Las microfinanzas comprenden varios instrumentos financieros, pero con un objetivo social. Estos instrumentos no financian el consumo sino el capital de trabajo y los activos fijos en un nivel muy básico, por lo cual suelen tener como clientes empresas extremadamente pequeñas o unipersonales.
Estos clientes, el “nicho” de las microfinanzas, son en definitiva personas que no tienen otra opción de financiamiento ya que están “excluidos” del sistema financiero tradicional por no contar con las garantías suficientes para pedir préstamos de otra naturaleza.

El objetivo principal de esta industria es estabilizar ciclos económicos de estas empresas, los cuales hacen exponencialmente más frágiles a los emprendimientos cuanto menor sea el tamaño de los mismos.

Las microfinanzas permiten, entonces, mejorar la productividad y la capacidad financiera de estas empresas, en un ámbito un tanto particular ya que el éxito empresarial equivale al bienestar social.

Fundamentalmente, la existencia de una industria de microfinanzas incentiva el desarrollo de nuevas actividades que generan ingresos, y apuntan a mejorar las condiciones de vida de los clientes. Esto, trasladado a una escala nacional, se vuelve muy significativo cuando el 85% de los emprendimientos del país entran en la categoría de Micro Empresas.

Micro-finanzas y micro-créditos en Uruguay
La industria tuvo su principal impulso en Uruguay a mediados del año 2007 en el marco del Programa de Microfinanzas para el Desarrollo Productivo, que fue financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo y llevado a cabo por la Dirección de Proyectos de Desarrollo (DIPRODE), del gobierno uruguayo.

Este proyecto es el primero de carácter integral en la región, lo que demuestra el interés oficial por el crecimiento de esta industria. Sin embargo una de las dificultades para el desarrollo particular del microcrédito y de otros servicios de microfinanzas en nuestro país es la falta de normativa de regulación y supervisión.

En cuanto a las perspectivas de evolución y desarrollo de la industria, de acuerdo a lo mencionado por el Cr. José Luis Puig, Gerente General de IMPULSA (una empresa nacional líder en microfinanzas) podemos decir que Uruguay es un mercado pequeño si se mira desde la perspectiva de órganos internacionales de crédito, al mismo tiempo que se nota una demora en el desarrollo del mercado en comparación con algunos de los países de la región.

Son necesarias algunas otras consideraciones, además de una mejora del marco regulatorio que facilite el desarrollo de la industria (como ejemplo, la fijación de tasas por el propio mercado y competencia) como la preparación de capital humano en el ámbito de las microfinanzas para evitar la alta rotación y falta de capacitación actual, lo que comprende una importante barrera de entrada a la industria.

Resulta coherente predecir un aumento de clientes para las empresas de microfinanzas, aunque no así un aumento significativo del número de empresas competidoras, ya que cada vez será más difícil conseguir volúmenes importantes y la situación laboral de la industria es una barrera que puede perjudicar a nuevos emprendimientos en el corto plazo.