Lo anterior, fue declarado por un burócrata de gobierno, ante los medios de comunicación el día 8 de diciembre del presente año; luego otros, que también la han ratificado. Enfatizo  lo anterior, porque el ciudadano presidente de la república no es el responsable de tal declaración.
Este artículo busca crear opinión y jamás escudriñar la capacidad del Organismo de Inteligencia del Estado, que es el ente rector en el área.
 
Al escuchar semejantes declaraciones, realmente me siento conmovido e inspirado a escribir; porque a lo mejor, visto someramente cause risa, la declaración brindada; pero tras ella, se esconde un propósito oscuro para nuestro país.

¿Por qué? Porque crea inestabilidad política y pone en peligro la democracia; aunque los izquierdistas siempre han dicho que en este país no existe, no porque les preocupe vivir en ella, sino para agitar a las masas.

¿Cuáles son los problemas de los salvadoreños?

El alto costo de la canasta básica; los bajos salarios, el desempleo, en fin. Los salvadoreños nos levantamos día a día pensando como haremos para que nuestro salario nos cubra las principales necesidades; bueno, terminamos conformándonos con satisfacer medianamente nuestra alimentación.

Los seguidores de Farabundo, creen que el pueblo (las masas, porque para ellos el pueblo no es nada más que eso; sino recuerde que tenían una organización que se denominaba Coordinadora Revolucionaria de Masas, fundada el año 1980) debe renunciar a todos sus lujos; la verdad no sé cuáles. Señalan al consumismo como el responsable de que los salarios no alcancen. Lo anterior lo subrayó, una correligionaria del partido de izquierda salvadoreño; ella es docente, su esposo también; además, éste recibe una dieta económica como concejal de una municipalidad, tienen bienes inmuebles en diferentes lugares; como si esto fuera poco, sus hijos estudian en la Escuela Superior de Economía y Negocios (se ganaron una beca por excelentes estudiantes) y para finalizar tienen un negocio de fotocopiadoras. Su comportamiento encaja de manera perfecta con los pensadores socialistas y panza de capitalistas; para quienes lo importante es que la alta dirigencia y los burócratas de gobierno vivan como reyes y las masas no tengan ni las migajas y  vivan en cuevas. Sí, que renuncien las masas a las comodidades. ¿Verdad? Todos queremos mejorar nuestras condiciones de vida; por supuesto en países como el nuestro. Ahora bien, la ideología de la izquierda espera que las masas renuncien al consumismo (no haré análisis de éste) y su anhelo de vivir mejor; por supuesto que para atraer a las masas, les prometen paraísos, pero una vez enquistados en el poder, subyugan al pueblo; lo someten.
 
El pueblo está siendo sometido y ni cuenta se da. La idea es que el pueblo reciba una ración de comida en condiciones de igualdad, con excepción de la dirigencia. Las raciones son recibidas, pero para ello, tiene que hacer largas colas de espera para recibir las dádivas del gobierno. Veamos algunos ejemplos.
 
El frijol, su precio se vio incrementado por diversas razones, que no comentaré; pues bien, el gobierno compró (con dinero del pueblo) para vender más barato; pero resulta que éste se vendería en ciertos lugares y sólo 5 libras por familia. Los uniformes, zapatos y útiles escolares, fue un verdadero problema dentro de las instituciones educativas; madres que no conseguían permiso en la fábrica para retirar los paquetes escolares; largas colas esperando la entrega, en fin. El gas propano, el año 2011 inicia ese otro severo problema para todos los salvadoreños. ¿Por qué? El pueblo lo tiene que comprar por el precio de mercado; luego, si su consumo de energía, estuvo dentro de los rangos establecidos; tendrá que ir a hacer largas colas para recibir el subsidio (reembolso de dinero) en los lugares establecidos por el gobierno. ¿Tendrá disponibilidad de tiempo el trabajador? Sabido es que las instituciones de Estado, son ineficientes para servir al público. Ahora bien, este apartado busca despertar la inquietud para investigar el propósito oculto. De manera progresiva, se está dogmatizando al pueblo para que se acostumbre a recibir raciones alimenticias y otros de igual manera. Es lo que se denomina, sometimiento de masas. Comparto con todos ustedes palabras de Theodore Roosevelt, que a la letra dicen:
 
“He decidido no ser un hombre común, es mi derecho no ser alguien común si puedo hacerlo. Buscaré la oportunidad y no la seguridad. No deseo ser un ciudadano mantenido por el Estado, humillado y anulado por tener quien me cuide. Quiero asumir un riesgo calculado, para soñar y construir, para fracasar y triunfar. Me rehúso a vivir sólo llevándome la mano a la boca para comer. Prefiero los retos de la vida, a la existencia garantizada, la emoción de la plenitud a la calma anquilosada de la utopía. Nunca me inclinaré ante ningún amo, ni me doblegaré ante ninguna amenaza. Es mi legado pararme erguido, orgulloso y sin temor, para pensar y actuar por mi mismo y enfrentar al mundo audazmente y decir, esto es lo que he hecho”.
 
El lector estará pensando, que nada tiene que ver el artículo con el título. ¿Verdad? Ahora veamos. ¿Cuántos salvadoreños se sienten inseguros por la violencia? ¿Cuántos paros al transporte colectivo ha habido este año debido a las mismas razones? ¿Cuántos asesinatos? ¿Cuántos delitos contra el patrimonio se registran día a día? ¿Cuántos trabajadores son despedidos? ¿La vida de quién es más importante, la de un joven asesinado de una familia de escasos recursos o la del Presidente de la República? Coincidimos en que la vida de cualquier persona es importante; y que además, la inseguridad se manifiesta de diferentes formas, pero que en los últimos meses, la violencia es el tema de conversación en todos los sectores.
 
Por otra parte, conviene analizar que en este país nunca un Presidente se ha sentido seguro. ¿Verdad? No sé si usted se ha dado cuenta, pero siempre han tenido guardaespaldas, protección especial policial, en fin. Cuando el presidente se presenta en un lugar público, se hace una cuidadosa inspección, a fin de evitar algún atentado terrorista. Por tanto, llama la atención que alguien aparezca diciendo el siguiente dislate: “el presidente se siente inseguro”. Haciendo memoria, al primero que le escuché decir que no venía a El Salvador, porque se sentía inseguro, fue al Sr. Hugo Chávez. Curioso. ¿Verdad? Sí, porque el Sr. Mauricio Funes es un admirador del presidente venezolano; bueno, aunque no lo haga saber de manera directa; pero si usted lee el discurso de toma de posesión del actual presidente salvadoreño, se dará cuenta que repite palabras relacionadas con la filosofía del socialismo del siglo XXI; y su principal exponente (no el creador) es el Sr. Chávez. Cito palabras textuales del discurso: “Precisamos, de hecho, hacer una revolución pacífica y democrática que implante un modelo que inserte lo social en la manera de organizar lo económico e inserte lo económico en la valorización del desarrollo humano”. ¿Sabe usted que la filosofía del socialismo del siglo XXI se fundamenta a la revolución democrática y en la economía de valores? Sin antes conocer sobre los exponentes de la doctrina que se comenta, obviamente no encontrará nada negativo. Si escudriña, a lo mejor converjamos en nuestras ideas. Los politólogos, nada dijeron al respecto; los dirigentes de partidos políticos, tampoco. El caso es que como dije en un artículo titulado: “El Salvador, política y partidos políticos”, la brecha entre liberales y conservadores ha disminuido; de tal forma que lo social es lo primero para unos y otros. De manera que no se está contra la valorización del trabajo y desarrollo humano; de conformidad con las recomendaciones del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo).
 
La seguridad del Sr. Mauricio Funes y de todos los salvadoreños es fundamental. Ahora bien, un atentado contra el Presidente es totalmente aberrante; la vida de él debe respetarse, como dije al principio, cualquier cosa que le suceda afectará a los seis millones de habitantes de este país y a todos los que están fuera de él. Combatamos con ideas, hagamos análisis críticos; pero jamás infundamos odio. No estoy de acuerdo con las medidas económicas de este gobierno; pero tampoco apoyo la violencia. Siempre he criticado las marchas callejeras, porque destruyen propiedad privada y ponen en peligro la vida de muchos.
 
El organismo de inteligencia estatal es encargado de investigar; así las cosas, al tener conocimiento de que se está planificando un atentado contra el presidente; pues tienen que actuar para evitarlo. Los funcionarios de gobierno se comportan como unos payasos (sin ofender a los artistas circenses que dedican su vida por arte a entretener); sus declaraciones son ridículas. Todos los medios de comunicación enfatizando la seguridad presidencial; mientras tanto, decenas mueren; cientos no hayan empleo; miles migran; bajos salarios; el servicio de agua y luz más caro; cobros indebidos; en fin. Los verdaderos problemas sociales que vivimos no se deben esconder de esa manera. Están utilizando una campaña orquestada para que al pueblo se le olvide que hay promesas de gobierno que no se han cumplido. ¿Dónde está la fábrica de empleos? ¿Será que los salvadoreños ya no migran en busca del sueño americano? No distraigan la atención del pueblo de esa manera; por favor respeten. Por esa razón, en los primeros apartados señalé la problemática que vivimos día a día.
 
El tema de la seguridad presidencial no se aborda de esa manera; eso lo sabe cualquier estratega; están jugando con el pueblo. Si algún orate quiere atentar contra el presidente, pues tienen que actuar y evitarlo. Ya basta de tanta zozobra. El pueblo eligió al gobierno de turno, pensando en el cambio. ¿Cuáles son los cambios a favor del pueblo? Esa debe ser la visión y misión de todos los funcionarios; cumplir con las promesas que les llevaron al poder; pero no estar utilizando subterfugios, como el señalado en el título de este artículo para adormecer al pueblo.


El pueblo salvadoreño tiene que estar atento. El gobierno evitar artimañas y dedicarse a resolver los graves problemas sociales. El organismo de inteligencia de Estado impedir que se atente contra la vida del ciudadano presidente de la república. Los funcionarios de gobierno evitar hacer declaraciones absurdas ante los medios de comunicación social y éstos asesorar a los entrevistadores para que no pregunten sandeces; los líderes de partidos políticos investigar antes de emitir opinión; así orientarán adecuadamente al pueblo. No desvíen la atención; los problemas de nación son el desempleo, bajos salarios, delincuencia y corrupción.

Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Prof. y Abg.