La sociedad se transforma constantemente; desde luego que los cambios son necesarios, sin embargo, culturalmente hablando las últimas décadas han influido fuertemente en el concepto tradicional de la familia.
Cambio de roles debido a la industrialización; madres solteras, en fin. Lo importantes en esta ocasión es analizar brevemente la situación de ese núcleo social fundamental, pero además que consideremos algunas recomendaciones que pueden ser de utilidad para mantener la cohesión familiar.

Analizaremos su situación desde las perspectivas siguientes:

a) Económica: La familia atraviesa innumerables dificultades que le inhiben cumplir con sus múltiples necesidades; por un lado escasez de trabajo; aunado al alto costo de la canasta básica y los bajos salarios. Lo que obliga a muchas familias a migrar en busca del sueño americano. Común es además, hablar de crisis; sin embargo, ésta siempre ha estado presente en el núcleo familiar, crisis que se pone de manifiesto al no poder cumplir con los requerimientos mínimos de una existencia digna.

b) Social: Como se dijo anteriormente, lo económico incide en el cumplimiento de las funciones familiares; por ello vemos como la familia actual, atraviesa por una serie de disfunciones, por ejemplo: hijos que se crían sólo con la madre, el padre u otros familiares; bueno debido a la migración; en consecuencia la familia no ejerce a cabalidad la función socializante, moralizadora y educadora que le compete. La disgregación familiar es una característica básica de la familia contemporánea.

c) Espiritual: La pérdida de valores considerados tradicionalmente se han perdido, dando paso a una serie de comportamientos que afectan los cimientos en los que descansa el éxito del hombre y toda sociedad. Los hombres han renunciado a su condición espiritual para darle paso al instinto, propio de los seres inferiores; predomina entonces aquel darwinismo “de la supervivencia del más fuerte”, que se vive en la selva.

d) Cultural: Esta dimensión, al menos en El Salvador y Centroamérica, está siendo afectada para dar paso a culturas que no le son propias a la región. Lo que encuentra su origen en la música y otros que son difundidos por los medios de comunicación social. La enseñanza de tradiciones, costumbres y leyendas que antes eran transmitidas oralmente por padres y abuelos, está siendo reemplazado por los antivalores que los medios de comunicación de masas transmiten. Bueno, no se trata de que los medios no desempeñen funciones didácticas, pero se da el caso de que no existe una supervisión de los programas que los hijos ven en la televisión, ello por razones obvias.

e) Unidad: Lejos de fomentar la unidad, se respira un espíritu de intolerancia y rechazo; en el nombre de la independencia y la democracia familiar se rechazan las normas que anteriormente se cultivaban en la familia. Lo que genera un clima de inseguridad, incomprensión; en fin, cada uno quiere hacer lo que le da la gana, no hay trabajo en equipo.

Es de hacer énfasis, en que no todos las transformaciones han sido perjudiciales; sin embargo, es de acotar que en lo negativo existe una pérdida de valores, falta de principios sólidos basados en uno de los libros de mayor difusión, como lo es la BIBLIA. Esto último, en razón de que los salvadoreños como la mayor parte de habitantes de América, profesan el cristianismo, como forma de fe religiosa.

En la actualidad existe una interpretación equivocada de la independencia. Las relaciones entre cónyuges y padres e hijos se han vuelto en realidad, inestables. No podemos hablar de libertad, sin olvidarnos de la responsabilidad. Son conceptos inseparables. No puedo hacer lo que quiera sin pensar antes en las consecuencias que se derivarán de mi comportamiento. Cuánta razón tenía René Descartes, cuando dijo: "PIENSO, LUEGO EXISTO".

La Biblia, deja claro que los esposos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos; por otra parte, a los hijos se les insta a ser obedientes a los padres, en fin. El uso de mi libertad no debe dañar a los demás. La búsqueda de la satisfacción individual de intereses no debe socavar la responsabilidad para con los hijos o el cónyuge o conviviente marital.

El ejercicio de la autoridad de los padres no debe convertirse en abuso, para que éstos no desarrollen miedo a la autoridad paterna o materna. Los hijos deben sentirse apoyados por sus padres, en ese sentido, se vuelve necesario fomentar la estabilidad, seguridad e identidad familiar. Si se practica lo anterior se evita el desequilibrio emocional de los hijos.

De manera que si observamos el mundo, nos quedamos atónitos ante todas las amenazas que giran en torno a la familia, su desintegración; divorcios, uniones no matrimoniales, abandono de los adultos mayores; niños en la calle y de la calle; en fin, falta de solidaridad familiar; pero además, las condiciones económicas agravan la situación, miseria, desempleo y muchos otros que no terminaríamos de enlistar.

¿Qué podemos hacer?

Jamás cruzarnos de brazos, sino que con empeño esforzarnos por practicar valores humanos.

1.- Padres e hijos vivir la libertad con responsabilidad.

2.- Los padres deben ejercer su autoridad con amor y los hijos obedecer a sus padres.

3.- Apoyo mutuo y solidario entre todos los miembros de la familia.

4.- Respeto a la individualidad.

5.- Mantener una excelente comunicación.

6.- Buscar solución a los problemas, a través del diálogo.

7.- Flexibilizar los roles.

8.- Expresar el afecto mutuo constantemente.

9.- Responsabilizarse del comportamiento individual y por supuesto de las consecuencias que de éste se deriven.

10.- Los padres deben ser el modelo a seguir.

Si se ponen en práctica las recomendaciones anteriores, al menos se podrá disminuir en parte la situación deprimente que vive la sociedad en la actualidad. Situación, que como se dijo al principio tiene su génesis en múltiples variables, entre ellas la industrialización. Siendo la familia el núcleo socializante primario, no cabe la menor duda que en el cumplimiento de sus funciones, debe recibir el apoyo estatal, así lo expresa, el constituyente salvadoreño al tenor del artículo 32 de la Constitución, el cual transcribo en su parte atinente: “La familia es la base fundamental de la sociedad y tendrá la protección del Estado…”
Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Prof. y Abg.