El presente trabajo contiene una reflexión acerca del tema de la Inteligencia Espiritual, basado en la obra de Ramón Gallegos, que él desarrolla en tres libros, los cuales presenta como Trilogía de Inteligencia Espiritual, con los siguientes títulos: En Unidad con el Ser, Inteligencia Espiritual I;

Por: Dr. Ramón Gallegos

El presente trabajo contiene una reflexión acerca del tema de la Inteligencia Espiritual, basado en la obra de Ramón Gallegos, que él desarrolla en tres libros, los cuales presenta como Trilogía de Inteligencia Espiritual, con los siguientes títulos: En Unidad con el Ser, Inteligencia Espiritual I; La Conciencia Iluminada, Inteligencia Espiritual II; y el tercero, El Néctar de la Felicidad, Inteligencia Espiritual III. En estos tres volúmenes se presenta una interpretación muy amplia y profunda acerca de la inteligencia espiritual.
A principios del siglo XXI, Ramón Gallegos presenta la Inteligencia Espiritual, como un recurso indispensable para vivir mejor en todos los campos de la experiencia humana, principalmente, en el área de la educación. La inteligencia espiritual es la más nueva y la más antigua (Gallegos, 2006). Hay datos de la misma por lo menos desde 2500 años. El Buda la llamo visión cabal o vipassana, refiriéndose a la capacidad para la comprensión profunda de la realidad como base para superar la ignorancia, razón del sufrimiento, y alcanzar la verdadera felicidad. El estudio de la inteligencia espiritual queda dentro del campo de la filosofía perenne. Digamos que el tema de estudio de esta filosofía es la experiencia espiritual directa, su naturaleza y sus condiciones; señala que a través de la historia de la humanidad siempre ha existido un corazón místico de enseñanzas fundamentales acerca del espíritu. A veces emerge, otras se oculta dependiendo de las circunstancias sociales y culturales de la época. La inteligencia espiritual trasciende la razón; el hombre espiritual es razonable, pero va más allá de la razón y del lenguaje. El conocimiento académico es importante pero nunca suficiente; se requiere de la inteligencia espiritual para poder entender las dimensiones de la experiencia humana que están más allá de la razón y del lenguaje. La espiritualidad es amor universal a través del cual es posible trascender hacia el mundo.

Trilogía de Inteligencia Espiritual
Del libro “En unidad con el ser”, podemos destacar lo siguiente: Para el ser humano es vital vivir en la Unidad con el Absoluto, pero para esto se requiere un nivel de conciencia que le permita actuar con sabiduría para darse cuenta de la dimensión unificada de todo cuanto existe. A través de este nivel de conciencia es posible encontrar El camino de la Felicidad. Lo primero es darse cuenta que el sufrimiento existe por un malentendido; por desconocimiento de la verdad espiritual; desconocimiento de nuestra verdadera naturaleza. Es darse cuenta de que el sufrimiento puede terminar, pero sólo a través de la inteligencia espiritual como facultad para ser feliz a pesar de las circunstancias. Sólo que, se requiere de un despertar espiritual, el cual es posible, pero hay Tres condiciones: primera, está en nuestras manos despertar espiritualmente; segunda tenemos la capacidad de hacerlo; y tercera, es nuestra responsabilidad; sólo nosotros podemos realizarlo. Todos queremos como fin último la felicidad, el problema es que no nos damos cuenta que es algo implícito a nuestro verdadero ser, para esto es necesario recurrir al Ojo del Espíritu. Ni la inteligencia racional, ni las inteligencias múltiples alcanzan a incluir el ojo del espíritu u ojo de la contemplación. Lo inferior no puede entender lo superior. Desde las inteligencias múltiples no se puede entender la inteligencia espiritual, pero ésta sí puede entender las inteligencias múltiples e integrarlas en un modelo holárquico, el cual combina niveles y dimensiones, pero reconociendo siempre la supremacía de la instancia espiritual, desde la cual es posible darnos cuenta de que ser-conciencia-felicidad (sat-sit-ananda) es nuestra verdadera naturaleza. Somos el ser no nacido, que no está en el tiempo ni en el espacio; por lo mismo nunca morirá. Ya somos seres espirituales, lo que hace falta es reconocerlo; para el caso, el camino es la Atención Plena. Por medio de esta práctica es posible discernir lo que verdaderamente es la felicidad, para no confundirla con el placer. Un cosa es el placer y otra es la felicidad, pero es a través de la inteligencia espiritual como lo podemos entender y superar el problema del nihilismo y el hedonismo. Según lo explica el doctor Gallegos, el nihilismo es un relativismo moral; todo es relativo. Nada es bueno o malo en sí mismo. No hay verdades ni valores universales; cada quien defiende su juicio y no hay referentes universales válidos. El nihilismo es una trampa posmoderna al insistir que toda realidad es relativa: una mera construcción social, puro lenguaje sin valor fundamental. Lo que nos puede ayudar a trascender el nihilismo es la inteligencia espiritual, como capacidad para darnos cuenta de que hay una realidad fundamental, un sustrato no dual perenne, un absoluto espiritual como única realidad.
La otra gran dificultad actual es el hedonismo, patología que se caracteriza por el apego desmedido al placer de los sentidos, el cual nos lleva a la insatisfacción. El apego y el sufrimiento son inseparables. Hedonistas y nihilistas creen que la felicidad es imposible; y entonces, sólo queda escapar del sufrimiento apegándose al placer de los sentidos. Tanto uno como otro, nihilismo y hedonismo, propician un alto grado de ofuscación que no permite ver con claridad el rumbo correcto hacia la realidad suprema.
La inteligencia espiritual nos permite saber que el propósito fundamental de la existencia humana no es el placer de los sentidos, sino el conocimiento de nuestra verdadera naturaleza; este conocimiento es lo que nos une al Ser. El mayor bien no es el placer; el mayor bien es el conocimiento de nosotros mismos. Identificar el bien con el conocimiento de nosotros mismos nos lleva a la verdadera felicidad. Es necesario actuar como El Último Observador para darnos cuenta de que no podemos ir a ningún lado, porque ya estamos en el lugar donde debemos estar. Es necesario escuchar La Llamada del Ser. El despertar de la inteligencia espiritual es todo lo que se necesita: destruir la mente mecánica para que surja la mente iluminada que nos permita vivir en el ahora. El tiempo es donde se engendra el sufrimiento. Todos los problemas se gestan en el tiempo pasado o futuro. El sufrimiento del ayer generado por la memoria, o en sufrimiento del mañana generado por la imaginación.
Para trascender, es necesario contar con una Conciencia Iluminada, para percatarnos de nuestra Verdadera Identidad y saber que la espiritualidad no es desarrollo personal; es desarrollo transpersonal, como lo explica Ramon Gallegos. La persona es la fachada social con la que nos presentamos ante los demás (roles, etiquetas sociales). En términos espirituales es absurdo tratar de mejorarla; nada de eso es espiritualidad. Entre menos persona, más Ser. Al final del camino de una transformación espiritual está la genuina felicidad y la paz perfecta. Encontrar la felicidad genuina es encontrarnos a nosotros mismos, más allá del ego, con el cual generamos un mundo de sufrimiento.
A través de la conciencia iluminada podemos entender que lo verdaderamente importante no es “la conciencia de”, sino “la conciencia en sí”; la conciencia original iluminada, que no depende de objetos. Es el sustrato de todo lo que existe. La inteligencia espiritual tiene como objetivo el despertar de esta conciencia incondicionada, no dualista. La conciencia, el ser y la felicidad son lo mismo. Son tres nombres para el absoluto. La práctica espiritual por excelencia es la atención plena, por medio de la cual se disuelve el sufrimiento y la felicidad emerge de manera natural; es el despertar de la conciencia del sueño de la dualidad (discernimiento); la conciencia iluminada permite la percatación de que tú eres eso: uno con el universo.. Se trata del orden universal; de la realidad última, lo cual sólo se puede reconocer por medio del conocimiento directo, utilizando la valiosa joya del discernimiento para poder acceder al néctar de la felicidad. El camino es la vipassana o autoindagación como vía para el desarrollo de la inteligencia espiritual cuyo objetivo es el despertar de la conciencia incondicionada; no dualista. Es la energía que nos lleva de la oscuridad a la luz; la capacidad de discernir con sabiduría; la capacidad de ver y actuar con amor universal; en fin, la capacidad de ser felices no a causa de las circunstancias, sino a pesar de las circunstancias, porque la felicidad no proviene de lo externo, sino de adentro; surge de ser lo que realmente somos: el ser esencial; de lo eterno; del ser; de dios. El ser y dios son lo mismo; conocer el ser es conocer a dios; este el conocimiento de nuestra verdadera naturaleza. Conocer al ser es conocernos a nosotros mismos porque esa es la unidad. El ser individual y el ser universal son uno y lo mismo. Se requiere del conocimiento directo para disolver el malentendido de nuestra identidad: la ilusión de que somos una persona aislada. El ser original es la verdad suprema hacia donde debe estar dirigida toda verdadera indagación. Nuestra verdadera identidad. Lo único que debemos hacer es recordar en todo momento que no puede existir una entidad independiente, y también que toda manifestación es el operar de la conciencia en la que cada uno de nosotros tiene asignado un papel donde el desapasionamiento, la autoindagación y la autorrealización forman un conjunto inseparable. Lo que constituye aprisionamiento o un obstáculo a la iluminación no es el esfuerzo sino el sentido de ser el autor de la acción. El obstáculo es el sentimiento “yo hago”; el individuo como tal no tiene la independencia o la autonomía necesarias para tener esa voluntad. Todo ocurre en la conciencia sin ningún esfuerzo por parte de ninguna supuesta entidad individual. Todo es un esfuerzo contenido en el deseo ilusorio de un individuo ilusorio por alcanzar un objetivo ilusorio; lo único que hace falta es volver la mirada hacia dentro en lugar de que los esfuerzos sean dirigidos hacia fuera.
Creo que esta trilogía sobre inteligencia espiritual de Ramón Gallegos, significa el mejor cierre para el doctorado en educación holista, dada la esencia espiritual de este posgrado. Finalmente llega como un apoyo muy grande para acabar de comprender lo que todos los maestros espirituales nos habían venido diciendo a lo largo de los cinco semestres en que estuvimos estudiando inteligencia espiritual. Así ya nos queda en claro que la espiritualidad es el espíritu en acción; es una práctica aparentemente individual; aparentemente hay un actor objetivo; en realidad hay una acción, pero no hay actor objetivo, en esencia el sujeto es el espíritu universal, el ser, la conciencia en sí.
Es indispensable escuchar La voz de la verdad, la cual está inspirada por la espiritualidad. La voz de la verdad es el diálogo, la paz, la reconciliación entre los seres humanos y entre éstos y la totalidad del kosmos. La voz de la verdad es todo lo que mantiene unidos a los seres humanos en coexistencia pacífica y entendimiento mutuo.
Termino este trabajo con un ejemplo de inteligencia espiritual en la declaración de Ramón Gallegos: “mi religión es el amor universal y mi política la compasión incondicional”.
“Que todos los seres sean felices, que todos los seres vivan en paz”

BIBLIOGRAFIA.
- Gallegos Nava Ramón (2010) En Unidad con el Ser. Trilogía de inteligencia espiritual I. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2010) La Conciencia Iluminada. Trilogía de inteligencia espiritual II. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2010) El Néctar de la Felicidad. Trilogía de inteligencia espiritual III. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2000) El espíritu de la educación. Integridad y trascendencia en educación holista. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2001) La educación del corazón. Doce principios para las escuelas holistas. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2001) Educación holista. Pedagogía del amor universal. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2001) Una visión integral de la educación. El corazón de la educación holista. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2001) Diálogos holistas. Educación holista y filosofía perenne I. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2003) Comunidades de aprendizaje. Transformando las escuelas. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2003) Pedagogía del amor universal. Una visión holista del mundo. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2004) Sabiduría, amor y compasión. Educación holista y filosofía perenne II. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2004) El Camino de la filosofía perenne. Educación holista y filosofía perenne III. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2005) Educación y espiritualidad. La educación como práctica espiritual. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.
- Gallegos Nava Ramón (2007) Inteligencia espiritual. Más allá de las inteligencias múltiples y emocional. Fundación Internacional para la Educación Holista, Guadalajara.

Fundación Internacional para la Educación Holista
Doctorado en Educación Holista

Inteligencia Espiritual: Un Sendero con Ramón Gallegos


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