Este artículo tiene como fin, reflexionar sobre el comportamiento de especie que debemos asumir; porque el agua, si bien es cierto es un recurso renovable, el mal uso que hacemos de ella, la convertirá en un recurso no renovable. En honor a Ryan Hreljac
Se trata de un niño canadiense, nacido el día 31 de mayo de 1991; ejemplo al mundo, pues desde sus 6 años de edad, su alta sensibilidad social y humana, le llevó a considerar la posibilidad de ayudar a la humanidad, especialmente al continente africano. La idea central de su obra, se da a partir de la empatía y reflexión altruista. ¿Cómo es posible que niños mueran debido a la mala calidad del agua que beben?
 
En diferentes latitudes del planeta, las aguas lluvias se esperan con ansiedad. En la Zona Tórrida (entre los Trópicos), no sólo porque permiten cultivar distintos productos agrícolas, sino porque también constituyen fuente de aprovisionamiento para el consumo humano, tal como sucede en las Islas Bermudas, donde se recoge en cisternas; pues es la única forma que tienen de abastecerse del vital líquido.
 
El agua es un compuesto de hidrógeno y oxígeno, considerado como el componente principal de la materia viva, constituye del 60 al 90 % del peso de los organismos vivos. La Tierra está cubierta de agua en un 71%; aproximadamente 1500 millones de kilómetros cúbicos. De este total los océanos ocupan el 94 % y el resto se encuentra de manera subterránea o en los glaciares. El agua dulce disponible para consumo humano en el planeta es de un 0.022 % (los porcentajes varían según la fuente consultada) y se encuentra en los ríos, lagos o en forma de humedad del suelo y vapor contenido en la atmósfera.
 
Suministrar adecuadamente el agua potable, a una población que crece aceleradamente, es un desafío para los gobiernos en la actualidad. Vale la pena mencionar, lo que sucede en países del Oriente Próximo, donde se trabaja en la conversión de agua de mar en agua potable; por su puesto, dicho tratamiento representa costos económicos elevadísimos.
 
Si hacemos un recorrido por la historia nos daremos cuenta que en un principio no se necesitaba de ingeniería para aprovisionarse de agua; esto, debido a que los cazadores y nómadas acampaban cerca de las fuentes naturales. Cuando empezó a desarrollarse la vida en comunidad y aparecieron las primeras aldeas, surgió el problema del suministro. Grandes civilizaciones antiguas como Egipto, China, India y Mesopotamia se desarrollaron en márgenes de importantes ríos como el Nilo, Yang – Tse, Ganges, Tigris y Éufrates respectivamente. India y Mesopotamia construyeron obras de acueducto, pero fueron los romanos, quienes construyeron el sistema de transporte de agua más extenso de la antigüedad, mediante el cual hacían llegar desde los montes Apeninos el agua limpia a sus habitantes.
 
A mediados del siglo XVI se inventó la bomba (alternativa – elevadora) en Inglaterra; ello abrió las posibilidades de desarrollar sistemas que facilitaran el suministro de agua domiciliar. Fue en Londres, donde se finalizó en el año de 1562, la primera obra de bombeo de agua. El crecimiento desordenado que se generó en la población urbana a partir del siglo XIX, exigió la realización de grandes obras de conducción y tratamiento de aguas; es así, como se empezaron a utilizar instalaciones de conducción de sifón basadas en el empleo de distintas presiones. Es importante destacar que en California, Estados Unidos se han construido complejos sistemas de acueductos, para transportar agua y mediante éstos, se hace posible que las personas habiten y cultiven regiones que de otra manera serían deshabitadas e incultivables. El acueducto Delaware que transporta agua a través de un túnel continuo desde los Montes Catskill hacia Nueva York, es el más extenso del mundo; pues tiene una longitud de 137 kilómetros y transporta tres millones de metros cúbicos diariamente.
 
El problema de suministro de agua continúa; pues mientras unos cuentan con el servicio; muchos otros siguen ROGANDO AL CIELO QUE LLUEVA MAYO. Seamos solidarios con aquellos que aún no tienen este servicio. Jamás olvidemos que el agua es un recurso natural que se agota. No siempre contaremos con él; por lo tanto, cuidemos este regalo de Dios a la humanidad. Recordemos el maravilloso ejemplo de solidaridad que nos brinda Ryan Hreljac, quien desde temprana edad e impulsado por ese valor universal en comento, se interesó por servir a los niños de África a resolver el problema del abastecimiento de agua. Comparto con usted la siguiente información, que no sólo le permitirá cuidar este recurso, sino evitar que el pago mensual de su factura se vea incrementado considerablemente.
 
1.- Un chorro abierto a toda presión expulsa de tres a cinco galones de agua por minuto. Una ducha lanza de cinco a siete galones por minuto. Si se ducha durante media hora habrá consumido hasta doscientos diez galones.
 
2.- Si usted deja abierta la llave del chorro mientras se lava los dientes perderá hasta quince galones de agua.
 
3.- En cada rasurada puede gastar hasta veinte galones de agua, por supuesto si mantiene abierta la llave del chorro mientras se rasura.
 
4.- Si tiene en mal estado un chorro y este le gotea, ello le significa hasta veinticinco mil galones de agua al año y un servicio sanitario en idénticas condiciones desperdicia hasta cuarenta y cinco mil.
 
5.- Cuando lave sus trastos evite mantener abierto el chorro del lavaplatos. Al hacerlo usted desperdicia agua.
 
6.- Si usted lava su carro utilizando una manguera gastará hasta ciento cincuenta galones de agua.
 
Las medidas anteriores forman parte del comportamiento solidario que debemos desarrollar ante el grave problema de suministro de agua.


La Asociación de Acueductos y Alcantarillados, ANDA, tiene presencia publicitaria en los medios de comunicación (El Salvador, 2010), tratando de hacer conciencia en los usuarios; pero enfocado en términos económicos; expresan en el spot, que un grifo que gotea, es dinero. Nunca pensemos de manera irresponsable, como hacen muchos que alegan pagar el agua. Cuando se acabe la última de gota de este prodigioso líquido en el planeta, entenderemos, que ni Bill Gates u otros igual que él, con todos sus miles de millones de dólares, podrán comprar tan siquiera una molécula de este recurso natural, que por hoy, es renovable. ¡Dios! Dadme por favor, la sabiduría necesaria para que haga buen uso de tus dádivas. ¡Quiero ser parte de la solución, pero jamás del problema!

Por Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Prof. y Abg.