Compartir, intercambiar, prestar, el alquiler entre particulares (o incluso regalar) son algunas de las formas en que entendemos una nueva tendencia de consumo en nuestro país: el consumo colaborativo.

Por: Ignacio Perez

Esta forma de consumir supone un cambio cultural y económico en nuestros hábitos, pasando de un escenario de “consumismo individualizado” a un nuevo modelo potenciado por los medios sociales y las plataformas peer-to-peer. Internet se configura como el soporte ideal para conectar a personas del todo el mundo que quieren compartir gastos de gasolina, ofrecer alojamiento gratuito o vender ropa de segunda mano, por ejemplo.

Para que este tipo de plataformas que animan al consumo colaborativo funcionen, es importante que se atienda la necesidad real de los consumidores, que estén bien definidos los productos o servicios ofertados, que el proceso sea transparente y que la web sea de uso seguro.

La reputación online juega un papel decisivo como generador de confianza, que hace que los consumidores adquieran ese producto o servicio gracias a las valoraciones positivas y referencias añadidas por otros usuarios.
 Para visitar plataformas de consumo colaborativo visita a nuestro observatorio.