Es un diagnostico mío, una nueva enfermedad, que he identificado  a partir de observar brotes a mi alrededor que apuntan a una cierta invisibilidad de lo analógico en pos de un  exultante triunfo de lo digital. Es un diagnostico mío, una nueva enfermedad, que he identificado a partir de observar brotes a mi alrededor que apuntan a una cierta invisibilidad de lo analógico en pos de un exultante triunfo de lo digital.

Se detectan diversos síntomas, pero no parece tan peligrosa como la que afecta a los humanos en la serie de moda The Walking Dead, pero conviene estar alerta.

Pronto las nuevas generaciones X Y o Z no verán lo analógico, como los indios americanos no vieron las naves de Colon pese ha estar frente a sus costa y no las vieron porque no las podían decodificar, tardaron días en percatarse de su presencia.

La atención analógica disminuida, propia del sujeto espectador actual, se ve reforzada por la hiperoferta digital, por una parte deja de atraernos lo analógico, y por otra además lo poco que queda de analógico desaparece.

Síntomas:
No prestamos atención a los mensajes analógicos tradicionales, vallas publicitarias, Moopys que forman parte del paisaje, ahora sólo miramos las pantallas de brillantes leds, con colores atractivos y mensajes seductores, de tamaños cada vez mayores, ni siquiera vamos al cine, si no nos ofrece un espectáculo en digital 3D.

Los estudios lo demuestran, el recuerdo de los mensajes en pantallas Digitales es muy superior al recuerdo de los mensajes en soportes analógicos tradicionales, aunque vayan acompañados de una foto de una/un modelo muy sexy.

Somos capaces de ponernos unas ridículas gafas para mirar un electrodoméstico como la TV, eso sí digital y en 3D.

No nos importa si el protagonista de una película es real o digital, un avatar con la voz de Al Pacino, por decir algo. Podemos realizar películas con zombis digitales de Clark Gable, Humphrey Bogart o Marilyn Monroe, como en una versión de The Walking Dead menos pegajosa.

Los niños aprenden más en pizarras digitales, lo de la tiza y el borrador les parece antidiluviano, mejor dicho no saben que es.

Las aulas parecen cada vez más salas de proyección, o centros de control de la NASA. Los profesores no saben impartir clase sin elementos digitales, los más carcas se han quedado en el PowerPoint, y lo utilizan como una especie de caraoque pedagógico.

El componente de fascinación de Internet también juega a construir este imaginario digital

La lista de amigos digitales de faceebock es infinitamente superior a los amigos reales, analógicos, si quieres así llamarlos. Si te tropiezas con alguno de la lista en la calle seguro que ni lo ves, solo es visible en la pantalla de tu PC.

El sexo también se ha vuelto digital, sin olor, ni sabor, ni compromiso, Skype sex. Pero y los culos, que me dices de los culos!!, siempre nos quedaran los culos, me apostilla un amigo. Los culos de las señoras están allí donde siempre, pero el photoshop y la tecnología laser los ha convertido en clónicos del de Jennifer Lopez.

¡¡¡¡¡ El culo anológico substituido también por el digital!!!

Albert Pérez Novell

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