Cuando exprimes una naranja obtienes jugo de naranja porque es lo que hay dentro. El mismo principio vale respecto a ti. Cuando alguien te exprime -te presiona-, lo que sale es lo que hay dentro. Y si no te gusta lo que hay dentro puedes cambiarlo. SENTIR A LA VIDA: ¿POR DONDE EMPEZAR? AUTOR: Lic. Rafael Bestard Bizet Psicoterapeuta y profesor de Psicología. Cuando exprimes una naranja obtienes jugo de naranja porque es lo que hay dentro. El mismo principio vale respecto a ti. Cuando alguien te exprime -te presiona-, lo que sale es lo que hay dentro. Y si no te gusta lo que hay dentro puedes cambiarlo. Vivimos en sociedad. Pertenecemos a una familia, a un vecindario, a un grupo laboral o estudiantil, a un grupo de amigos. Y esos grupos irremediablemente nos van a presionar, nos van a exigir. Ese es un hecho que no puedes cambiar y aunque cuesta trabajo aceptarlo la buena noticia en todo esto es que tu actitud, tu respuesta ante estas exigencias y presiones si puede cambiar. Ten presente que uno no puede dar nada que no posea. Si constantemente ante las presiones externas, lo que manifiestas, el jugo que desprendes es: ira, celos, envidia, discusiones, pensamientos perjudiciales y otras manifestaciones de energía negativa es porque ese es tu aroma, de eso estás hecho, esa es tu esencia. El mundo es un lugar de ecos. Lo que arrojemos a él es lo que nos vuelve. Si en una caverna con mucha acústica gritas: “te odio”, el eco te devolverá el mismo sonido cargado con la misma emoción. Si gritas “te amo”, el eco te devolverá eso mismo. ¿Cuál es tu jugo, cuál es tu aroma, cuál es el mensaje que le estás enviando al mundo? Y lo más importante: Si no te gusta, ¿desearías cambiarlo? Si tu respuesta es sí; entonces te invito a que practiques durante esta semana los siguientes ejercicios: A partir de ahora comienza a vigilar en lo que estás pensando. Vigila la calidad de tus pensamientos. Al principio te va a costar un poco de trabajo pues no estás acostumbrado. Posiblemente nunca lo hayas hecho. Pero la práctica, al final, lo es todo. Recuerda que no te puedes sentir bien si estás pensando negativamente. Y lo contrario también es cierto: no te puedes sentir mal si solo tienes pensamientos agradables y positivos. También comienza a vigilar cómo la gente reacciona ante tu trato con ellas. Fundamentalmente las más cercanas a ti. Interésate no solo en el contenido de la conversación que estás sosteniendo, también presta atención en cómo las personas responden a tu forma de ser. Esta vigilancia permanente te va a dar la respuesta de cuál es en realidad tu aroma y de lo que llevas dentro. Este conocimiento te dará la llave para comprenderte. Verás con claridad lo que estás dando al mundo y por lo tanto, lo que estás recibiendo de vuelta. Aunque estos ejercicios, desde luego, no lo es todo, si constituyen un buen comienzo para cambiar y empezar a sentir el ritmo de la vida. Ten en cuenta que las grandes escaleras se suben peldaño a peldaño. Y; si quieres continuar conmigo subiendo la escalera del crecimiento espiritual, entonces te invito a que participes en esta serie de artículos que pretendo compartir contigo. Ellos tienen el objetivo de proporcionarte las herramientas necesarias para que puedas fluir y flotar en la corriente de la vida, sentirla y satisfacer el esencial y primordial deseo de todo ser humano: ser feliz. Que la paz sea contigo.

Rafael Bestard Bizet. Jefe de Departamento de Neurofisiología del CIRAH (Clínica para la Rehabilitación e Investigación de las Ataxias Hereditarias) y Psicoterapeuta