Tocqueville de vuelta de Estados Unidos intenta desentramar la esencia de la democracia. Constantemente la coteja con la aristocracia y descubre que la pasión por el bienestar económico define en gran medida a los seres democráticos @font-face { font-family: "MS 明朝"; }@font-face { font-family: "MS 明朝"; }@font-face { font-family: "Cambria"; }p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; font-size: 10pt; font-family: "Times New Roman"; }h1 { margin: 0cm 0cm 0.0001pt; page-break-after: avoid; font-size: 12pt; font-family: "Times New Roman"; }p.MsoBodyText2, li.MsoBodyText2, div.MsoBodyText2 { margin: 5pt 0cm; line-height: 150%; font-size: 12pt; font-family: "Times New Roman"; }span.Ttulo1Car { font-family: "Times New Roman"; font-weight: bold; }span.Textodecuerpo2Car { font-family: "Times New Roman"; }.MsoChpDefault { font-size: 10pt; font-family: Cambria; }div.WordSection1 { page: WordSection1; }

A Tocqueville le inquieta que la actividad económica de las sociedades modernas -que se define por el interés tenaz, único y universal de los individuos por su bienestar económico- pueda favorecer a la constitución de sociedades despóticas.  Se preocupa de distinguir las relaciones económicas que dependen de las costumbres de las que provienen de las instituciones sociales o políticas.

En cuanto a los hábitos y costumbres entiende que los ricos de las sociedades aristocráticas no temían el cambio, ni remotamente imaginaban perder su riqueza, mientras los ricos de las sociedades modernas sienten que cualquier ciudadano con su esfuerzo económico puede modificar su posición social. La pasión por el bienestar material es el principal hábito en que se sustenta la actividad económica de las sociedades modernas.

En las sociedades aristocráticas el bienestar material no es un objetivo primordial para los ricos, mientras que los ricos de las sociedades igualitarias ¾que han alcanzado su posición económica por su propio esfuerzo¾ se preocupan constantemente por mantener y aumentar su riqueza. Es en el momento en que se confunden las clases y se eliminan los privilegios cuando surge una actividad económica que se define por el dominio progresivo de las clases medias -que han conseguido su identidad social por sus logros económicos- en estas sociedades.

Piensa que los ciudadanos estadounidenses, a diferencia de los franceses, han tenido que labrarse su propia identidad social por sus logros económicos. La mayoría de los ricos de Estados Unidos han sido pobres y, por ello, su actividad económica requiere de le mouvement social. Así, en las sociedades modernas el amor por el bienestar económico es una pasión tenaz, única, universal, aunque moderada. Es moderada porque los individuos no pretenden hacer ostentación de sus riquezas y necesita de un orden social y político adecuado para satisfacerse.

Este amor por los goces materiales ha conformado un determinado tipo de ser humano que se caracteriza por la conciencia de la fugacidad e inestabilidad de su situación personal y social. El individuo de las sociedades modernas puede aspirar con su propio esfuerzo a cualquier profesión porque han desaparecido las prerrogativas de linaje y fortuna de las sociedades aristocráticas. Así, los ciudadanos de las sociedades modernas se enfrentan a la desigualdad social y económica porque no les permite le mouvement social.

La actividad económica de las sociedades igualitarias empuja a que la mayoría de los individuos consideren que el trabajo es una condición necesaria, natural y honrada de la humanidad. Esta consideración social del trabajo requiere de la necesidad de lucrarse: la ganancia es el resultado esperado y obligatorio de cualquier trabajo. Esta circunstancia -retribuir cualquier trabajo, tanto el del presidente como el de un criado- permite que toda profesión honesta sea honorable. La necesidad del lucro inclina a que los individuos dediquen sus mayores esfuerzos a la industria y el comercio. Se alejan de la agricultura porque es una actividad más propia de los ricos, de los que gozan sobradamente de recursos, o de los que nada más aspiran a sobrevivir.

La actividad comercial de las democracias gravita en una red constituida por una cantidad innumerable de industrias pequeñas. No considera la posibilidad de que se implante una nueva aristocracia económica, pero piensa que sí su poder se extiende puede penetrar la desigualdad social en las sociedades modernas. 

Su observación decisiva es que en Estados Unidos, a diferencia de Europa, los hombres ricos consideran un deber con la opinión pública dedicar su tiempo a alguna actividad industrial o comercial de interés público. Los ciudadanos estadounidenses han sabido conjugar el materialismo democrático, el afán por el bienestar económico, con la participación social y política.