misión de la ecoeducación es compatible con los objetivos del sistema educativo mexicano pues busca apoyar el desarrollo sustentable, de aquí que para realizarse es necesario un modelo educativo compatible con la filosofía de la sustentabilidad, no cualquier modelo sirve para apoyarla, por ello se propone encausar dicho modelo desde la perspectiva de “Apoyar el desarrollo sustentable de México a través de un modelo Holista único compatible con la filosofía de la sustentabilidad”.
Es preponderante, que como educadores holistas, nos perfilemos en ese cometido pues somos los actores para crear un contexto donde nuestros estudiantes puedan reflexionar, dialogar y aprender las habilidades necesarias para que conscientemente generen la visión del futuro que ellos quieren y logren que esa visión se haga realidad desde ecoeducación.
La comprensión de los principios en los cuales podremos apoyar nuestra actividad educativa serán la base de nuestra misión como colaboradores en el modelo de ecoeducación, puesto que conocemos que el propósito de la educación es la evolución de la conciencia para poder así hacer posible la construcción de una sociedad integral de aquí que a nuestros estudiantes debemos centrarlos en el aprendizaje, reconocer que existen diversos estilos de aprendizaje y de inteligencias con las cuales se aprende, no buscar el aislamiento del estudiante en el aula pues sabemos que es imprescindible la interacción de la familia, y la comunidad como extensión de ella, buscar las estrategias didácticas propicias para el desarrollo del pensamiento crítico, resolución de problemas y toma de decisiones, manifestarles la relevancia de la capacidad de diálogo con el cual lograran la participación pública y la responsabilidad social, su preparación debe fomentar a plenitud la cultura ecológica.
La puesta en marcha de un modelo ecoeducativo a nivel superior en México, es una necesidad evidente para estimular el desarrollo cultural, económico y político del país y de sus regiones, el modelo ecoeducativo permite enlazar las necesidades de las regiones con la formación de profesionales de calidad. Esta formación profesional y humana requiere actualmente de planes de estudios organizados sobre un marco teórico-metodológico amplio, flexible y actualizado, esto permitirá dotar a los estudiantes de una capacidad de reflexión holista es decir en la totalidad, en su práctica profesional, esta misma capacidad deberá ser desarrollada en todo el educador de las instituciones de nivel superior; pues la intensión conlleva a pensar en sustentabilidad y no explotación, y de suficiencia más que escasez.
Al pertenecer a esta sepa desde donde emana la educación holista el sendero nos conduce a conformar integralmente un grupo consolidado, pero no hermético, que abraza a todos desde la diversidad, comprometidos con el respeto a todos los ser humanos, pero ocupándose de su desarrollo integral; en lo particular para mí esa es la estructura sólida y misión que le da forma a una comunidad de aprendizaje. El Dr. Ramón Gallegos nos dice que ser inteligente es definido hoy como una actitud de estar siempre aprendiendo. Aprender y vivir van juntos, no pueden separarse; aprender es vivir, vivir es aprender, por eso esto conforma a una comunidad de aprendizaje.
De ahí parte nuestra filosofía que nos conduce a que como comunidad de aprendizaje honremos la cultura del conocimiento; esto significa valorar el aprendizaje como un proceso de desarrollo humano hacia estadios de mayor integridad. Nuestra comunidad es un espacio para nutrir el espíritu humano con valores universales perennes, es una comunidad con rostro humano, que celebra la fraternidad universal y se interesa en el bienestar de todos sin distinción; buscamos el máximo desarrollo para el máximo número de personas a través de una política integral ganar–ganar y la promoción de los derechos humanos. La base de nuestra acción es una ética global, holista, integral, basada en el bienestar de todos. Para convertir esta comunidad de aprendizaje en una comunidad sustentable es indispensable que nos involucremos desde ella con el objetivo cuya perspectiva se incluya en la nueva realidad de un mundo interdependiente es la formación del ser humano integral viviendo en una sociedad sustentable. Es un mapa de una comunidad comprometida con el aprendizaje integral a lo largo de la vida, basada en lo mejor del conocimiento generado por la humanidad, actualizada en términos de las necesidades, objetivos y prioridades de las sociedades del este tiempo, que atiende a las realidades globales y locales articulando ambas en la premisa de pensar globalmente y actuar localmente.
El Dr. Gallegos nos proporciona el código de ética como una guía clara y especifica para orientar el comportamiento de los educadores holistas. Definirnos como una comunidad de aprendizaje es muy importante porque nos sitúa en la posición correcta para asumir un código de ética posconvencional y una acción social basada en la democracia, la paz, el diálogo y la reconciliación. El ser educador holista requiere de este código de ética de carácter posconvencional, basado en valores universales, que nos permita la unidad de nuestra comunidad, una actitud de servicio hacia la sociedad y el desarrollo de nuestra propia conciencia para ser mejores seres humanos, vivir con dignidad y ser felices.
Por ello, los quince principios éticos que aquí se definen son el marco para el desarrollo moral de la inteligencia espiritual de los miembros de nuestra comunidad, su observancia pone en marcha un proceso de evolución de la conciencia que revitaliza el propio Ser, nos hace mejores seres humanos, mejores ciudadanos, mejores maestros, y nos ayudan a recordar permanentemente el motivo por el cual nos hicimos maestro; esto es porque amamos a los seres humanos y quisimos ayudar a su evolución. En muchas ocasiones al hacer autorreflexión surge esa interrogante, sobre si es real mi vocación docente y desde mi interior emana esa plena confianza de que así es, por eso todas mis convicciones son coincidentes con estos postulados y de aquí tomo la esencia que alimenta el entusiasmo y la alegría para continuar como educadora pues baso el conocimiento sobre el desarrollo sustentable a partir de este código holista. Si siembro en mi entorno esa semilla de paz, mis educandos aprenderán a vivir en ella, pues desde esa cultura se logra el bienestar humano y del planeta respetando la diversidad. Si me propongo fomentar la no existencia del negativismo el clima de aprendizaje se tornara armónico desde la práctica recíproca de la generosidad y la amabilidad. Fomentar en ellos la responsabilidad universal es una labor ardua, pues mi decir debe ser congruente con mí actuar, presentando con el ejemplo esa perspectiva, ya que nuestros actos afectan a todos de ahí que debemos compartir esa responsabilidad de bienestar y desarrollo de toda la humanidad.
Decimos que el aprender a dialogar logrará el entendimiento mutuo; a través de el podré basar mi practica educativa pues el joven aprenderá con esta herramienta a resolver problemas y generar consenso.
El espíritu de comunidad fortalece nuestra unidad interna, la lealtad entre nosotros, la confianza mutua, nos da una identidad compartida y una misión común, el compartir este concepto, muy probablemente se logrará en los jóvenes que educo, ese sentido de pertenencia tan poco demostrado en el ejercicio profesional de nuestros egresados. Ser honesto es ser verdadero, formar en este valor hoy en día es primordial pues el entorno de corrupción nos esta deteriorando a todos, máximo a esa población estudiantil que continuamente se debate en el ser ético. La compasión es una conducta de aceptación de todos los seres humanos, que supera la discriminación, lograr su práctica reforzará la conciencia y la espiritualidad desde el desarrollo sustentable. Al fomentar la justicia social se afirma la equidad de género, el acceso a la educación, el cuidado a la salud y la oportunidad económica, para toda la comunidad estudiantil. Podemos encausar que el liderazgo se aplique como instrumento para el desarrollo de las comunidades, partiendo de una actitud de ganar–ganar es decir desde una política integral. La responsabilidad en la educación holista nos dicta que tenemos que ser congruentes con nuestro trabajo de educadores poniéndonos en una situación de aprendizaje permanente.

Bibliografía.
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- Gallegos Nava Ramón (2001) La educación del corazón. Doce principios para las escuelas holistas. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2001) Educación holista. Pedagogía del amor universal. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2001) Una visión integral de la educación. El corazón de la educación holista. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2001) Diálogos holistas. Educación holista y filosofía perenne I. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2003) Aprender a ser. El nacimiento de una nueva conciencia espiritual. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2003) Comunidades de aprendizaje. Transformando las escuelas en comunidades que aprenden. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2003) Pedagogía del amor universal. Una visión holista del mundo. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2004) Sabiduría, amor y compasión. Educación holista y filosofía perenne II. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2004) El Camino de la filosofía perenne. Educación holista y filosofía perenne III. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2005) Educación y espiritualidad. La educación como práctica espiritual. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2007) Inteligencia espiritual. Más allá de las inteligencias múltiples y emocional. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.

“Educación Holista Y El Camino Del Amor”
Martha Elena Peña de la Maza, 2013, San Luis Potosí
Fundación Ramón Gallegos
Maestría En Educación Holista

Fundación Internacional para la Educación Holista
Maestría y Doctorado en Educación Holista
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