Para Trabajar en Casa, Aprende a Decir "no"

 En esta sociedad, ser independiente y trabajar en casa equivale a ser desempleada. En cierta forma es cierto, pero eso no quiere decir que no tengas trabajo.

Y, como los que no están trabajando en una oficina o alguna empresa nice no tienen nada mejor que hacer, entonces estamos disponibles para lo que sea.

Así que es común recibir visitas de mucha gente para muchas cosas, desde tomarse un café en lo que termina el ciclo de la lavadora hasta irte de compras a un mall que está a una hora de camino para aprovechar una oferta de zapatos.

No estoy en contra de tomar café o comprar zapatos para combinar mis bolsas, pero a veces simplemente no tienes tiempo.

Y aquí nos matan muchas cosas como el sentimiento maternal (¿cómo decirle que no a tu angelito cuando quiere que lo lleves a una piñata?) o la presión de las amigas (“Nada más nos tomamos una tacita de café y ya”, sí, como no…).

Cuando todo el día está lleno de interrupciones, es difícil concentrarse en el trabajo. El asunto con trabajar en casa es que la casa misma tiene trabajo que también hay que hacer y, peor todavía, es el lugar donde muchas te van a buscar (y a encontrar).

Antes de que te empieces a abrumar, aprende a utilizar la palabra más importante en eso: “No”. Decir que no te dará la libertad y el tiempo que ahora te hace falta.

Si no me crees, piensa en la última vez que dejaste algo pendiente. Claro que pudo haber sido porque te dio flojera, te quedaste a ver la novela o te fuiste con las amigas por el café, pero muchas de esas cosas que dejaste sin hacer fueron porque acompañaste a tu hermana a una fiesta, llevaste a tu niño al karate o llegó tu mamá para que le contaras como estaba tu vida.

Todas esas cosas se juntan porque nos da cosilla decir que no. ¿Cómo negarse a las amigas y a la familia, especialmente cuando “no estás haciendo nada”?

A la gente que está en la oficina nadie la molesta porque “está trabajando”, ¿por qué no nos aplican eso a nosotras?

Si quieres trabajar en casa tienes que aprender a poner prioridades y eso significa decir “no” de vez en cuando.

Claro que hay que dejar tiempo para la familia y los amigos, pero el trabajo está primero, especialmente cuando la única empleada eres tú.

Si no ves tu trabajo tan seriamente como si estuvieras en una oficina, entonces no tienes mucho futuro trabajando en casa.

Al principio es difícil, pero con el tiempo la gente se acostumbra. Vas a tener varias que se van a enojar y cuando no estés en el café vas a ser la primera de la que van a correr los chismes, pero vale la pena por ser independiente.

Como todo, tú puedes aprender a decir que no y hasta hacerlo bonito. Si vas a trabajar en casa, más vale que lo aprendas cuanto antes.

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