Parece que el sistema del cigarrillo electrónico no es sólo útil para dejar de fumar sino también para perder unos kilitos de más. Además de facilitar el dejar el habito de fumar, esta tecnologia permite no ganar peso mientras abandonamos el vicio.

Por: Rocio Vazquez

La tecnología de los cigarrillos electrónicos ha sido empleada para comercializar un dispositivo de vapor como ayuda a las dietas de adelgazamiento. El dispositivo es como un cigarrillo electrónico con recargas sabor a muffins, chocolate, tartas… de tal manera que se usan como sustitutivos de los alimentos facilitando así la pérdida de peso.


De esta manera comprobamos una nueva extensión de la utilidad de los cigarros electrónicos como ayuda eficaz para dejar de fumar. Y es que, además de ser un sustitutivo del tabaco mucho menos dañino, permite no sólo canalizar la ansiedad vapeando, sino que evita el temido aumento de peso por todos los fumadores cuando quieren abandonar el hábito. 


Estos “complementos dietéticos electrónicos” son exactamente iguales a los cigarrillos electrónicos sólo que el dispositivo no emula al cigarrillo convencional, como si ocurre con algunos tipos de e-cigars. Existe una gama de 14 sabores que se acompañan de una suculenta presentación de tal manera que las connotaciones de placer permitido son muchas, al igual que lo es el que tiene forma de cigarro pero en version electrónica y menos dañina. Con esta diversificación de uso se espera que la aceptación social del vapeo vaya en aumento.


Este producto reabre el debate sobre la legislación que se debe aplicar a los cigarros electrónicos. Existen detractores del e-cigar que quieren aplicar la ley antitabaco a los cigarros electrónicos al considerar que el vapor es igual de dañino que el humo del tabaco. Esta propuesta de ley ha sido rechazada por ambas camáras. Rechazo que se hubiera reforzado de entrar en el mercado estos dispositivos antes ya que ¿van a prohibir a alguien vapear su merienda en el trabajo?.