Los cigarrillos electrónicos son una muy buena alternativa en los tiempos actuales gracias a su reducido precio y a las múltiples ventajas referidas a su consumo.

Por: María Gómez

Muchos fumadores se ofenden cuando una persona no fumadora le dice que el humo de su cigarrillo lo está molestando. Y aún peor: algunos se enfadan porque las cajetillas de tabaco ponen la siguiente advertencia: “Fumar mata”. ¿Y qué esperan que ponga, que no mata y que todo lo que han dicho los científicos sobre los componentes del tabaco es mentira? Fumar mata, y no soy de esas personas que se meten en la vida de los demás ni que se ponen moralistas con los vicios ajenos, pero es que me da rabia que algunos no quieran ver la realidad. Y lo dice una persona que fue fumadora.

Yo fumaba como un carretero, y encima empecé a los catorce años. Era de esas personas que también pensaba que lo de fumar no era para tanto, y que hay cosas peores, como ser un borracho o ser adicto a la cocaína. Sin embargo, todo eso cambió cuando a mi padre, que era tan fumador como una vez lo fui yo, le diagnosticaron cáncer de pulmor. La muerte de mi padre fue la señal que necesitaba: tenía que dejar de fumar. Pero luchar contra una adicción que me dura desde la adolescencia es difícil, y, tras consultar numerosas opiniones, finalmente me he decantado por probar los cigarrillos electrónicos.

Como su nombre indica, son cigarrillos que no están compuestos del siempre mortal tabaco, sino que son electrónicos; y además de los enormes beneficios para la salud que supone fumar algo así, está el hecho de que ayuda a combatir la adicción, puesto que el adicto lo que hace es engañar al cerebro al no variar en absoluto la costumbre de tener un cigarro en la boca. Además, comprar cigarrillos electrónicos no es tan caro como puede parecer a simple vista, y si un cigarrillo electrónico me ayuda a vivir más, haré lo que haga falta.

Y tú, ¿has probado ya los cigarrillos electrónicos?