La economía y los mercados evolucionan cada vez a un ritmo más desenfrenado, y por ello las empresas que pretendan sobrevivir deberán ser lo suficientemente flexibles para adaptarse sobre la marcha. Debemos adaptarnos y evolucionar de manera asociativa, para ello debe considerar a sus propios clientes como accionistas de su propia empresa.

Por: Joan Claramunt

A medida que los mercados maduran, los requerimientos de los clientes, de las empresas industriales, parecen más difíciles de satisfacer.

Dentro de este marco se ha convertido en práctica común (tendente a la universalización) la exigencia de una certificación de calidad siguiendo modelos definidos.

Resulta curioso observar cómo, cuando se dan los primeros pasos en este viaje, comienzan a escucharse manifestaciones tales como: "Esto lo llevamos haciendo toda la vida", "Siempre hemos trabajado con Calidad", "Si quieren más calidad que me pongan una máquina más moderna". ¿Por qué? La realidad demuestra que en las empresas que no aplican el concepto de "Calidad Integral", la calidad no puede conocerse hasta que el producto ya está acabado, y en muchas ocasiones se envían productos al cliente sin llegar a conocer realmente qué calidad recibe éste.

Es decir, no es que no se produzca con calidad sino que ésta no se puede conocer hasta que el producto ya está terminado, lo cual no nos permite asegurar la calidad al cliente.

Las normas ISO permiten este aseguramiento. Pero es la empresa quien debe ponerlas en práctica.
Al abordar un programa de aseguramiento de la calidad, que permita obtener la debida certificación, enfrentaremos problemas:

Es decir, aumentar por un lado los requerimientos, pero dotar a todos los miembros de la organización de mayores capacidades, mejorando estilos de dirección, fomentando el trabajo en equipo, mejorando los niveles de información entre departamentos, aportando metodología, aceptando sugerencias...

Únicamente de esta manera las personas dejarán de ver el proceso como una amenaza y pasarán a pensar que realmente es una vía adecuada para mejorar la actual calidad de vida en el trabajo y de "asegurar su puesto de trabajo".

La mediana empresa, con una estructura financiera no muy saneada en ocasiones o con fuerte peso del capital familiar, busca casi siempre soluciones que tengan una rápida traslación a la Cuenta de Resultados, cuando en realidad, una vez acabado el proceso, constituye un hecho diferenciador de la competencia que puede llevar la empresa a la cima en los mercados en los que opera. La Calidad es una inversión y no un "Gasto".

Algo que los cuadros directivos deberían asumir, en contra de las costumbres normalmente recesionistas que se practican para la mejora de resultados: reducción de costes, contratación temporal... y si la Dirección no asume la necesidad, todo el proceso puede fracasar conduciendo a la empresa a una caída al vacío. Sin embargo, la Calidad Integral no es una moda pasajera, sino una necesidad para enfrentar el futuro.

VENTAJAS FRENTE A LAS GRANDES CORPORACIONES
DESVENTAJAS FRENTE A LAS GRANDES CORPORACIONES

"Jamás incurras en el pecado de la autocompasión: el más destructivo de los sentimientos. ¡Es terrible verse atrapado en la jaula del propio yo!
- M.FECNWICK
Continúe leyendo artículos relacionados:
La calidad en empesas industriales de tamaño medio
Control de la calidad en empresas de servicios y satisfacción de los clientes
ICICT S.A. Sinónimo de seguridad y calidad europea
Normas Internacionales ISO 9000
Dirección Situacional
¿Qué Es El Benchmarking?
Directivos Para El Próximo Milenio
Consejos Básicos Para Una Buena Gestión
Síntomas para la detección de una crisis de crecimiento en PyMEs