En los tiempos que corren el leasing se ha convertido en una alternativa apetecible para conseguir tu coche soñado. Muchas empresas reducen los costes con esta nueva fórmula.

Por: Francisco García

En tiempos en los que lo comúnmente aceptado es que, a la gran mayoría, se nos cierren las vías de financiación de aquellos bienes que anhelamos o, peor aún, necesitamos con presteza, también afloran otras vías para hacerlo posible. Alternativas ingeniosas que prosperan como es el caso del leasing, cada vez más extendido en nuestro país. Adentrándonos en el campo de los automóviles, ya sea por necesidades laborales, familiares o por el deseo de gozar de las posibilidades de determinado vehículo que se frena al carecer de financiación, el leasing viene a ser una opción de lo más válida en tanto que es factible y nos ofrece elegir entre distintos finales.

De esta forma, una vez expire nuestro contrato de leasing, nos encontramos con tres vías: la posibilidad de devolver el vehículo, quedárnoslo en propiedad o prorrogar el contrato. Además de esta flexibilidad, que puede hacernos disfrutar del coche y pensar detenidamente, o en función de los acontecimientos, qué hacer con el vehículo, también pone a disposición de los amantes del mundo del motor la opción de ir cambiando con relativa frecuencia de vehículos, algo que sin duda agradecerán asimismo ciertos colectivos profesionales.

Finalmente, cabe destacar, en este sentido, que cada vez son más las firmas que, a la vista del predicamento que está teniendo el leasing en nuestro país (si bien cuenta con más tradición en otros puntos del planeta), ofrecen facilidades para los que se decantan por esta opción, lo que constituye a la vez una forma más de promocionar sus vehículos.

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