Gracias a los sistemas biométricos, y en particular a las cerraduras biométricas, es posible contar con mejores mecanismos de seguridad en negocios y hasta en hogares.

Por: Chris Stark

En esta era de adelantos tecnológicos, los ambientes de negocios crecen y crecen. Por esta razón, las empresas emergentes, al igual que las veteranas, necesitan mecanismos de seguridad y control, que sean precisos y confiables.

Los relojes biométricos son dispositivos convenientes, que cumplen con los requisitos mencionados anteriormente. Tal vez nos preguntemos: ¿qué es un reloj biométrico? Y la respuesta es muy simple: es un dispositivo de control de asistencia laboral, similar a los que agujeraban tarjetas, pero automático. Es posible que en algún momento viéramos que los controles de asistencia tradicionales tenían algunas falencias, con los relojes biométricos dichas falencias son cosas del pasado.

Bueno, un reloj biométrico es un método avanzado de control de asistencia, pero puede que lo de “biométrico” todavía no esté muy claro. El término biométrico se refiere a cualidades físicas o de comportamiento, que son propias de cada individuo. Esto se entiende mejor con ejemplos, de esta manera, las huellas digitales, el iris, la retina, la voz, la manera de hablar, la forma de escribir o teclear; son cualidades biométricas.

Los relojes biométricos funcionan al recibir una cualidad biométrica, que por lo general es una huella digital. Imaginemos que un empleado llega a sus sitio de trabajo, ¿qué es lo primero que hace? Registrar su asistencia. Si se cuenta con un reloj biométrico el empleado se dirige a éste y coloca su dedo en un lector. El lector envía la información registrada a una hoja electrónica, donde se registra el nombre del empleado y su hora de llegada. Cuando un empleado acaba su jornada de trabajo, el proceso es similar.

Como se puede apreciar, un empleado sólo puede dar cuenta de su ingreso y salida. No puede reportar el ingreso o salida de un compañero, puesto que una huella digital es algo personal e intransferible. Muchas tarjetas o pases de acceso tenían dicha inscripción: “personal e intransferible”, pero esto no era así. En cambio con los relojes biométricos esto si se aplica, no importa las creencias sobre robos de huellas o clonaciones de las mismas: No es posible burlar al sistema.

 



Las cerraduras biométricas han comenzado a reemplazar a los modelos convencionales, puesto que son más difíciles de burlar. Esto es posible porque los sistemas biométricos son a prueba de fraudes.