Si por un lado el agua o aire ozonizados tiene un poder limpiador tremendo, miles de veces superior al de las lejías, pero sin efectos secundarios de ningún tipo, la inyección de iones negativos en la atmósfera nos proporciona un arma infalible contra la impureza ambiental.

Por: Natalia Villa

Cuando llegamos a casa y, por supuesto, durante el tiempo que estamos en ella, resulta de gran importancia encontrar un espacio limpio y acogedor. Sin duda, nuestro hogar será tanto más confortable cuanto más agradable y saludable sea respirar, cuanto más oxigenado esté el aire y más limpias tengamos todo tipo de superficies. ¿Pero, cómo lograrlo? Por suerte, los ionizadores permiten superar este reto de forma rápida, fácil y sin efectos secundarios para la salud ni el medio ambiente.

Básicamente, la intención de todo tipo de limpieza doméstica no es otra que conseguir una higiene con garantías, pero no debemos olvidar que ésta puede acabar pasándonos factura si abusamos de los limpiadores convencionales, pues contienen peligrosos productos químicos.

Como es sabido, estos limpiadores agresivos enrarecen el ambiente y suponen un manifiesto riesgo para nuestra salud, por lo que debemos minimizar su uso o prescindir de él, algo posible ayudándonos con tecnologías como la del ozono o, sin ir más lejos, la de iones.

Si por un lado el agua o aire ozonizados tiene un poder limpiador tremendo, miles de veces superior al de las lejías, pero sin efectos secundarios de ningún tipo, la inyección de iones negativos en la atmósfera nos proporciona un arma infalible contra la impureza ambiental.

En efecto, los más que contrastados efectos beneficiosos de la ionización abarcan un amplio abanico de ventajas. Por un lado, el simple hecho de equilibrar el balance de iones positivos y negativos en el aire (las moléculas presentes en el aire), hace del ionizador un hacedor de aire sano y puro, que da gusto respirar.

Si bien puede actuar de forma conjunta con el ozonizador en un mismo dispositivo para reforzar sus efectos, lo cierto es que aplicado de forma exclusiva, el ionizador es una garantía de calidad ambiental.

Ello equivale a un ambiente interior saneado, higienizado, desodorizado y también libre de elementos alegénicos en la estancia concreta donde esté actuando, siendo a su vez un perfecto neutralizador de cargas electrostáticas provocadas por las nuevas tecnologías. Y, por supuesto, requilibrar de este modo la naturaleza ambiental evita sufrir los molestos e incapacitantes síntomas que provoca esta nube electrostática.
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