Cientos de jóvenes han visto truncados sus sueños; pues aspiraban ingresar a la Universidad Nacional de El Salvador; sin embargo, el puntaje obtenido no les permitió clasificar. Lo que hoy escribo, está dedicado a todos esos jóvenes.
Todos los centros educativos determinan requisitos de ingreso, basados en diferentes aspectos; pero el generalizado, tiene que ver con el rendimiento académico, expresado numéricamente en calificaciones; así las cosas, se escogen a los estudiantes con mejores calificaciones.

Por otra parte, también es importante considerar la capacidad de la universidad, para recibir de manera masiva a todos los jóvenes aspirantes; ello, implica contar con recursos de una y otra índole.

Ahora bien, en el presente artículo, se analizará fundamentalmente lo pertinente a los requisitos de ingreso en función del rendimiento académico expresado en un puntaje o calificación.

Determinar en un ensayo aspectos atinentes a las causas del bajo rendimiento académico, puede resultar incluso inverosímil; sin embargo, me atreveré a señalar algunas variables que inciden de manera especial, las que organizo en cinco grandes grupos.

a) Familiares: drogadicción, violencia intrafamiliar, desintegración, en fin.

b) Individuales: falta de interés y metas motivacionales; deficiencias cognoscitivas, entre muchas otras. Ahora bien, el estudio de aspectos individuales se hace desde varias corrientes, entre ellas la geneticista (deficiencias del individuo), psicoafectiva (separación de la familia, problemas entre compañeros, desarrollo biopsicosocial – adolescencia -); en fin.

c) Institucionales: desde las políticas educativas ministeriales, hasta el Centro Escolar con sus estrategias de educación. Modelo educativo, planes de estudio, métodos de enseñanza, sistema de evaluación. Así las cosas, la ineficiencia institucional escolar, inciden en el bajo rendimiento académico. La escuela no logra dotar a los jóvenes de la capacidad para enfrentar con madurez las situaciones del diario vivir (fracaso en la escuela, de la escuela o por la escuela).

d) Profesionales: docentes sin ningún compromiso social, a quienes no les interesa el aprendizaje de sus estudiantes. Negligencia y apatía profesional, constituyen elementos a considerar al momento de establecer causas.

d) Sociales: pobreza, desempleo, marginalidad. Estudios realizados demuestran que los estratos bajos de la sociedad son los que más problemas tienen al momento de adaptarse al sistema educativo formal. Son diversas las posturas que reflexionan al respecto; entre ellas destaco, las carencias socioculturales, el estudiante proviene de un medio social y cultural que no le favorece; la sociología de la reproducción, que considera que las diferencias escolares son un reflejo de las diferencias sociales, pues la sociedad es selectiva y excluyente. En relación a esto último algunos opinan que el saber de un individuo su saber está supeditado a su experiencia y no a su procedencia social. Los defensores de la corriente interactiva opinan que las deficiencias en el rendimiento académico son el resultado de la falta de interacción entre los actores o agentes educativos padres de familia, docentes, estudiantes y centro escolar, señalando de manera precisa las condiciones del aprendizaje, el sistema de evaluación e incluso las expectativas de los docentes.

A partir de lo expresado en los literales que preceden, podemos advertir, que el bajo rendimiento académico tiene muchas causas; sin embargo, podemos sin temor a equivocarnos señalar que son tres las fundamentales: escolares (institucionales), personales (estudiante) y socio culturales (contextual).

La Universidad Nacional en El Salvador y los estudiantes de nuevo ingreso

Por segundo año y de manera consecutiva los estudiantes que no lograron su ingreso a dicha Casa de Estudios, han supuestamente protagonizado disturbios que afectan el normal desarrollo de clases.

Los distintos sectores de la sociedad han criticado severamente a estos aspirantes, al punto de que algunos pidieron la intervención de la Fiscalía General o de la Policía Nacional Civil para retirarles por la fuerza, lo que por supuesto se hizo efectivo.

¿Fueron aspirantes los protagonistas? En todo caso, hayan participado o no, surgen interrogantes por responder. ¿Quiénes les manipularon? ¿Quiénes organizaron estas actividades de presión? Los estudiantes universitarios están organizados para la defensa de sus derechos e intereses; lo que por supuesto es loable. Ahora bien, los aspirantes a nuevo ingreso, recibieron orientación por parte de estas organizaciones universitarias; las que han permanecido dentro de la universidad desde hace años, su líder, Ernesto Guevara y otros de su misma tendencia ideológica. Acostumbrados a manipular en base a necesidades de los demás. La costumbre de siempre, el engaño; todo terminó en una vil manipulación.

Los señalamientos han sido desmedidos; catedráticos universitarios ante los medios de comunicación, incluyendo al rector; sus pronunciamientos orientados al bajo rendimiento académico. Hicieron ver, que la mayoría de estudiantes que ingresan a la universidad, no logran mantenerse en ella.

La Universidad y su política de exclusión

Aquellos que saben de las políticas de exclusión en este Centro de Estudios, deben alzar su voz. Basta ya de tanta discriminación. En las distintas facultades, procuran que los estudiantes reprueben. Es más, de manera desvergonzada planifican cuantos alumnos deben aprobar una asignatura.

Meritocracia y exámenes de ingreso o evaluación


¿Demuestran capacidad los resultados que se obtengan en un examen? La respuesta es conocida por docentes, pedagogos y otros relacionados con la educación.

¿Qué es la meritocracia? Forma de gobierno basada en el mérito, la capacidad, en fin; donde, los funcionarios se eligen a través de concursos. Se le asocia al Estado burocrático.

¿Por qué la referencia a la meritocracia en el tema que nos ocupa? Porque no podemos desvincularle; debido a que ésta, por lo general, se asocia con exámenes de ingreso o evaluación. Para comprender mejor lo antes dicho, es necesario recordar a Michael Young (sociólogo inglés), escritor a quien se le atribuye la creación del concepto. Young publicó en el año 1958, la sátira titulada “The Rise Of the Meritocracy”. Posteriormente externo su decepción por haber creado el relacionado concepto; pues se interpretó de manera equivocada su sátira. Cito a continuación palabras textuales de este escritor:

“Con una increíble batería de certificados y titulaciones a su disposición, el sistema educativo ha dictado aprobación para una minoría, y un suspenso para una mayoría que no consigue brillar desde el momento en que son relegados al fondo del sistema de graduación a la edad de siete años o antes”.

Universidad Nacional e Izquierda Política

¿Qué salvadoreño ignora que la Universidad Nacional siempre ha tenido comprometido su cerebro con la filosofía de Marx, Ernesto Guevara y otros de la misma corriente ideológica? Ahora me permito recordarles que la selección que impera en el sistema educativo, excluye especialmente a las personas de escasos recursos económicos, quienes jamás, podrán costear sus estudios en un Centro de Educación Universitario Privado; peor aún, en las mejores universidades del extranjero.

El hoy presidente, Sr. Mauricio Funes, otrora invitado especial y conferencista de la Universidad Nacional, alabado  y laureado por estudiantes y catedráticos de la relacionada Casa de Estudios, dijo en su discurso del 1 de junio de 2009, las palabras que transcribo a continuación: “…les garantizo que este será el gobierno de la meritocracia,…”.

¿Cómo eligió el Presidente Funes a sus funcionarios de gobierno? No realizó ningún tipo de concurso; por el contrario, fueron seleccionados de acuerdo con su conveniencia y para saldar compromisos electorales.

Por otra parte, la meritocracia oculta y legitima una forma de dominio; privilegios sólo para las élites, lo que data de tiempos inmemoriales, cuando se consideraban como tales por un designio divino.

¿Quiénes pueden darse la oportunidad de estudiar en las mejores universidades privadas y del extranjero?
La meritocracia no es más que un camuflaje, para esconder una estructura de poder y dominio; construyéndola en base a la falacia del esfuerzo y dedicación individual. Los hogares de personas de escasos recursos, carecen de libros, juguetes didácticos, computadora, en suma no tienen medios a su alcance. ¿Cómo puede hablarse entonces de meritocracia?

Dedicación y esfuerzo personal

En la medida que cada persona dé lo mejor, de sí mismo; se dedique y esfuerce; en esa misma proporción, contribuirá con su progreso y desarrollo; por ende el de su familia y de la sociedad. Lo expuesto en este artículo, no debe interpretarse de manera equivocada; los estudiantes deben dedicarse y esforzarse por mejorar sus niveles de rendimiento académico. Sistematizar sus horas de estudio, comparar las clases impartidas por docentes o catedráticos; ser acuciosos, observadores, analíticos, reflexivos; en fin. La niñez y juventud deben adoptar una visión distinta, amar sus estudios; dedicarse a tiempo completo, así estarán mejor preparados para competir, en una sociedad, cada vez; más competitiva.

A los estudiantes que no lograron clasificar en el presente año, sigan adelante; continúen esforzándose, perseveren, sólo así lograrán sus metas.


La meritocracia no es más que un darwinismo social. Constituye una vil forma de discriminar lo discriminado. Se comprende que la Universidad Nacional no tiene la capacidad de recibir masivamente a todos los aspirantes; pero no olvidemos que cada joven que ve truncado un sueño, puede convertirse en un fracasado de nuestra sociedad; y ello supera a futuro, la inversión financiera que el Estado pueda realizar, al brindar la cobertura educativa. Evitemos que nuestros jóvenes fracasen, brindémosles la oportunidad; la mayoría de aspirantes a esa Casa de Estudios son de escasos recurso económicos, provenientes de estratos siempre discriminados de la sociedad.
Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Prof. y Abg.