La Basura Que Más Contamina

Han salido muchas películas de miedo donde alguna criatura obtiene poderes sobrenaturales por desechos químicos o nucleares. Y sin embargo, esos no son los más peligrosos.

Gracias a la magia de la televisión, todos sabemos las consecuencias de contaminar y lo que puede pasar con el mundo si seguimos con esta escalada. Sin embargo, toda la publicidad se la llevan 3 tipos de desechos: los químicos, los nucleares y el humo o smog generado por las fábricas y automóviles.

Aquí hay un gran ausente, aunque sea el que más cause problemas en las ciudades: el desecho orgánico.

Haciendo a un lado la industria, más de la mitad de la basura que la gente produce es orgánica, compuesta por restos de comida, restos vegetales (hojas, cortes de pasto, ramas) y papel (incluyendo cartón).

Estos desechos, a los que nadie les hace publicidad, tienen grandes consecuencias por características que nadie toma en cuenta.

Casi no tienen regulación. A ti te multan o te pueden meter a la cárcel si tiras aceite en las alcantarillas o si quemas ramas en el patio, pero no hay multas si tus botes de basura están llenos de restos de comida.

Nadie te multa por tirar un chicle en la calle, pero multiplica eso por los millones que somos y es un problema muy grave.

Son los que más se producen. Todos nosotros, a todas horas, todos los días generamos desechos orgánicos. Hasta el día de nuestra muerte estaremos generando basura orgánica, por más verdes y ecológicos que queramos ser.

Toda la gente del planeta la puedes ver como una enorme fábrica que trabaja las 24 horas, los 365 días del año, solo que esta fábrica no tiene regulaciones ni permisos que respetar. Y hay que aclarar algo: no estoy incluyendo los desechos del drenaje.

No tienen usos. Fuera de algunos casos muy específicos en que se utilizan como alimento de algunos animales de granja (puercos y aves), los restos orgánicos no tienen valor para nadie, especialmente los de la ciudad.

Además, por su rápida descomposición, no pueden ser reciclados ni manejados efectivamente, fuera de algunos pocos usos en altos volúmenes (restaurantes o fábricas de alimentos).

Son biodegradables. Esta es la mejor de todas. Son desechos orgánicos, así que son biodegradables. Al tirarlos le damos a la naturaleza lo que le quitamos. Sin embargo, esta es su peor característica, cuando los hacemos en la cantidad que lo hacemos.

Que sean biodegradables es la dulce ironía de los desechos orgánicos, porque su degradación hace que contaminen y generen tantos o más problemas que los desechos químicos o nucleares.

Los desechos orgánicos generan malos olores, gases de invernadero, plagas de insectos y animales, bacterias y, en muchos casos, contaminación de suelo y aguas subterráneas. Menos mal que son biodegradables, sino estaríamos en serios problemas…
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Así como se hace conciencia acerca del reciclaje y la disminución y tratamiento de residuos peligrosos, también hay que hacer conciencia acerca de los desechos orgánicos.

Aunque hay algunas instalaciones para utilizar los residuos orgánicos en algunas ciudades grandes, la logística es complicada debido al manejo de la basura.

Hay formas en las que cada persona puede reducir sus desechos orgánicos, como la composta, la lombricultura y el uso de digestores. Si eres una persona ecológica y verde, procesar tus desechos orgánicos es lo primero que necesitas hacer para ayudar a tu planeta.

Es rápido, económico y fácil de hacer, dependiendo de la tecnología que elijas.


 Tu puedes ayudar bastante para ayudar a tu planeta. Utiliza tecnologías como la Lombricultura Casera y haz un planeta más verde.