Este artículo en un primer momento es una reflexión histórica del desarrollo de la humanidad; pero además, alentar la investigación sobre diferentes aspectos mencionados; tópicos de que permiten comprender el desarrollo de la civilización.
La aparición del hombre sobre la tierra, supone uno de los acontecimientos más sobresalientes; ello en razón de que es la única criatura capaz de producir pensamiento. De los homínidos, el superior; por cierto denominado: “homo sapiens”. Sobre la data de su aparecimiento examínese la geología, pues ésta indaga sobre las diferentes eras.

Su historia puede abordarse desde diferentes aspectos, por tanto, se vuelve necesario delimitarlo. El presente artículo esboza el contenido antropológico cultural, pero nada más, desde una perspectiva de desarrollo y una antítesis axiológica. Esto, porque la disciplina en comento es la descripción y análisis de las culturas. La verdad escribir un ensayo etnológico resulta demasiado amplio.

Considerando el enfoque unilineal, el homo sapiens evolucionó desde la fase salvaje (prehistoria), en el que se dedicaba a la caza y la recolección; luego, el de barbarie, dedicándose en esta etapa a la agricultura y la metalurgia (protohistoria); finalmente llegó a la civilización, con características urbanas y conocimiento de la escritura (historia). Este enfoque es considerado por la mayor parte de historiadores, lo que ha permitido establecer una jerarquía de culturas, en base a su desarrollo. Así por ejemplo, tenemos a la Egiptología. A los mayas, en Mesoamérica se les considera como la cultura más desarrollada de la Centroamérica prehispánica, en fin.

El pensamiento enciclopedista del S. XVIII, considera que el ser humano progresa históricamente desde un estado de salvajismo hacia la perfección de la civilización. Ésta, es general; cultura es un concepto particular. Por civilización entenderemos el progreso evolutivo de la humanidad hacia un estado superior, estado que todos queremos alcanzar y que por supuesto exige una planificación.

Dicho lo anterior, la historia es el relato de los diferentes acontecimientos producidos por el hombre como ser cultural, que ha legado a través de los siglos manifestaciones tangibles e intangibles de su incansable espíritu de lucha por transformar la realidad, en su beneficio. Así las cosas tenemos, un desarrollo que va de la cueva, al rascacielos; de los tlamemes, a los supersónicos; del clovis, al Proyecto Manhattan; de la Tanatología, al Proyecto Hugo; de la Venus de Willendorf, a la Afrodita de Melos; de la llamada Capilla Sixtina del Arte Paleolítico, en las Cuevas de Altamira, a las Señoritas de Avignon; del Partenón, al World Trade Center; del Teatro Epicuro, al Palacio de Bellas Artes; de la paleotología, a la fecundación in vitro; de los viajes por el Mediterráneo, a los viajes a la luna; de las canoas fenicias, a los buques contenedores; del cursus publicus, al e mail; y muchos otros, que no terminaríamos de referir.

¿Qué le depara entonces el futuro a la humanidad?

De lo expuesto anteriormente, se infiere un futuro prometedor, de avances tecnológicos, médicos y científicos sin precedentes. Viajes a la luna e intergalácticos, en fin, la conquista del espacio sideral.

La antítesis, de lo anterior lo encontramos desde el año 1000 a. C.; en la Guerra de las Galaxias; en los Estudiantes; en La Base; en la Euzkadi Ta Askatasuna; en fin.

Los esfuerzos por controlar la paranoia, tristeza y barbarie del homo sapiens, datan, de antes del S. VII a. C. con la Liga Anfictionía, hasta llegar al SORT, en el año 2002 e incluso otros más recientes.

Por tanto; la respuesta es clara y contundente; como un connotado compositor le inmortalizó, con las siguientes palabras: “En lo alto está volando el valiente superman, más abajo un campesino busca tierra pa sembrar”.
Por Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Prof. y Abg.