La endometriosis afecta a un gran número de mujeres alrededor del mundo, sobre todo durante los años reproductivos.

Por: Luis Fdez

En ocasiones el coste añadido de esta enfermedad crónica, las recaídas de dolor, la infertilidad, el sufrimiento emocional, la disfunción marital y social, constituyen una perturbación grave en sus vidas.

Aunque la prevalencia de la endometriosis es mayor durante la tercera y cuarta décadas de la vida, la enfermedad también es común en las adolescentes. De hecho, se estima que el 45% de las adolescentes con dolor pélvico crónico son diagnosticadas con endometriosis. Si el dolor no responde al tratamiento con un anticonceptivo oral o un medicamento anti-inflamatorio no esteroide, la endometriosis es identificada posteriormente mediante la laparoscopia.

¿Qué es?

La endometriosis es la presencia de tejido endometrial funcional fuera del útero, como un endometrio ectópico. La enfermedad responde a los efectos de las hormonas ováricas cíclicas, que proliferan y sangran con cada ciclo menstrual, conduciendo a la presencia de inflamación, adherencias y crecimiento de nódulos o endometriomas.

El tratamiento quirúrgico de los endometriomas ováricos debe ir más allá del drenaje simple. Este tiene poco valor terapéutico porque los síntomas se repiten y los endometriomas se vuelven a formar rápidamente después del drenaje en casi todas las pacientes.

Los síntomas tienden a reflejar los órganos que están afectados:

El sello distintivo de la endometriosis son síntomas que suelen ser cíclicos y más graves durante la menstruación.

El diagnóstico preciso de esta condición se basa en la laparoscopia, que permite que el cirujano:

Más allá de la eliminación o la ablación de las lesiones, también se deben tomar medidas postoperatorias para prevenir su repetición y evitar nuevas intervenciones quirúrgicas, que por desgracia, son muy frecuentes en las mujeres afectadas por la endometriosis.

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