¿Qué pasaría si pudiésemos aprender las técnicas de seducción y poder conquistar a esa chica del otro lado del bar? Muchas veces pensamos que la seducción se les da solo a algunos afortunados, por suerte esto no es así.

Por: Arturo Lomelí

Pensamos que el dinero y el atractivo físico son aspectos fundamentales a la hora de ligar; la verdad es que si bien es cierto que son factores, para nada son lo más importante. O a poco nunca han conocido un “feo” con una posición económica media que es todo un “don Juan”.

¿Por qué escribir un artículo sobre este tema? ¿Qué acaso la seducción no es un talento nato? Lo tienes o no.

Pues bien, llegó la hora de desmentir esto. La seducción es un arte, y como tal se desarrolla. Si bien es cierto que lo más probable es que no llegaremos a ser un Mozart en el piano o un Da Vinci para la pintura, tan bien lo es que podemos aprender a tocar ciertas melodías y piezas o aprender a trazar un bonito paisaje. Eso mismo sucede con la seducción.

Es evidente que existen técnicas y herramientas, y hay que saber usarlas, de lo contrario no se obtendrá el objetivo anhelado.

¿Somos de los que envidiamos al vecino porque cada semana carga con una pareja diferente? ¿Será porque tiene el “gen” del Conquistador? Por supuesto que no. La respuesta es que consciente o inconscientemente aplica técnicas de seducción, y lleva tanto tiempo haciéndolo que lo hace con una soltura y naturalidad que pareciera que lo lleva en la sangre.

Cierto es que perder el miedo es el primer paso, pero también es necesario conocer las técnicas, saber qué decir, cómo decirlo, cuándo, cómo actuar, qué hacer. De no ser así cualquier aventado tendría una nueva conquista todos los fines de semana y créanme que no es así. Me es divertido ver a esos fanfarrones en las discos que así como se paran de su mesa los regresan cual bola de beisbol, bateados.

Es así como esta labor se convierte en la tarea primordial para aquel que ya no desea volver solo a su casa, ser la burla de sus amigos, o simplemente que quiere disfrutar del placer de estar con una mujer, ya sea para toda su vida, o una cada semana, eso es decisión de cada quien.


Aprendamos pues, amigos, los secretos de la seducción, seamos maestros en el arte de conquistar, así como tomamos clases para otras actividades, también hay que instruirnos en esta que, créanme, es de las que más valen la pena.

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