Este artículo trata de la preocupante adiccion de nosotros los jóvenes hacia los nuevos aparatos Blackberry, y las consecuencias a las que nos enfrentamos dia a dia por su uso descontrolado.

Por: Indy Guzman

Probablemente si estás leyendo este artículo es porque no posees un dispositivo al cual todos llamamos “BB”.

Atención: podría resultar inquietante lo que leerás aquí, pero es la realidad, somos esclavos, ya no del hombre como en la antigüedad; somos esclavos de un objeto más pequeño que la palma de nuestras manos.

La tecnología es una necesidad, no lo puedo negar. Su objetivo es el de facilitarnos, de manera distinta nuestras inquietudes, trabajos, necesidades, entre otras cosas. Pero hay una diferencia entre que la tecnología dependa de nosotros y que nosotros dependamos totalmente de la tecnología.

En este caso entiendo necesario tomar como ejemplo al aparato que ha revolucionado nuestra forma de pensar, y no una revolución positiva; todo lo contrario. Un aparato cuyas funciones son muy prácticas, siempre y cuando se utilicen con límites. Pero como todo el exceso hace daño, el resultado de la nueva adicción llamada “Bibeo” puede tener consecuencias terribles.
Mis conclusiones se basan en lo que en los últimos meses del apogeo de este dispositivo he observado, he estudiado y vivido.

Como es de saber, la “BB” fue concebida como un teléfono para resolver las necesidades de ejecutivos, que constantemente debían estar en contacto con clientes, revisando propuestas, buscando soluciones a demandas de sus clientes y negocios rápidamente. Tiempo después, aparecieron programas de televisión cuyo tema central se centraba en el chisme en la sociedad joven de una gran ciudad. Todos sabemos a cual me refiero.

Como todo lo copiamos, y todo lo queremos imitar, las personas con probabilidades comenzaron a comprar sus teléfonos, claro, sin saber que luego no podrían vivir sin ello.

Poco a poco la popularidad de dicho aparato iba subiendo. Veíamos como podíamos chequear nuestro correo, hablar con otras personas sin necesidad de gastar minutos, tener internet ilimitado, y muchas otras ventajas que fueron poco a poco cegándonos.

Comienza la Revolución
En las clases veo como una de 10 personas teclea en una Blackberry con forrito rosado. Escuchaba el típico sonido que indicaba la llegada de un mensaje y veía como esa persona parecía totalmente hipnotizada frente a dicho acontecimiento.

Poco a poco ya eran 2 de cada 10 personas que por querer imitar (siempre aparece alguno/a que quiere lo ultimo, lo que esta “alante, alante”, sin importar las implicaciones) aparecía en la próxima clase con su nuevo dispositivo.

Así fue poco a poco aumentando la cantidad de personas por grupo que poseía dicho teléfono y se bautizó finalmente con el nombre de “BB”.

Mientras pasaban los días, seguía observando, y veía que ya todas mis compañeras tenían una, y tenían una necesidad imperiosa por comunicarse. Comencé a llamar a los individuos con ese teléfono “Robots”, pues cada vez que volteaba a algún lugar veía uno caminando, hipnotizado ante una pequeña pantalla y un teclado, esperando respuesta de cualquiera que hablara, de cualquiera que respondiera.

La necesidad de hablar en cualquier momento y en cualquier lugar fue creada. Vi como un lugar no se iluminaba por luces, sino por los colores de los forros de moda. Los pantalones, las correas, hasta zapatos combinaban de manera que todos los días veía teléfonos con forros diferentes, que concordaban con la vestimenta del día.

La revolución apenas comenzaba y solo un 40% de las personas que conocía tenían una.

“Lenguaje BB”
Empecé a estudiar con más profundidad a la gente que tenia BB. Noté que el dispositivo se convirtió en otro accesorio, principalmente de las jóvenes, para adornar con algo más el conjunto que conforma la combinación. Pero noté además, que adornan la inseguridad.

Me baso en un principio crucial, para decir esto: el vaso en la discoteca. Cuando vamos a una discoteca, o a un bar, nos vemos en la necesidad de tomar un trago, o de tener un vaso en la mano, incluso de bailar con el mismo con movimientos vagos, con tal de encajar, de no tener las manos vacías por no saber que hacer con ellas.

Entendiendo esto, se aplica con nuestra nueva sociedad: el mundo es un bar, y la “BB” es un vaso , donde ocultamos nuestra inseguridad y nuestra ignorancia.

Pasaron los meses y me di cuenta que el 90% de mis amigos ya poseían el “espectacular” aparato.
Se redujeron las relaciones de “Tu a Tu”, y ví como en un mismo lugar dos personas sentadas una al lado de la otra, preferían “hablar”, o mejor dicho escribirse lo que se tenían que decir.

Se ha perdido la comunicación verdadera, la magia de un “Hola” real, de un encuentro soñado. Recordaremos en el futuro la forma en que nos enamoramos por que un amigo nos dio el “BB” pin de su otro amigo, o diremos “ Hija mía, cuando tu papa me escribía por “BB”…” , o, “El destino quería que nos uniéramos, y yo que agregue tu BB Pin por error”…

Ya veremos solo en películas el origen del verdadero amor, de las cartas, de la comunicación real, de la interacción de los seres humanos y no precisamente detrás de un aparatito tan pequeño.
Nos preguntaremos por que no pusimos más atención a las personas a las que le importábamos.
Perderemos negocios, oportunidades, amores, amistades, por no prestar atención a lo que requiere ganar cada uno de ellos.

Nos arrepentiremos de andar en la calle como Robots, el día que nos asaltaron. Nos arrepentiremos de haber tecleado justamente antes de chocar a aquella persona a la cual le quitamos la vida por no prestar atención a la calle, sino al chisme que nos contaba nuestra amiga. Nos arrepentiremos de no haber tenido un comienzo romántico con la persona que ahora queremos, un comienzo que nuestros padres nos contaban y que nos parecía un sueño.

Desearemos que nunca hubiese existido el Bibeo. Desearemos ya no ser los “populares” por tener una BB, sino los pocos que fueron tan originales, y con tanta personalidad, que no la adquirieron.

Es tanta la revolución, que los profesores en las universidades han actualizado los programas de clase o sílabos, estableciendo como regla principal “ Cero BB’s” reemplazando la antigua regla de “Mantener los teléfonos apagados”.

La nueva enfermedad
No sabíamos en lo que nos metíamos cuando aquel día tomamos la decisión de comprar aquel teléfono.
Luego de un tiempo de interacción con la BB, el cuerpo comienza a captar señales que no existen: Escuchamos el sonido de mensajes cuando en realidad no está sonando. Sentimos en nuestras carteras y bolsillos vibraciones inexistentes.

Una persona sin BB, puede seguir con su vida normalmente, como un observador de la nueva era de Robots, teniendo la oportunidad de competir con aquellos cuya atención no está enfocada a nuevas metas, y de aprovechar la falta de productividad de aquellos cuya distracción no los deja avanzar, ni adquirir más conocimiento que aquel que se envía en las cadenas de mensajes.

Una persona con BB generalmente ya posee la que llamo “Enfermedad o Adicción a la BB”.
Luego de que tiene una, no se imagina sin ella, pues todo lo intenta resolver con ella. No se cree capaz jamás de llegar a su casa como antes y revisar su correo, o buscar una información en una biblioteca, o establecer una conversación normal, o regresar al tiempo en que cada cosa y cada acción tenia su espacio y momento de ser, en el cual estábamos en un lugar a la vez, no en muchos lugares y con distintas personas al mismo tiempo, donde no podemos dar todo de nosotros, donde no prestamos atención.

Lamentablemente , hemos llegado a un punto en que no es rico, importante, “cool”, popular, el que tiene una BB. Es inteligente, tiene personalidad, sabe lo que quiere, no se deja influenciar, el que no la tiene, con excepción de aquellas personas que conocen sus limites, y conocen que todo en exceso hace daño, y que además manejan bien el concepto inicial de que este aparato fue creado para satisfacer demandas, no para crear demandas para luego obligarnos a satisfacerlas.

Nos defendíamos ante la esclavitud, nos enfurecíamos cuando leíamos la historia de la esclavitud con los colonizadores. Sin embargo somos esclavos de algo muy pequeño, pero a lo que le hemos dado un poder inimaginable de manejarnos, de manejar a una masa enorme que jóvenes, quienes éramos la esperanza de cambio, un cambio utópico que ya no existe mientras estemos ciegos y distraídos.

Hemos dejado de darle prioridad a la familia, a la amistad, al amor, a la magia de conocer a una persona en situaciones reales, no virtuales. Debemos defendernos ante un enemigo que tiene el poder de sacarnos de nuestros carriles, y defender a aquellos que están sumergidos en esa dependencia.
Nos ponemos en riesgo, nos ponemos en peligro. Si yo fuera ladrona, estaría feliz, pues tan solo caminar en algún parqueo o en las afueras de alguna universidad, simplemente tendría que buscar a algún Robot distraído y fácilmente lo asaltaría.

Le estamos poniendo muy fácil a los delincuentes nuestra vida y nuestras pertenencias.
He oído a personas que se quejan de un nuevo tipo de infidelidad, y entiendo que la infidelidad de una persona hacia otra no es solo física, sino emocional. He escuchado personas que dicen “ me es infiel con la BB”, he visto novios que se separan porque no aguantan el hecho de que el otro tenga una y no les presten atención. Ahora, si se quiere mantener una relación saludable , en una pareja los dos deben tener una, o simplemente ninguno, sino, uno de los dos se vera afectado por la falta de atención del otro, y por la falta de respeto de estar en un mismo lugar y ver como aquella persona rompe las barreras de la privacidad e incluye a terceros.

Si luego de que has leído esto te preguntas si tengo BB, no la tengo. Si así fuera no hubiese prestado la atención suficiente para escribir este artículo, y probablemente estuviese oyendo en mi cabeza el sonido de un mensaje que nunca llegó, o esperando respuesta de alguna persona a quien haya agregado recientemente.

Recordemos, el mundo esta cada vez más competitivo, y dicen por ahí que para ser mejor que el otro hay que pisotear, hay que estudiar, hay que esforzarse. Pero nos lo han puesto más fácil con el simple hecho de poseer aun la atención, y el tiempo necesario de ampliar nuestro conocimiento, a diferencia de aquellos que desviaron sus metas, su atención, y se encerraron en un mundo en el cual no existe el tacto, sino un teclado.

Que conste, mi intención no es la de perjudicar a las telefónicas, ni las compañías responsables de la distribución de esos teléfonos. Mi verdadero objetivo es dar a entender que se puede escoger, entre ser libre intelectualmente, y entre esclavizarse y limitar nuestras oportunidades.
Y tu que aún estás centrado… ¿Piensas pedir aquella BB de regalo?

Indy
"Escribir es una de mis pasiones, la más oculta, sin embargo con ella saco a flote lo más oscuro de mis sentimientos"