La Atención al Cliente desde la perspectiva de un negocio se entiende como una obligación de los empleados para fidelizar a los clientes, pero creo que ha de entenderse de forma distinta. La Atención al Cliente debe de ser una vocación inherente a quien está cara al público. Veamos el porqué.
Desde hace tiempo la grandes empresas se preocupan cada vez más por dar formación a sus empleados en relación a la Atención al Cliente. Eso en sí mismo es correcto y está bien.

El problema es que estas empresas no buscan desde el principio la mejor materia prima, y ésta no es otra que personas con vocación para este tipo de puestos. Se dice que los profesionales nacen y no se hacen. Este dicho es cierto y a su vez falso.

Nadie está limitado por nacimiento para tener una posibilidad profesional para la que aparentemente no está dotado. Lo importante es la actitud. Decía un pensador que más vale voluntad que inteligencia. Con la voluntad se llega a muchos sitios, con la inteligencia sin voluntad el fracaso está casi asegurado.

Siempre he pensado que el ser humano tiene múltiples capacidades que ni él mismo se cree. Eso mismo pasa en las empresas ( pequeñas o grandes ) cuando de atender a los clientes se trata. Lo que hace falta en primer lugar es educación y tener la voluntad de aprender.

Por tanto es correcto que las empresas se dediquen a realizar cursos de formación, pero a su vez ha de plantearse con total y absoluta claridad a su personal que primero debe de haber una predisposición por " querer " asumir una de las tareas más difíciles en una empresa.

Si la Atención al Cliente no es la correcta no podemos olvidar que detrás de nosotros hay miles de empresas esperando a ese cliente mal atendido.

Jorge Juan Gutiérrez