El presente esbozo es nada más una aproximación al concepto de inclusión y tiempo pleno; el objetivo principal, despertar interés en los lectores por la comparación e investigación.
La historia de los pueblos se identifica con procesos de selección que excluyen a amplios sectores del desarrollo económico, social y personal. En razón de lo anterior se utiliza en el ámbito educativo, conceptos de inclusividad y tiempo pleno.

Diferentes normativas jurídicas nacionales e internacionales son claras al preceptuar el concepto de igualdad; por ejemplo, la norma supranacional más importante en materia de Derechos Humanos expresa al tenor del artículo 1, lo siguiente: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales…”. Asimismo, la Constitución de la República de El Salvador del año 1983, en su artículo 3 expresa: “Todas las personas son iguales ante la ley…”

La educación no escapa a prácticas excluyentes, a pesar de las normas que propugnan por la “no discriminación”.

En razón de lo expresado anteriormente, se utiliza actualmente (gobierno 2009 – 2014) el concepto de “inclusión”; a la que por supuesto insisten en impregnarla de novedad, sin embargo, el concepto teórico pedagógico nace en el año de 1990 (foro internacional – 5 al 9 de marzo – celebrado por la UNESCO en Jomtien, Tailandia) y los esfuerzos por llevar la educación a todos los sectores, datan de mucho antes (año 1968 se impulsa la educación en el área rural). El concepto en referencia está sustituyendo al término “integración”; sin embargo, inclusividad implica que todos los niños de una región determinada aprendan juntos independientemente de sus condiciones personales, sociales, culturales; incluidos los que presentan alguna capacidad especial; sin que haya dominio de unos sobre otros.

La inclusión pedagógicamente hablando, significa acoger a la diversidad sin exclusión alguna. Propiciar el acceso a la escuela a todos los sectores de la sociedad, sin importar sus capacidades especiales (teoría pedagógica considera excluyente separar alumnos con problemas), condición social, política o económica de los estudiantes. Ahora bien, implementarla, requiere crear políticas (estrategias), metodologías y espacios incluyentes; de ahí que en El Salvador se hable de Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno (EITP), la que viene a dar una respuesta estratégica a los niños y jóvenes en situación de riesgo social (vagancia, falta de control y supervisión de los padres, desintegración familiar, orfandad). Con la EITP se pretende que los estudiantes permanezcan más tiempo de calidad en la escuela.

Resolver el problema de exclusión requiere de diversas iniciativas y gestiones; cada institución educativa buscará la forma creativa para atender a la diversidad sin que haya lugar a la hegemonía. Lo importante es atreverse, estar dispuesto a realizar cambios de actitud que favorezca la práctica educativa incluyente.

En suma, inclusividad es el fundamento filosófico de la doctrina pedagógica; y la EITP una estrategia que permite incluir.
Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Prof. y Abg.