La psicología se ocupa de los derivados psicológicos, esos que pueden ser traducidos en palabras, en una narrativa y desde ellos suponer un origen psíquico o cualquier otro, pero en cualquier caso la psicologia es el arte de traducir en palabras.

Por: Pepe G

 Es curioso que algunas especialidades médicas tengan “logos” (como la dermatología, la neurología o la neumología) y otras carezcan de él, como todas las quirúrgicas y la psiquiatría. Llama la atención que la psiquiatria carezca de logos mientras que la psicologia contenga esta partícula.

¿Qué significa esto?
Significa que la psiquiatría se ocupa de lo psíquico es decir de aquello que se niega a ser psicologizado, mientras que la psicología se ocupa de los derivados psicológicos, esos que pueden ser traducidos en palabras, en una narrativa y desde ellos suponer un origen psíquico o cualquier otro, pero en cualquier caso la psicologia es el arte de traducir en palabras y negociar con sus significados para intentar provocar cambios mentales. Hay que recordar ahora que “Logos” significa, palabra, razón o sentido de la proporción.

Dicho de otra forma, el Logos es lo que todos hacemos cuando nos explicamos con palabras, tratamos de hacernos comprender, improvisamos una narrativa que sea comprensible para nuestro interlocutor, pero tambien es un ejercicio de la razón, del sentido común, del raciocinio; mediante el Logos y gracias a él tratamos de entendernos a nosotros mismos y de comunicar nuestra experiencia a otros, algo que solemos hacer a través de la simple conversación que aníma a cualquier psicoterapia o a cualquier diálogo interior.

Pero existen hechos psíquicos de los que no podemos hablar, hechos que no son psicológicos y que dificilmente pueden ser trasmitidos con palabras. Intente usted curarse una diarrea crónica hablando con un psicólogo, o una psoriasis, o un dolor torácico, intente usted curarse de su hipertensión, de su jaqueca o de su alergia a los ácaros hablando o de una alucinación auditiva. Intente usted explicarse porque ama a esa persona y no a otra, o porque se siente culpable por esto o por lo otro, por qué se pone colorado con tanta facilidad o porque no puede dejar de atracarse de dulces. Inténtelo y observará como ese sintoma es inabordable para el Logos, se dará cuenta de que por más que hable y revise su pasado o sus tramas familiares y conflictivas no notará mejoria en su malestar, su dolor, su alucinación o su deseo de atracarse.
Lo que no significa linealmente que estas enfermedades sean independientes de nuestro cerebro, simplemente no están a disposición del Logos.

¿Por qué sucede esto?
Pues porque hay sintomas que son hechos psíquicos pero no psicológicos: son inabordables para el lenguaje porque existen más acá del lenguaje, son preverbales y no comunican nada psicológico. No hay un por qué o un cómo traducible al lenguaje consensuado.
La linea entre lo psíquico y lo psicológico, sin embargo, no es algo tan nitido como pretendo explicar aqui, es verdad que existen factores mantenedores de un sufrimiento cualquiera y es verdad que un conflicto conyugal o familiar puede cronificar cualquiera de las enfermedades a las que antes me referí. Pero todas tienen un denominador común: los factores psicológicos pueden mantenerlas pero no son causales.

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