Interesante articulo describe el papel de la actividad cerebral en la toma de decisiones. El centro del placer(núcleo de accumbens) y el lóbulo frontal.  Imaginemos por un momento que el comportamiento de nuestro cerebro es como una balanza. Por un lado tenemos las áreas del cerebro que controlan el placer y la recompensa, y por otro lado tenemos las áreas relacionadas al autocontrol, aquellas que activan una señal de alarma ante comportamientos riesgosos o poco convenientes.
Las preguntas difíciles que se hacen los estudiosos del comportamiento son: ¿Qué hace que la balanza se incline hacia un lado? y ¿Porqué es tan difícil mantener un equilibrio?
Un nuevo estudio de la universidad de Austin Texas, Yale y la UCLA, sugiere que en muchos de nosotros no es tan imperioso o fuerte el deseo sino más bien que somos permisivos con nosotros mismos o mejor dicho nos falta autocontrol.
Los investigadores conectaron a estudiantes a un scanner de resonancia magnética y los pusieron ante un videojuego diseñado para simular el factor de tomar riesgos. El juego se llama BART por sus siglas en inglés (Ballon Research Risk Taking) que ya ha sido probado que tiene relación con el proceso de tomar riesgos como por ejemplo: el abuso de drogas o alcohol, tabaquismo, ludopatía, manejar peligrosamente o sin cinturón de seguridad, cleptomanía o tener relaciones sexuales sin protección.
El equipo investigador utilizo software especializado para encontrar patrones de actividad en el cerebro, estos patrones de actividad se registran en el momento que el individuo sometido al examen va a tomar la decisión, el riesgo o la seguridad. Este software ha sido después utilizado para predecir que decisión tomará el individuo solamente basado en la actividad cerebral.
Los resultados: el software acertó en el 71% de las predicciones.
Lo que esto significa es que existe un patrón de actividad cerebral predecible asociado a la elección de tomar riesgos o no.
Regresando a la analogía de la balanza, si la intensidad del autocontrol disminuye la intensidad del placer y recompensa aumentan, y esto es real en circunstancias estándares. Si a esto le sumamos variables como: presión de grupo, falta de sueño, abuso de drogas o alcohol, el desbalance será aún mayor.
Lo ideal seria que tengamos un balance consistente y sano que nos permita decidir cuales riesgos valen la pena asumir y cuales no. Siendo evidente que mucha exposición a los riesgos es peligrosa, y asumir muy pocos riesgos puede llevarnos al estancamiento.
Después de todo somos una especie adaptativa. Si nunca somos puestos a prueba de asumir riesgos adaptativos, dejamos de aprender y desarrollarnos y eventualmente hundirnos en el desánimo y aburrimiento, lo que irónicamente nos llevaría a tomar riesgos mucho más radicales, y ese es el camino hacia la autodestrucción.
Interpretación libre de algunos capítulos del libro: Brain Changer: How Harnessing Your Brain’s Power To Adapt Can Change Your Life. David DiSalvo

Ronny Schmatz Wolff
Director
www.asesoriaterapeutica.com