La identificación de la muy mala realidad Uruguaya con respecto a las microfinanzas llevó a crear la Red de Transacciones (C3U), un programa desarrollado por la Fundación STRO. La implementación en Uruguay se lleva a cabo por DIPRODE y se financia por el BID. Se realizó un convenio entre DIPRODE y la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), donde la última actúa como banca de segundo piso.

Esto quiere decir que no llega directamente al beneficiario del crédito, si no que le abre líneas de crédito a las instituciones de primer piso y éstas distribuyen el crédito entre la gente, clientes o socios en caso de cooperativas.

Se encuentran operando en el marco del programa y cuentan con línea vigente las siguientes instituciones: MICROFIN, IPRU, COSSAC, GRAMEEN, COPRONEC, IMPULSA, CAYCE, ACAC, COMAYC.

El crédito de la CND es condicional, ya que establece a quien se le debe dar los créditos (micro y pequeños empresarios). Establece topes máximos de crédito, tasas y plazos. Se hace con el fin de que efectivamente los créditos vayan a micro y pequeños empresarios.

El Programa de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo cubre diferentes actividades: Se ha creado también entre el BROU y la CND un Fondo de Garantía de USD 4.000.000, aportando la mitad cada uno. Esto se debe a que los microcréditos no exigen garantías. Y si las exigen son mínimas y en sentido figurativo de compromiso.

Existen más de 70 iniciativas entre el estado y los privados. De aquí nació la idea de crear Uruguay Fomenta. Ordenó las diferentes iniciativas a través de clasificación, en donde se unificaron las diferentes propuestas y de este modo se hizo más visible que áreas de las microfinanzas estaban desarrolladas, cuales en proceso y cuales todavía no habían sido tomadas en cuenta.

Evidentemente el programa de microfinanzas para el desarrollo productivo ha sido el puntapié inicial de esta industria en el Uruguay. Los créditos se han diversificado de buena manera entre las diferentes ramas de actividad, lo que sin duda lleva a que mayor parte de micro emprendedores pudieran acceder a ellos.

Finalmente, la baja tasa de morosidad da la idea de que el camino seguido fue el correcto, y demuestra que el no poder ofrecer garantías no es razón para creer que ese emprendimiento no se puede llevar adelante.