A continuación se presentan algunas consideraciones relacionadas con este controversial tema, que por supuesto es un problema para la sociedad. Los adolescentes deben tener claro que su comportamiento sexual tiene repercusiones en lo físico, psicológico, social y económico.

¿A qué se le da el nombre de embarazo precoz?
Es aquel que se da durante la adolescencia.

La adolescencia es una etapa que viene acompañada de un conjunto de cambios biológicos que preparan el cuerpo humano para la reproducción; pero no para ser padre o madre, pues, paternidad y maternidad implica un conjunto de responsabilidades de índole económico, emocional y social, para las que por supuesto, un adolescente no está preparado.

Datos estadísticos (pueden aumentar o disminuir con el tiempo) dicen que en América Latina, la tasa de fertilidad (cantidad de nacimientos por cada 1000 mujeres de entre 15 y 19 años de edad) oscila entre 60 y 130 nacimientos por cada mil adolescentes; de ahí que es el continente con una de las tasas más altas del mundo. Los nacimientos de madres menores de 20 años fluctúan entre un 15% a 18%. Aproximadamente unas 3, 300,000 (en Latinoamérica) adolescentes se convierten en madres cada año. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) a nivel mundial son unas 14 millones de adolescentes que dan a luz todos los años.

También es importante destacar que se dan casos de embarazos en menores de 15 años, de ahí que se deben realizar los estudios pertinentes; pues en la mayoría de casos, son el resultado de abusos sexuales. Esto último, a pesar de que la legislación protege a las personas de corta edad, por carecer de la capacidad intelectual para conocer el significado de los actos sexuales y no tener autonomía para determinar su comportamiento sexual. Tal es el caso del artículo 159 del Código Penal (El Salvador), que dice: “El que tuviere acceso carnal… con menor de quince años de edad,… será sancionado con prisión de catorce a veinte años”. En cuanto al sujeto pasivo de esta norma, es un menor de 15 años, y en relación al sujeto activo se debe entender cualquier persona que ejecute la conducta descrita y que por supuesto, también puede ser otro menor de edad.

¿Cuáles son las causas del embarazo adolescente?

La alta fecundidad entre los adolescentes se rige por factores biológicos, psicológicos y sociales.

La menarquia y espermaquia determinan la capacidad reproductiva. En los últimos años, la edad promedio en que se presenta la primera menstruación es de 12 años, lo que sin lugar a dudas incide en el aumento de embarazos adolescentes.

En lo psicosocial, la cultura y patrones sociales juegan un importante papel en los altos índices de embarazos adolescentes. En muchas regiones se cree que el retraso en la iniciación sexual, desacredita la masculinidad.

Los hogares disfuncionales influyen en la toma de decisiones precipitadas e irresponsables.
La drogadicción de los padres, abuso y violencia sexual hasta por familiares cercanos; lo mismo que falta de orientación y comunicación familiar. Aunado a lo anterior, la presión del grupo de iguales y la búsqueda de su correspondiente aprobación; lo mismo que baja autoestima y carecer de metas personales.

Algunos opinan que los medios de comunicación social (radio, televisión, internet) también influyen, pues incitan a los jóvenes a tener coito a temprana edad. No se puede negar que la era de la información y comunicación ejerce influencia en la adolescencia. Lo que está contribuyendo a que haya una proliferación de relaciones coitales precoces.

¿Qué dice la norma jurídica (El Salvador) con respecto a la maternidad y paternidad en esta etapa de la vida del ser humano?

Según el artículo 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, hombres y mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia.

Según el Diccionario Jurídico de Guillermo Cabanellas, el vocablo “núbil”, se define como aptitud para procrear, incluso dentro del matrimonio. Esta aptitud física se calcula en 12 años para la mujer y 14 años para el varón. Lo anterior es ratificado por el Código Civil salvadoreño en el artículo 26, que a la letra dice:

“Llámase infante todo el que no ha cumplido siete años; impúber, el varón que no ha cumplido catorce años y la mujer que no ha cumplido doce años; menor adulto, el que ha dejado de ser impúber; mayor de edad, o simplemente mayor, el que ha cumplido dieciocho años; y menor de edad o simplemente menor el que no ha llegado a cumplirlos”.

Asimismo, el Código de Familia (El Salvador) en el artículo 14 en su inciso final dice:
“Los menores de dieciocho años podrán casarse si siendo púberes, tuvieren ya un hijo en común, o si la mujer estuviere embarazada”.

Como puede observarse de conformidad con la normativa jurídica, no se le puede negar a un menor de 18 años formar una familia. Es más, si los padres no consienten el matrimonio, existe el derecho del menor para pedir al juez que dé la autorización, quien la dará, cuando la negativa sea injustificada (artículo 19 Código de Familia El Salvador).

Ahora bien, como se dijo al principio, y que para énfasis repito, la adolescencia es una etapa en la que el cuerpo humano se vuelve apto para reproducirse; pero no para asumir el delicado rol de la maternidad y paternidad.

¿Qué implicaciones tiene un embarazo en la adolescencia?

Los embarazos precoces son considerados de alto riesgo; peligra la vida de la madre y del bebé. Causan un impacto social, cabe la posibilidad de que la mujer que tiene un bebé en la adolescencia, tenga muchos hijos durante su vida fértil y además, carecen de madurez para estar en capacidad de educar a sus hijos.

Crean complejo de culpa, vergüenza, tensión, angustia y depresión que incluso, puede llegar hasta el suicidio.

Anemia, desnutrición, nacimientos prematuros, retardo del crecimiento del feto, síndrome hipertensivo, aborto, complicaciones durante el embarazo y hasta la muerte de la madre; son otras de las muchas consecuencias. Las adolescentes son un grupo vulnerable a embarazos no deseados; como también afectar su salud con enfermedades de transmisión sexual e incluso infectarse con el VIH.

Las madres adolescentes tienen que abandonar sus estudios. En lo económico enfrentan también un grave problema, pues no cuentan con la preparación académica o laboral que les permita tener independencia económica para cumplir con los gastos de alimentación, salud, vivienda, vestuario y muchos otros que necesitan sus hijos.

El padre (que generalmente es otro adolescente), absolutamente irresponsable, por lo que las mujeres tienen que enfrentar el desafío de criar a sus hijos como madres solteras.

¿Qué hacer para disminuir el porcentaje de embarazos en esta etapa de la vida?

Educar y proveer acceso a recursos de salud reproductiva, como información y disponibilidad de métodos y servicios de planificación familiar de alta calidad.

Estimular la autoestima en los jóvenes. Mantener un constante diálogo familiar, propiciar la confianza; fomentar la práctica de valores morales.

Recalcar en los adolescentes que eviten tener coito; la abstinencia sexual, no solo les evitará tener un embarazo, sino que también adquirir una enfermedad de transmisión sexual.

Supervisar el uso del internet y la presencia de los hijos en redes sociales.

Controlar la asistencia de los hijos a la escuela, consultando a los docentes con frecuencia; pues los hijos salen de casa hacia las instituciones educativas, pero se van de paseo con sus compañeros. Asimismo, vigilar los horarios de entrada y salida de los centros escolares.

Recomendar a los hijos que se alejen de las influencias negativas que ejercen sobre ellos sus compañeros. Entre adolescentes se organizan orgías sexuales, donde incluso, usan drogas; las mujeres son colocadas en un estado de inconsciencia y luego, se convierten en víctimas de abuso sexual colectivo.

Los padres tienen que estar alertas y aconsejar constantemente a sus hijos, especialmente a las niñas, quienes resultan ser las más afectadas con los embarazos precoces; ellas son las que reciben todo el reproche y discriminación de la sociedad.

Los embarazos precoces no se pueden erradicar; pero sí disminuir, creando conciencia de las consecuencias y desafíos que se derivan de la maternidad o paternidad en la adolescencia.

 

“Traer un hijo de manera irresponsable a este mundo; es un crimen social imperdonable”.
Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Profesor y Abogado