Muchas personas le echan la culpa a las tarjetas de crédito por las deudas y hay hasta organizaciones que dicen que son malas. La realidad es muy distinta.  Si hay algún instrumento temido en este mundo es la tarjeta de crédito. Todo mundo dice que hay que utilizarlas “con mucho cuidado” y que es la manera de meterse en problemas.

Hay incluso personas que no las sacan ni aunque califiquen porque “no quieren problemas”.

La creencia popular es que las tarjetas de crédito son las culpables de la mayoría de las deudas, que son muy pesadas en los intereses, que es la manera de los bancos para endeudar a todo mundo y que pronto seremos dominados por un plástico.

La realidad es que, aunque los términos de muchas tarjetas de crédito son bastante pesados sobre el tarjetahabiente, eres tú quien sigue teniendo el control.

De las muchas personas que nadan en deuda y que hasta hacen manifestaciones para decir que “los bancos son unos abusivos”, no he escuchado a ninguna decir que el banquero fue a ponerle una pistola en la cabeza para obligarlo a comprar.

Quien está en problemas de tarjeta de crédito está en problemas porque así lo quiso. Fuera de algunas emergencias, quienes tienen problemas de crédito también tienen televisiones, teléfonos celulares, ropa nueva o recuerdos de vacaciones o borracheras.

La tarjeta de crédito, una vez que le quitas esa aureola de satanismo, es un gran instrumento para administrarte, comprar cosas a tu conveniencia y salir de problemas económicos imprevistos.

Las tarjetas de crédito están disponibles las 24 horas del día y hoy en día las aceptan en cualquier lugar sin ningún problema.

El que esta facilidad haga que muchos se metan en deudas ya es otra cosa. Nos guste o no aceptarlo, las tarjetas de crédito cada vez se utilizan más y hasta son necesarias para algunos servicios, como la renta de un automóvil o la reservación de un hotel.

Una tarjeta de crédito también habla bien de tu estabilidad financiera (mientras no esté sobregirada), te una gran conveniencia a la hora de manejar el dinero y hasta te sirve para darte un gusto.

Así que si eres de las personas que no tiene tarjeta de crédito porque “no vives fuera de tus posibilidades”, “porque son malas” o porque “no quieres problemas”, es hora de revisar tu forma de pensar.

La tarjeta de crédito no te meterá en problemas: tú te meterás en problemas. El no usar tarjeta de crédito es como no querer tener automóvil porque son del diablo. Solo hay que ver las ventajas y aprender a usarlas.

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