Los lectores biométricos pueden hacer que un control de acceso pase de ser frágil  a súper potente, por lo que sólo las personas con autorización podrán superarlo.

Por: Kate Navile

Hoy en día, la palabra biometría y sus derivados, se escuchan con mucha frecuencia. Es posible que al hablar de tecnología alguien termine mencionando cosas como: sistemas biométricos, indicadores biométricos, y por su puesto biometría.

Para comenzar a develar lo que este tipo de palabras quieren decir, lo primero es comenzar con la más simple. Según el diccionario de la RAE, la biometría es “el estudio mensurativo o estadístico de los fenómenos o procesos biológicos”. Tal vez con esta definición la cosa no esté del todo clara, por eso miremos a los indicadores biométricos, los cuales son características personales –fisiológicas o de conducta- y de carácter intrínseco como las huellas digitales, los patrones oculares, la voz, las venas, la manera de caminar, la forma de digitar o la manera de escribir.

Todas las cualidades, mencionadas anteriormente, sirven para establecer la identidad de una persona de manera efectiva. Ejemplo de esto son las huellas digitales, las cuales han sido usadas con este fin por cientos de años.

Para que un indicador biométrico, sea considerado como tal; debe cumplir ciertos requerimientos. El primero de ellos está relacionado a la universalidad, la cual quiere decir que un indicador biométrico debe estar presente en todas las personas. Las cualidades, que se mencionaron con anterioridad, son características de todo ser humano y están presentes en cada uno de ellos, salvo contadas excepciones. Como segundo requerimiento está la unicidad, la cual establece que no debe haber dos individuos que tengan las mismas cualidades. Un ejemplo de esto son las huellas digitales, puesto que no existen dos personas con el mismo patrón de huellas, lo mismo que con la retina el iris, etc.

El tercer requerimiento hace referencia a la estabilidad, la cual dice que un indicador biométrico debe ser resistente al paso del tiempo, a las enfermedades y a otras condiciones. Como cuarto requisito está la facilidad, la cual hace referencia a la simplicidad, con la que un indicador biométrico debe ser tomado. Una huella digital es muy fácil de tomar, al igual que los patrones de iris o los rasgos de la cara.

En cuanto a los sistemas biométricos, éstos deben contar con un mecanismo de captura y un ordenador. Con el mecanismo de captura se recoge un indicador biométrico y el ordenador tiene como misión compararlo, con una base de datos, con un propósito de verificación o de autenticación.

La verificación sirve para constatar que una persona es quién dice ser, como en un control policial. La autenticación se hace para ver si una persona ya ha sido registrada en el sistema y determinar si puede acceder a un lugar determinado, como en un control de acceso.


Un control de acceso que pretenda ser seguro debe contar con lectores biométricos, los cuales validan la identidad de las personas, al analizar sus marcas digitales y cosas por el estilo.