La electrólisis salina es uno de los sistemas de mantenimiento que están empezando a destacar entre las ofertas de tratamientos de agua para piscinas.

Por: Lluis Ibara

La gran baza de la electrólisis salina frente a otros métodos es que resulta totalmente inocuo, sin efectos negativos para los bañistas (irritación, deterioro de accesorios y ropas…)

También se vende como uno de los sistemas más económicos en cuanto a su mantenimiento, lo que permite que se amortice la inversión inicial que hay que hacer para su instalación. Pero, eso no quiere decir que, frente a la creencia de muchas personas, no precise de la aportación regular de determinados productos químicos para funcionar con eficacia.

Además, se trata de unos artículos específicos, no se recomienda el uso de los que son válidos para otros sistemas. La primera razón es evidente, estos productos está especialmente ideados para funcionar en un sistema de electrólisis salina. De ahí que lo primero que se nos garantice es que no van a dañar con el tiempo la célula de nuestra instalación.

Otro aspecto igual de importante es que nos aseguran que están diseñados bajo los mismos criterios de salubridad que el sistema. Por tanto, no merman en ningún nivel la calidad del agua de nuestra piscina. Tampoco, podemos olvidar que optimizan el rendimiento de nuestro sistema salino, precisamente porque se crean para ese fin.

Por último, gracias a la electrólisis salina vamos a notar una mejora evidente en el agua de la piscina, con unos niveles de transparencia y limpieza que no se podrían conseguir si los sustituimos por otro tipo de productos químicos.