Uno encuentra la inspiración en cosas que habitualmente le llama la atención o le gusta por algo. En mi caso, la encontré en los relojes de diseño. El objetivo es hacer ilustraciones con ellos.

Por: María Gómez

Ser ilustradora autónoma puede ser un tanto temerario porque no tienes un sueldo fijo (bueno, como cualquier autónomo), pero es mucho más gratificante que cualquier trabajo en una empresa o en una agencia; no solo porque yo me administro mis horarios como quiero, sino porque acepto los encargos que me gustan.


Bueno, normalmente los acepto todos, pero yo tengo la última palabra y soy yo quien pone, en parte, las condiciones del contrato. Da la casualidad de que el último encargo que me hicieron, justamente ayer, me encanta: la dueña, una editora, quiere sacar a la venta un libro de cuentos de terror relacionados con la temática del tiempo y el símbolo del reloj; y por eso, me ha pedido que diseñe a una serie de personajes con distintos relojes de pulsera.


Sí, me ha pedido específicamente que sean de pulsera; no sé muy bien por qué, pero a mí, personalmente, me da igual. Lo primero que tuve claro, al aceptar el encargo es que no iba a bastar con dibujar muchos relojes iguales y pintarlos de formas diferentes: yo soy perfeccionista y me gusta que cierto tipo de detalles sean más realistas.


Se me ocurrió, pues, la genial idea de inspirarme en relojes de diseño. Por ejemplo, si compro relojes Rolex, o al menos un modelo, ya tendré el diseño para un personaje que sea noble o multimillonario. Luego, si compro relojes Patek Philippe, quizá el diseño me inspire para crear un personaje aventurero, pues he visto un modelo de correa marrón y mapa del mundo que me parece ideal.


¿Y si compro relojes Vacheron Constantin? Pues no me pregunten por qué, pero ese modelo me evoca al erudito de una biblioteca; de esos que escudriñan libros a través de gruesas gafas y a la luz de una vela; o siendo más modernos, de una lámpara. Se me ocurren mil cosas.

Yo compro relojes Patek Philippe por hobbie, ¿y tú?