ética del éxito y ética de las Convicciones.

 Como psiclogos intervenimos parapetados por una legislacin, pero nuestra mirada telescpica va ms all al asentarse nuestras intervenciones en unos determinados valores. Hay una diferencia sutil entre legalidad que se refiere al poder y justicia que se refiere al ejercicio del poder.[2] La tica adquiere sentido en la medida que nuestro objeto de estudio e intervencin son las acciones humanas. No es posible una intervencin psicolgica ajena a los valores. La neutralidad axiolgica es una aspiracin que lgicamente es intachable, pero que es improbable que la podamos llevarla a la prctica. Aristteles entendi que el hombre prefiere lo no probable verosmil a lo probable no verosmil, as dirimir el sentido de las acciones es ms prioritario que atender una verdad que transita sin red de lo cognoscitivo a lo axiolgico. Establecer un hiato entre la teora y la prctica supone comprender que la ciencia no nos puede suministrar los valores que deben guiar nuestra existencia.[3] Los valores son las brjulas que guan nuestra existencia y nos los encontraremos en los santuarios que nos proporcionan los conocimientos cientficos, por ello los conocimientos trascendentales han ocupado un espacio relevante.[4] Los valores incluyen la finalidad, mientras la ciencia se pregunta por el cmo, los valores siempre nos remiten al por qu. No me parece lcito el salto de la inmanencia a la trascendencia, pero no podemos vivir con una trascendencia impenetrable. Una reflexin crtica nos debe permitir replantearnos constantemente nuestros valores trascendentes. Esta perspectiva de un sesgo innegable de contextualismo, que no relativista, puede ser criticada desde muchos frentes. As, unos pueden argir que estamos ante un nihilismo, otros que no es posible establecer valores universales, otros que el peso cultural (social e histrico) es excesivo, que la ciencia no puede ser un mero instrumento Pensar que los valores son siempre producto de un pacto, histrico y contingente, es cargarse de un plumazo la existencia de un derecho natural. Las dificultades que hallo en las teoras universalistas es el inmovilismo que comportan, mientras soy consciente de la necesidad de unas ficciones que operen sin ser conscientes que lo son. Nietzsche con su conciencia lcida se dio cuenta de que todo lo que he pensado es mentira, pero menos mal que me he dado cuenta tarde. En el fondo parece que, otra vez citando al dscolo filsofo germano, cada uno tiene la verdad que es capaz de soportar.

En la tica existen dos tipos de indagaciones: tica normativa que acredita determinados criterios con arreglo a los cuales tenemos que valorar la bondad o justeza de las acciones humanas y la metatica que reflexiona sobre los criterios para buscar su fundamento y justificacin. Me centro en la metatica para desvelar cmo nuestras acciones pueden fundamentarse y, para ello establezco una visin dicotmica, entre teoras cognoscitivas y teoras no cognoscitivas.

 

TEORAS COGNOSCTIVAS Y NO COGNOSCITIVAS DE LA ACCIN JUSTA

 

Una gran parte de estas teoras sostienen que los valores son cualidades inherentes a las cosas o acciones y, por consiguiente, cognoscibles. Se subdividen en el naturalismo que parte de la tesis que los valores son cognoscibles empricamente, el racionalismo que establece el carcter racional de los valores y el intuicionismo que asume que los valores son mediados por la intuicin. El otro grupo, no cognoscitivas, piensa que no pueden darse conocimientos sobre los valores, ya que son una expresin de los estados de nimo. En este grupo de teoras podemos encontrar a los voluntaristas cuyo fundamento es la voluntad y los emotivistas que se basan en el sentimiento. La perspectiva que subyace en nuestras intervenciones como psiclogos implica un anlisis ms exhaustivo de cada una de las teoras esbozadas.

 

1.- TEORAS COGNOSCITIVAS

 

Para el naturalismo la justicia es una cualidad que pertenece a las normas o a las acciones, siendo susceptibles de corroboracin emprica. En la tradicin filosfica de occidente se ha materializado en el utilitarismo que identifica la justicia con la utilidad.[5] Para Bentham el fin es conseguir la mayor felicidad para el mayor nmero de personas e ide una especie de aritmtica moral que conduce a la afirmacin que una accin produce ms placer que dolor tendra que aprobarse. Stuart Mill pretende dar un fundamento psicolgico-asociacionista al paso de lo til individual a lo til colectivo, mientras Spencer le da un fundamento biolgico-naturalista.[6] El desarrollo ulterior del utilitarismo lo podramos definir en dos lneas que son pertinentes en nuestra actuacin como psiclogos: el utilitarismo del acto que postula realizar aquellas acciones que proporcionen el mximo de felicidad para el mayor nmero de personas y el utilitarismo de la regla que no se fundamenta en las consecuencias de la accin singular, sino las consecuencias que tendra la adopcin de una regla general de la mxima en la que parece inspirada la accin. El utilitarismo se sustenta en una tica de las consecuencias, siendo la corriente de ms abolengo emprico y que menos posibilidades dota a una tica de las convicciones.[7]

En la misma lnea el iusnaturalismo moderno sostiene que existe una tendencia instintiva a la sociabilidad.[8] Para Grocio se deben observar cuatro reglas: a) abstenerse de las cosas ajenas, b) mantenimiento de las promesas, 3) adecuacin de la pena al delito, 4) resarcimiento del dao causado.

Para el racionalismo la justicia es una cualidad perteneciente a las normas o a los comportamientos que se revela por la racionalidad humana. Para Kant el derecho es la exigencia de conciliar la libertad de cada uno con la de los dems. Una actuacin justa es la que permite la coexistencia de las distintas libertades. Como psiclogos cuando actuamos tenemos que ser consciente de que la persona o grupo no es un medio, sino un fin en si mismo. Una tica racionalista se cimienta en un formalismo que como muy bien patentiza el prescriptivismo de Hare sostiene que los juicios ticos son universalizables.[9]

Por ltimo, para el intuicinismo, Platn sera el representante ms preclaro, el bien y la justicia son realidades trascendentes, suprasensibles.[10]

 

2.- TEORAS NO COGNOSCITIVAS

 

La teora voluntarista se divide en cuatro: el materialismo jurdico (la ley del ms fuerte, de resonancia nietzschianas), el contractualismo (contrato para la paz social que el representante sera Hobbes), el estatalismo (que sera una fusin de las dos anteriores y se identifica con el positivismo jurdico) y el teologismo (que su representante sera San Agustn de Hipona).

Otro grupo de teoras seran los emotivistas que los representantes ms claros han sido los neopositivistas. Para los neopositivistas una accin justa no tiene sino un significado emotivo, y no hace ms que expresar nuestras preferencias haca ciertos comportamientos.[11]

 

TICA DEL XITO O TICA DE CONVICCIONES

 

El breve repaso a las teoras mencionadas nos puede hacer entender la existencia de dos grandes grupos de teoras metaticas: teoras absolutistas (de convicciones) que defienden la inmutabilidad del criterio de la accin justa (que pertenecen el iusnaturalismo, racionalismo jurdico, teologismo jurdico e intuicionismo) y las teoras relativistas que piensan que lo justo est sometido a fluctuaciones histricas (que pertenecen el utilitarismo, contractualismo, estatalismo, positivismo jurdico y el emotivismo).[12]

Una tica del xito presupone una accin racional con arreglo a valores. Intervenimos en relacin a unos valores (consideramos algo digno o valioso), pero la pregunta acuciante la podramos formular del siguiente modo: por qu unos valores y no otros?. En cierto modo la tica de las convicciones es una accin sustancial con arreglo a valores vlidos en cualquier contingencia. El cementerio esta repleto de visionarios que impelidos por una pasin de un valor inquebrantable utilizaron a sus semejantes como mera tramoya, pero a su vez la racionalidad en pos al xito ha sembrado los crematorios de una cantidad ingente de annimos. Una solucin, si se quiere parcial, es poner en el centro la persona. Se me puede tildar de un cierto sesgo occidentalista al considerar el individuo por encima del grupo, adems la justicia me parece una virtud fra mientras la equidad desprende un calor que me reconforta.[13] La equidad comporta la empata, es decir la conciencia que el otro se comporta en base a otros valores que pueden resultar diametralmente opuestos a los mos. Hobbes es consciente que los hombres para vivir en sociedad tenemos que pactar, sino viviramos en una guerra constante de todos contra todos. No en vano, es el primer autor que sustenta tericamente una doctrina jurdica positivista, cuyo objeto es limitar la sed insaciable de poder que alimenta el alma de los seres humanos. Presumiblemente Hobbes estara de actualidad en nuestra sociedad aparentemente muy competitiva, pero sin negar su gran intuicin no hay que olvidar que en la espesa fuerza de la lucha existen remansos de paz y cordialidad. El problema lo podramos plantear con una pregunta inquietante: cmo llegar a un acuerdo unnime sobre aquellos principios que han de organizar y encauzar nuestro desacuerdo?. En una lnea similar a la propuesta, la necesidad de pensar la equidad, Rawls propone una teora la imparcialidad (fairness).[14] Rawls crtica sin hundirlo tanto al utilitarismo como al intuicinismo, digamos que se aproxima al utilitarismo y moralmente se sustenta en el intuicinismo. Para Rawls el error del utilitarismo es confundir la imparcialidad con la impersonalidad. Nos propone un experimento mental con su velo de ignorancia para crear los principios rectores, pero como teora declarada de inspiracin kantiana navega con una tica de la convicciones que no quiere renunciar al xito.

Retomando el valor de la equidad y de la imparcialidad presupone reconocer una pluralidad de valores que se resiste a una racionalidad tica. No se me puede acusar de nihilista porque asumo que en la accin los valores desde una tica del xito se pueden fundamentar racionalmente y los valores desde una tica de convicciones son impenetrables a la luz de la ms potente racionalidad. Ortega afirma que en las creencias estamos y las ideas las tenemos: si las creencias se basan en valores hablamos de moral y si las ideas se cimientan en la reflexin nos referimos a la tica. La moral como un conjunto de reglas, explcitas e implcitas, es inexcusable en cualquier sociedad, la tica es la reflexin sobre de las reglas que nos sustentan. Pensar es convertir lo extrao en familiar y lo familiar en extrao, como la tica hace es volver a ver nuestros valores. Como psiclogos intervenimos en el marco de unas creencias, una moral, pero como pensantes podemos ser seres ticos si somos lo ms equitativos e imparciales (sin ser impersonales) que nuestras capacidades nos permitan. La tica exige un esfuerzo, una traslocacin del lugar que ocupo para ser el otro. Sin duda, como bien afirmo Sartre el infierno son los otros, pero el purgatorio, el estado ms impreciso y doloroso, es asentarnos en nuestros asideros sin despojarnos de nuestras vestiduras. La tica es dejarse contaminar con la mirada del otro para acceder a nuestra mismidad con el tamiz, todo lo contingente que se quiera, de los que nos han mirado. Apuesto por un decisionismo, por alguien que es capaz de actuar en relacin a una justicia que se fundamenta en los principios de imparcialidad y equidad. La imparcialidad sera el espritu apolneo nietzschiano (esa necesidad de orden, de racionalidad), mientras la equidad sera dionisios (esa pasin creadora y desbordante). Una hipertrofia de Apolo nos conduce al desencanto, una sumisin a Dionisios nos paraliza y nos convierte en marionetas de nuestros instintos. Dionisios es ms difcil de comprender porque la equidad presupone el reconocimiento de la individualidad, de la fuerza creadora ajena a cualquier convenio.[15] Apolo es la rutina, la burocracia y Dionisios es la fuerza, el carisma. Una tica completa requiere tanto de la rutina como del carisma, de las normas como de la capacidad de violentarlas si fuera necesario, de los individuos como de la sociedad en su conjunto. Una tica sancionadora arruina la fuerza del carisma, una tica sin principios impide la supervivencia de cualquier cultura. La tica es la amalgama ms slida para cualquier sociedad, permite que cada uno se sienta individuo y a su vez parte imprescindible para la supervivencia de su cultura.

El otro valor que propongo inspirndome en Comte-Sponville es el de la aceptacin.[16] Si nada en nuestra tierra o fuera de ella genera reglas y obligaciones, slo el consenso entre los seres humanos reales puede proporcionarnos una base tica para la convivencia. Si optamos por la tolerancia asumimos tanto una inmanencia como una sociologa del poder. Ciertamente Kant establece una filosofa humanstica de la inmanencia que presupone la existencia de este mundo como nico ser actual y nica fuente de valor tico y autoridad poltica. El peligro surge cuando el triunfo de la inmanencia transforma el poder en autoridad. Una autoridad que en el mejor de los casos puede ser tolerante con respecto a sus sbditos descarriados. La aceptacin presupone mirar al otro sin el tamiz de un marco de referencia, considerarlo como una autoridad en s mismo. Una vez ms centrarse en la persona, en su autonoma es un principio imprescindible en la accin tica.

 


[1] Weber define el poder en la medida que monopoliza el uso de la violencia fsica, mientras la autoridad implica un proceso de legitimacin tanto por el que manda como por quien obedece.

[2] Podemos pensar que uno puede ser legal e injusto y a su vez ser justo alejado de una legalidad contingente y temporal.

[3] El socilogo Comte ha propuesto una poltica positiva. Con su analoga propone la etapa mgica (infancia que se explica con invenciones los acontecimientos), la etapa metafsica (adolescencia que se explican con conceptos abstractos) y la etapa positiva (madurez que se explica por los hechos). El propone una fsica social, su maniobra tiene un aire de familia a la emprendida por Hegel.

[4] Hegel entrevi la importancia de esta idea y tild a su teora como la versin racional del cristianismo. El concepto de sentido se entiende con la dialctica que dota a la historia (tesis-anttesis y sntesis) que confiere sentido a la existencia humana de un valor de verdad.

[5] Pensar que somos tiles en nuestras intervenciones nos puede consolar y hacernos pensar que somos justos.

[6] Spencer trat de dar un significado biolgico al utilitarismo en la medida que concibe la justicia como el equilibrio entre las condiciones del individuo y las del ambiente, equilibrio sujeto a las leyes de la evolucin, a las que tambin obedecen las ideas morales y las estructuras polticas.

[7] Parto de la teora de Weber para distinguir la tica del xito de la tica de convicciones. El xito presupone una transformacin del mundo, mientras la convicciones presuponen una prioridad del sujeto cognoscente. Mi interpretacin parte de que es un autor que vive en las postrimeras de la modernidad alumbrando los senderos de la postmodernidad. Tildarlo de nihilista no es correcto, pero si de trgico en cuanto el problema del ser humano es elegir entre dos valores con el mismo grado de nobleza. Desde la aceptacin de una pluralidad de valores apuesta por un decisionismo tico. La racionalidad no puede solventar las cuestiones ticas y en este sentido es un autor paradigmtico entre las dos grandes posturas que propongo.

[8] Aristteles sera el padre del iusnaturalismo, ya que postula un derecho real y efectivo emanado de la naturaleza real y social del hombre anterior y superior a todo derecho positivo.

[9] Del mismo modo una accin calificada de buena nos obliga a convenir que otra accin exactamente igual es, lgicamente, igual de buena.

[10] La metfora de la lnea explica el conocimiento de una forma lineal, de menos a ms: la eskasia (percepcin), la pistis (creencia), la dianoia (conocimientos matemticos) y la nosis (intuicin directa de las ideas). La importancia de la intuicin proviene de la influencia sectas mistricas orfico-pitgoricas. En esta misma lnea para Moore el bien es indefinible: slo quien lo intuye puede expresarlo.

[11] Desde mi punto de vista Wittgeinstein autor inspirador tanto del neopositivismo como de la filosofa analtica expresa el trnsito de una teora del conocimiento que pretende la exactitud (neopositivista) a una teora que incide en la importancia del uso (inventar un lenguaje es inventar una forma de vida, lo lmites de mi lenguaje son los lmites de mi mundo). La importancia de adquirir la conciencia lingstica del pensamiento (ya iniciada por Nietzshe) es vital en los planteamientos ticos.

[12] Desde un punto de vista no me satisface el rotulo de relativistas, ya que el relativismo presupone algo que no es relativo: la relatividad de todo. Podramos plantearnos el rotulo de contextualismo, ya que dentro de un determinado contexto los principios al materializarse en acciones son absolutos.

[13] Platn en la Repblica afirma equidad, sinnimo de indulgencia, algo opuesto a la justicia frrea de la ley. La equidad es la justicia del caso concreto, tendra gran sentido la queja de es legal, pero no es tico.

[14] La idea intuitiva de Rawls es considerar los principios de justicia como el objeto de un acuerdo original en una situacin inicial debidamente definida. En este overlumping consensus las partes saben que no pueden proponer lo que consideraran su bien desde un punto de vista totalmente egosta, pues los dems no lo aceptarn.

[15] En esta lnea Aristteles afirma que no hay peor injusticia que tratar al igual como desigual y al desigual como igual.

[16] Para Andr Comte-Sponville la virtud tica ms importante no es la tolerancia, sino la aceptacin. Aceptar significa acoger sin juzgar y elimina posibles connotaciones sobre la supuesta superioridad de unos valores sobre otros.