Los seres humanos han creado, todo un conjunto de normas legales, tanto de carácter nacional como internacional; por supuesto, con sus correspondientes sanciones o penas según el caso (leyes administrativas o penales). Lo anterior hace surgir algunas inquietudes.
¿Por qué continúa la depredación indiscriminada de los pocos recursos naturales que aún nos quedan?

¿Será porque fueron diseñadas para una sociedad distinta a la nuestra?

¿O es que el tráfico de influencias muy común en nuestra sociedad es mucho más importante que la vida de las personas humanas?

No cabe la menor duda que la respuesta que cada uno dé a las interrogantes planteadas responderá a la visión que se tenga de la realidad. Lo que no podemos negar es que existen en nuestro medio, funcionarios y empleados públicos que se venden por unos cuantos dólares, sin importarles que cuando está en juego el medio ambiente, comprometen no sólo su vida, sino la de sus hijos y la de toda una sociedad.

¿Qué hacer ante tan triste realidad? En el orden de ideas expuesto anteriormente, es necesario crear conciencia en todos los estratos sociales sobre la cruda realidad que enfrenta nuestro medio ambiente, es necesario que se aprehenda esa realidad, sólo así estaremos en mejor posición para transformarla. Pero, obviamente los primeros deben ser los gobernantes y las clases dominantes a quiénes aquéllos sirven, luego debe popularizarse. Los medios de comunicación social deben formar parte de esta estrategia de ideologización.

En nuestro país existe legislación que contempla las sanciones contra los que dañen el medio ambiente. Sin embargo, siempre se causa daño ecológico. No se ven claras intenciones por parte de las autoridades correspondientes de aplicar la ley a aquellos que flagelan nuestros ya precarios recursos naturales. Constantemente vemos como se destruye el equilibrio ecológico existente, para dar paso al llamado "desarrollo", construcción de carreteras, rutas alternas, anillos periféricos, urbanizaciones, entre otros.

En Santa Ana (República de El Salvador), vemos como se levanta majestuosa una de las universidades más prestigiosas de El Salvador, en lo que es un manto acuífero. El poder económico, político y religioso se impone sobre lo más importante, como lo es la vida humana, los bienes jurídicos protegidos por nuestra ley se desmoronan, para darle paso a los poderes ya señalados.

Otro caso que es menester destacar; me refiero a El Congo, pues en el Río “Las Joyas”, una empresa cementera se encuentra destruyendo desde hace varios años lo poco que queda del paisaje natural, muy a pesar de las protestas que se realizaron por las comunidades vecinas y otras, que se ven amenazadas por el deterioro ambiental que esta empresa ocasiona; poniendo en peligro este abastecimiento de agua. Podríamos continuar mencionando muchos otros casos. La conclusión clara y sin ambages es "las instituciones responsables no aplican la legislación correspondiente".

¿Por qué los esfuerzos humanos realizados a la fecha no han bastado para disminuir la problemática ambiental?

Salvar el planeta es tarea de todos; sin embargo, sucede que la avaricia, el afán de acumular riquezas, es más importante que la vida misma. Lamentable, pues todo el dinero acumulado o el desarrollo alcanzado, de nada servirá, cuando nuestro bello hogar sucumba, por la agresión constante de la que fue víctima por todos los siglos de existencia humana.

¿Qué depara el futuro para la humanidad?

¿Habrá alguien que pueda detener el aniquilamiento del planeta azul?

¿Qué hará usted?

Más importante aún, ¿Qué puedo hacer yo? No olvidemos que la protección, cuido y conservación del medio ambiente es responsabilidad de todos.

Hace siglos, desde Patmos; Juan, escritor Bíblico del Apocalipsis, tuvo una cadena de visiones, que describen incluso, el lamento de comerciantes inescrupulosos, porque no tienen quien les compre madera, oro, plata, marfil y muchos otros productos, que obviamente se obtienen de la naturaleza; de la explotación desmedida del medio ambiente. Así las cosas, tenemos ante nuestros ojos un panorama apocalíptico. Sí, el impacto ambiental provocado por el ser humano, es totalmente aterrador. Las condiciones del planeta, nos conducen a pensar en la intervención Divina, sobre todo, en las palabras finales del versículo 18, Capítulo 11, del Libro antes dicho, cuando el Profeta Bíblico, refiriéndose al Divino Creador, enfatiza, que DIOS, causará la ruina de todos los que están arruinando la Tierra.
Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Prof. y Abg.