Los ozonizadores de nevera ayudan a envitar las contaminaciones cruzadas, así como la aparición de mohos o de otros signos de putrefacción. De este modo, se evita la mezcla de olores y los alimentos se conservan en mejor estado durante largo tiempo.

Por: Natalia Villa

 Una buena higiene doméstica incluye la conservación óptima de los alimentos, y en este aspecto crítico el ozonizador de nevera es una inestimable ayuda para proteger la salud de toda la familia.

En efecto, la seguridad alimentaria es un aspecto clave que hemos de cuidar para evitar enfermedades de todo tipo, y uno de sus puntos críticos es la refrigeración de la comida. Su importancia no sólo radica en la idoneidad de los aparatos en cuanto a su limpieza, temperatura o funcionamiento, sino también en la contaminación ambiental que puede crearse en su interior como consecuencia de algunos alimentos en mal estado.

Gracias a los ozonizadores de nevera, éstos problemas desaparecen, pues el poder oxidante de este gas natural consigue esterilizar su interior de forma continua, evitando las contaminaciones cruzadas, así como la aparición de mohos o de otros signos de putrefacción. De este modo, se evita la mezcla de olores y los alimentos se conservan en mejor estado durante largo tiempo, algo especialmente notable en los productos más perecederos.

Además, logramos un espacio libre de gérmenes patógenos a consecuencia de la higiene que se logra con la purificación del aire, evitando todo tipo de contaminaciones gracias al poder desinfectante del ozono, un gas natural totalmente inofensivo para el organismo.

Por todo ello, el ozono es una inmejorable opción para lograr una conservación alimentaria que no amenaze nuestra salud, lo cual supone un gran paso a la hora de mejorar su calidad microbiológica. De hecho, con el uso del ozono prevenimos enfermedades de todo tipo, sobre todo intoxicaciones e infecciones de distinta gravedad, como por ejemplo la Salmonella y demás patologías provocadas por hongos, mohos y otros síntomas de los alimentos contaminados o en mal estado.

Si queremos extremar la higiene alimentaria, podemos complementar el uso del ozonizador de nevera con una primera limpieza en agua ozonizada de los productos perecederos nada más comprarlos. Con ello contribuiremos a mejorar su conservación en genral y particularmente en la nevera, pues su superficie queda desinfectada y desodorizada, evitando contaminaciones cruzadas y mezclas de olores cuando los refrigeramos.
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