La droga adormece las relaciones entre nosotros y nuestro entorno. Diferentes estudios serios demuestran como muchos de los fracasos de las personas provienen de las adicciones. Trataré por tanto de exponer mi pensamiento sobre el porqué y una pequeña reflexión a una posible solución.
Vemos con demasiada frecuencia en todo tipo de medios de comunicación como nuestros jóvenes cada vez tienen menos espectativas de futuro. El paro, el fracaso escolar, la falta de control, el comportamiento en la familia y otros, son algunos ejemplos de que algo no está funcionando bien en esta nuestra sociedad.

En mi opinión ( solo trato de expresar lo que yo pienso ) hemos convertido esta sociedad en algo excesivamente artificial, algo que en la mente de nuestros jóvenes ha calado como si el esfuerzo no es algo intrínsecamente necesario para desarrollarse como persona.

Esto ha venido dado por múltiples razones, pero una de ellas, y para mí fundamental, es la falta de autoridad moral de la propia sociedad. El ejemplo que damos a nuestros hijos  no es el mejor de los posibles. Las generaciones de padres con hijos de entre 14 y 20 años provienen por lo general de familias que se educaron en el esfuerzo, y posiblemente en un esfuerzo desmesurado; todos recordaremos aquello de la letra con sangre entra.

Ello ha llevado, y repito que es solo una opinión personal, a que seamos excesivamente transigentes con las nuevas generaciones. Todos pensamos que aquello era malo y que por tanto no queremos eso para nuestros hijos. Pero, y aquí está el pecado, no hemos sabido encontrar el punto medio. Actualmente nuestros hijos viven al margen de la realidad, y por tanto el fracaso en muchos casos está servido. ¿Como por tanto podemos el fenómeno de la droga y las adicciones en nuestros hijos sin sentir una cierta culpabilidad?.

Como antes decía hemos creado una sociedad demasiado contemplativa, una sociedad en la que fumarse un porro no se considera malo, en la que la falta de esfuerzo se justifica. Pero es más que evidente que eso lleva a una total y absoluta falta de responsabilidad que se pagará más tarde o más temprano por nuestros jóvenes.

No podemos por tanto entender las adicciones sin la anuencia de los educadores ( padres, profesores, políticos .... etc. ). Debemos volver a raices profundas en las que encontremos los valores esenciales para una sociedad más justa en todos los sentidos. Pensamos que la justicia debe ser comprensiva, pero preparar el futuro de nuestros adolescentes es hablarles de la realidad, de lo que el día de mañana se encontraran en la calle y de que sin esfuerzo no se llega a ningún sitio.

Es posible que tengamos que ser " peores personas " para sacar esta sociedad de la situación en la que se encuentra.

Jorge Juan Gutiérrez
http://www.diamantesdecompromiso.com