Los principales inconvenientes de tener un accidente de tráfico: meses de papeleo, posibles juicios y sobretodo, quedarte sin coche. Gracias a la existencia de coches de ocasion, se hace más fácil poder comprar otro.

Por: Mario Uno

Todavía recuerdo con un estremecimiento el accidente de coche que tuve el año pasado. Es de esos odiosos casos en los que no hay testigos presenciales más allá de las personas que iban contigo y, por supuesto, el otro afectado, que siempre jurará haber visto lo contrario a lo que has visto tú. ¿Quién se estrelló primero?, ¿yo?, ¿el otro? En fin, nunca se iba a saber, pero el golpe bien que me costó meses y meses de juicios y de papeleo. Aunque a mí, todo sea dicho, no me importaba tanto eso como lo peor de todo, que fue el hecho de quedarme sin coche.

Por suerte, gracias a los coches de ocasión esa nefasta situación tampoco duró demasiado. El coche es vital en mi vida: voy al trabajo en él, voy a recoger a mis hijos del colegio con él y, en general, hago todo el papeleo necesario en mi día a día en él. ¿Que qué haría sin coche? Cierto, usar el transporte público; pero ciertos sitios están demasiado lejos de mi casa y la organización era un caos. Nada, nada: necesitaba un coche cuanto antes, y esto fue lo que hice: usar el dinero que tenía ahorrado para mi viaje de verano (lo siento, Japón, otra vez será) y hacerme con uno de esos coches de ocasión.

Es que la verdad sea dicho, nada más útil, rápido y efectivo que comprarse coches de segunda mano. La operación fue rapidísima: solo tuve que elegir el que más me gustaba, cosa que fue rápida (nunca he sido de pensarme las cosas más de lo debido, y hasta ahora me ha ido bien); luego, elegir el método de pago (a plazos, por supuesto) y por último... bueno, pues comprarlo y volver a tener una vida normal. En fin, nunca le estaré lo suficientemente agradecida al negocio de los coches de ocasión.

Y tú, ¿te has quedado sin vehículo y necesitas coches de ocasión?