Maestro de Todo o Sabio de Nada - Especialización Docente

Las palabras anteriores, permiten reflexionar sobre el quehacer educativo nacional actual en todas sus reas, formacin docente, lo mismo que prctica educativa.
Al hablar de educacin es necesario destacar los elementos del concepto, pues sta, hace referencia a mtodos por los que una sociedad mantiene sus conocimientos, cultura y valores, incidiendo en  aspectos fsicos, mentales, emocionales, morales y sociales de la persona.

Por otra parte, un docente es aquel que se dedica a la enseanza o a la educacin metdica de las nuevas generaciones. Ensear implica pues, presentacin sistemtica de hechos, ideas, habilidades y tcnicas a los estudiantes; asimismo, orientar vocacionalmente a las futuras generaciones para que creen su proyecto de vida de acuerdo con sus posibilidades intelectuales.
 
Ser un docente, conlleva el manejo de habilidades y destrezas concretas que le permitan realizar su labor de manera tal, que est preparado para satisfacer con los fines de la educacin. Esta preparacin debe estar acorde a la especialidad que el docente se va a dedicar; pero adems, implica poseer los conocimientos cientficos, filosficos y tcnicos.
 
En lo que se refiere a los fines de la educacin nacional, el Art. 55 de la Constitucin de la Constitucin de 1983, precepta entre otros, que la educacin debe lograr el desarrollo integral de la personalidad en su dimensin espiritual, moral y social; en fin. Relacionado con el Art. 2 y 3 de la Ley General de Educacin. Hacia qu debe estar encaminada la funcin docente? En primer lugar desarrollar una cultura profesional. Qu es la cultura profesional? El desarrollo de un conocimiento pedaggico especializado y la capacidad de anlisis crtico de los valores que imperan en la sociedad. Esto no debe considerarse en sentido absoluto, pues el maestro debe ser integral. Lo que sucede es que no se puede esperar que exista una persona que tenga el manejo de todos los campos del saber humano. De ah, la necesidad de especializacin. Lo expuesto hace reflexionar sobre lo delicado de la misin de todo docente; independientemente del rea en la que se haya especializado; pues deber poseer adems, los conocimientos necesarios sobre pedagoga, didctica, psicologa, evaluacin, ente otros.
 
Es importante destacar que en la antigedad y la poca medieval no exista ningn tipo de instruccin especfica especializada; no exista una preparacin en principios, ni en la prctica de la enseanza. Aquellos que deseaban ser profesores, deban demostrar nada ms el conocimiento que posean del campo de la realidad que sera objeto de la enseanza; pero no tenan ningn conocimiento pedaggico, ni didctico. Durante el renacimiento algunos profesores tuvieron gran fama de pedagogos y se les reconoci por su habilidad para ensear; pero a la formacin del profesorado an se le dedicaba poca atencin. En los siglos XVII y XVIII se establece que el desarrollo de los pueblos en los mbitos poltico, social y econmico slo puede ser alcanzado a travs de la educacin. Es pues, en esta poca, en que se promueven las instituciones adecuadas para la formacin de profesores; aparecen filsofos creando principios pedaggicos; es as, como Rousseau, consideraba que los educadores deben dedicarse en las primeras etapas de la educacin al desarrollo mental y fsico de sus alumnos y slo de manera secundaria al aspecto acadmico. Este principio fue adoptado mundialmente y lleg a ser una doctrina bsica de la teora educativa. Las teoras psicolgicas de Rousseau fueron aplicadas por Pestalozzi. En el siglo XIX Herbart potenci el estudio de los procesos psicolgicos del aprendizaje como un medio para desarrollar los programas educativos basados en las aptitudes, habilidades e intereses de los estudiantes. El xito de los mtodos de Herbart, permiti que los sistemas que se dedicaban a la formacin del profesorado, les adoptaran. En la evolucin histrica, Pablo Montesino, inspirado en las ideas pedaggicas progresistas promovi la fundacin de la Escuela Normal Central de Maestros en Espaa. Despus de la II Guerra Mundial, surgi la necesidad de la formacin permanente del profesorado. Dicha formacin comprende la realizacin de algunos estudios especializados, adems de los cursos programados por las Universidades. stos comprenden un perodo de prcticas educativas bajo la supervisin de un tutor, lo mismo que el estudio de algunos temas de psicologa e historia de la educacin.
 
En El Salvador existieron Escuelas Normales, las que se encargaban de preparar maestros. stas fueron desapareciendo paulatinamente. En lo que a perfeccionamiento permanente de maestros se refiere; existi el PPMS (Programa de Educacin Permanente para Maestros en Servicio), quedando en el pasado, no por su mala calidad, sino porque entre otras cosas, los cambios en educacin son generados con fines poltico partidaristas. Otros gobernantes a travs del MINED crearon un bono a la calidad educativa; a fin de que se invirtiera en capacitacin docente, en reas de su eleccin, segn necesidad; pero adems, en los Centros Escolares existieron Crculos de Estudio en el que se intercambiaba experiencia entre docentes, posibilitando con ello, corregir los desaciertos y potenciar las fortalezas del centro; contrastando teora y prctica. As, los docentes, construyeron conocimiento especializado. La importancia de la formacin docente ha cobrado especial relevancia, pues los gobiernos han comprendido la importancia de apostarle a la educacin, como una forma de llevar a los pueblos hacia el desarrollo en todas sus latitudes. Adems, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ha recomendado a todos los gobiernos impulsar el progreso, a travs de la educacin. Es tal el grado de desarrollo que ha tenido la educacin, que se est implementando el uso de la tecnologa como una herramienta didctica que facilita los aprendizajes. Como se ve, la escuela debe renovarse constantemente e irse adecuando a los cambios, pues la realidad no es esttica.
 
En el entendido de que la educacin es un proceso social e individual, la funcin docente debe ir encaminada a satisfacer ambas reas. En ese orden de ideas, si la educacin es un proceso social, los docentes deben generar constantemente la transmisin de valores del patrimonio cultural de una generacin a otra; de adultos a jvenes. Los adultos transmiten el caudal cultural, la pericia, el conocimiento, las creencias, tradiciones, la organizacin social; asimismo, los recursos mentales, morales y tecnolgicos que han sido legados por las generaciones del pasado; de tal manera que se asegure la secuencia de la cultura, el orden social y el avance de la civilizacin. Esto se realiza mediante el anlisis crtico, reflexivo y la verificacin constante de valores propios de una poca determinada.
 
Si se considera a la educacin como proceso individual, el docente tiene que orientar la asimilacin progresiva por parte de cada individuo de los valores, de las pautas de conducta, los conocimientos, creencias e ideales que forman parte del acervo cultural legado por sus antecesores. Adems de lo expresado, se debe dar al estudiante los elementos necesarios que le permitan crear valores culturales nuevos. Al docente en la actualidad se le exige que sea un organizador del proceso de aprendizaje para que facilite la interaccin entre el alumno y el objeto del conocimiento; es decir, al estudiante debe ponrsele en contacto con la realidad; en la enseanza se debe partir de lo concreto a lo abstracto, si se quiere generar el proceso del conocimiento. Si bien es cierto, debe transmitir la tradicin cultural, su reto va ms all; pues debe generar interrogantes para que el estudiante establezca las relaciones entre el pasado, el presente y el futuro. Debe crear a un ente crtico, reflexivo, analtico y propositivo, capaz de transformar la realidad en beneficio de la colectividad, legando a las futuras generaciones un patrimonio nuevo. Para forjar este perfil de educador, se requiere una constante preparacin en las reas de pedagoga, filosofa de la educacin, psicologa del aprendizaje, entre otros. Esta preparacin se puede conseguir por diversos medios, tanto mediante la lectura personal, como a travs de Crculos de Estudio, donde se intercambia el conocimiento y experiencia docente. Es necesaria, la reflexin crtica individual y grupal si se quieren obtener excelentes resultados. Por otra parte, las Universidades ofrecen diplomados en distintas reas del saber humano, las que pueden ser aprovechadas por el docente deseoso de aprender, comprometido con las nuevas generaciones y con la transformacin de la realidad.
 
A pesar de los esfuerzos que se han realizado por profesionalizar al docente, en reas como pedagoga, didctica, evaluacin educativa, elaboracin de material didctico, metodologa, entre otros; los resultados no han sido los esperados. Asimismo, se prepara docentes en campos especficos (especialidad) de su labor, por ejemplo: matemtica, ingls, lecto-escritura y otros. La verdad buscar culpables del porqu, a pesar de los esfuerzos sealados no se han obtenido resultados concretos en la actividad docente, es aventurarse en un tema de difcil convergencia; pues cada quin, tiene su criterio personal; sin embargo se exponen los siguientes:
 
1.- Falta de seguimiento por parte de las autoridades ministeriales a los proyectos iniciados por sus predecesores. Se dice esto pues, ha habido un constante ensayar estrategias de profesionalizacin docente dependiendo del gobierno que est dirigiendo a la nacin. Durante la administracin de la Lcda. Cecilia Gallardo de Cano se impulsaron los ECAPS; luego, la Dra. Evelin Jacir de Lobo, impuls el Bono de Desarrollo Profesional, enviando personas a capacitarse a Israel y Estados Unidos para que se convirtieran en agentes multiplicadores de los conocimientos recibidos. En cada caso ha habido una inversin en preparacin, que luego no es utilizada para los fines establecidos. En la actualidad el gobierno (2009 2014) est dedicado a la formacin ideolgica poltica liberal (izquierda); bueno, hasta ha creado una Escuela de Capacitacin Ideolgica; en ese sentido, lo pedaggico y tcnico de la funcin docente, no son temas de su gestin.
 
2.- La estratificacin que existe en la profesin docente. Si bien es cierto, se han realizado acciones concretas para eliminar esta variable discriminativa, an es evidente su incidencia en el quehacer educativo. La realidad muestra que muchos docentes de Nivel I realizan una labor deficiente, mientras que aquellos que se encuentran en el Nivel II, son ms eficientes. Lo anterior causa malestar en los docentes, pero adems, existe dentro de esta estratificacin un mal peor, el salario, pues un maestro de enseanza bsica tiene un salario bajo, en relacin con un docente universitario. Ello desdice de la profesin, pues es necesario unificarla en todo sentido.
 
3.- Falta de incentivos para el docente que se capacita. Muchos docentes obtienen uno y otro diploma sin que se les tome en cuenta para ascensos de nivel o bonos salariales; por supuesto que los ascensos, no deben ser automticos, sino que el docente debe ser sometido a pruebas de suficiencia. Tampoco estoy de acuerdo con lo expresado por las autoridades ministeriales actuales (2009 2014), que en un disparate sin comparacin, expresaron que otorgarn calidad de Licenciados a todos los docentes (octubre 2009), como una forma de dignificarle.
 
4.- La falta de dignificacin del magisterio nacional. Se olvida que la funcin docente es una de las tareas con el mayor grado de responsabilidad social. Cada docente es un agente de cambio al servicio de su comunidad; pero adems, tiene el reto de transformar la conducta de los nios, nias y jvenes en beneficio de la sociedad. La dignificacin no se logra regalando ttulos acadmicos.
 
5.- Exacerbada exigencia de documentos. El docente pasa mucho de su tiempo escribiendo planes, cartas didcticas y guiones de clase, que muchas veces descuida su accionar en el aula de cara a las necesidades, intereses, problemas y potencialidades de los estudiantes. En tal sentido, tiene poco o escaso tiempo para dedicarse a enriquecer su conocimiento cientfico, filosfico, tcnico y pedaggico.

La preparacin especializada s existe en El Salvador, lo que sucede es que son pocos los docentes que se especializan; incluso existen docentes que se han preparado fuera de nuestras fronteras patrias en reas especficas del saber humano y pedaggico.
 
La funcin docente no debe idealizarse; no se puede ver al maestro como un apstol, pues es un ser humano expuesto a cometer errores y desaciertos. Lo que no es bice para que se le exija un conocimiento especfico, un compromiso tico y moral, lo mismo que una alta capacidad de interrelacin con los dems agentes sociales. En la escuela, cada da es diferente, y no se deben pasar inadvertidas las diferencias individuales de los nios, nias y jvenes que se educan en las aulas salvadoreas. El docente debe saber manejar cada situacin nueva en beneficio de la niez y juventud.


Todas las consideraciones expuestas, permiten afirmar sin temor a equivocarnos que el docente no es un sabelotodo, ni mucho menos un maestro de todo; pero s, un sabio de mucho; pues de lo contrario, no estar en la capacidad de orientar su funcin con alto grado de responsabilidad y adaptabilidad.
Lic. Jaime No Villalta Umaa
Prof. y Abg.