Por: José Manuel López García

En la formación cada vez es más decisivo el desarrollo de una buena expresión escrita. Y lo es porque es una actividad imprescindible en todas las facetas de la existencia. En el ámbito laboral y profesional la habilidad para poner de forma escrita nuestras ideas y pensamientos es esencial por muchas razones. La práctica es fundamental a la hora de mejorar la calidad de lo que se escribe y la fluidez creativa o la rapidez con la que se escriben las palabras en la página en blanco.

La lectura como se sabe es facilitadora de nuevos conocimientos, y potencia la facilidad expresiva. La gran ventaja de lo escrito es que permanece de un modo que no sucede con lo hablado de modo general. Es verdad que actualmente con los medios de grabación audiovisual esto se relativiza, pero la disponibilidad de los contenidos escritos es algo que abre un ámbito de aprendizajes prácticamente ilimitado. La constancia y la perseverancia son necesarias para el logro de una cierta soltura a la hora de ponerse a escribir.

Ciertamente, perder el temor a la hoja en blanco o a la pantalla es crucial para la adquisición de una mayor fluidez en la expresión.Sería una actividad altamente satisfactoria la promoción de una especie de talleres de escritura e investigación de una forma más extensa y generalizada sobre todo en la enseñanza media. El problema es la falta de tiempo lectivo en el curriculum para desarrollar, con una cierta intensidad, un programa de escritura para todos los alumnos.

Quizás la creación por las tardes de una hora de práctica de la escritura creativa sería una buena manera de potenciar el arte de escribir. Ya que existen numerosas técnicas que se pueden enseñar para que los estudiantes aprendan a escribir mejor y de modo más rápido. Al final lo más importante es tomar notas de lo que se observa o de lo que se lee o interesa para disponer de una documentación sobre los temas acerca de los que se quiere escribir. Por supuesto, la originalidad y la creatividad es lo principal, y es algo que se puede desarrollar con el esfuerzo, y con diversas técnicas ya bien conocidas.


Los procedimientos para escribir pueden ser muy variados, porque dependen del talento y talante de cada persona o creador. Pero todos tienen en común, a mi juicio, la dedicación de un cierto tiempo a la tarea o al oficio de escribir. Lo primero es juntar palabras del mejor modo posible. Si es necesario, y depende del tipo de escrito viene la labor de corrección. Las distintas versiones de un mismo escrito y los diversos borradores que también se pueden elaborar son una magnífica muestra de lo que supone la escritura como actividad artística.

En cierto sentido, se parece a la escultura o a la pintura, ya que a base de pulir y mejorar los textos se puede alcanzar un mayor grado de perfección. Las enormes facilidades que ofrece el ordenador para cambiar y guardar lo ya escrito, y las distintas versiones posibles de un mismo texto es algo a destacar.